MADRID 6 Jun. (OTR/PRESS) -
Cuando Fraga nombró presidente de Alianza Popular a José María Aznar en 1998, éste se hizo un calendario que contemplaba perder las elecciones previstas para 1990 (que fueron en 1989, con AP ya como Partido Popular, fruto de la "refundación" de enero de aquel año) mientras recomponía el partido según sus criterios; perder a continuación, por poco, las siguientes, que fueron en 1993, y ganar las terceras, que se celebraron en 1996. Así ocurrió, en efecto: el calendario de Aznar se equivocó en sólo unos meses.
Ahora no se sabe si Mariano Rajoy tiene algún calendario o no. Por no saberse, no se sabe siquiera si el candidato del PP en 2012 será Rajoy u otro. No son muchos los que creen en la supervivencia de Rajoy como presidente del partido -y, en consecuencia, como candidato a La Moncloa- en 2012, así que los cálculos de los que aspiran a sustituirlo tienen muy en cuenta dónde habrán de estar situados cuando se produzca la crisis de verdad, a fin de alzarse con la sucesión en la candidatura.
Llevo semanas pronosticando que Mariano Rajoy será el único candidato a presidir el PP en el congreso de este mismo mes. Ahora me lo estoy pensando mejor, porque muy bien podría ocurrir que se presentase alguien, no para ganarle ahora, sino para estar bien situado cuando se acerque la próxima convocatoria electoral y Rajoy fallezca, políticamente hablando.
Como se ve, me estoy contagiando de las cábalas de los militantes y algunos relevantes políticos populares. Cualquier otro día hablaremos de lo que se supone que el electorado del PP espera que defienda su partido.
Ramón Pi.