MADRID 29 Jul. (OTR/PRESS) -
En las tiendas de Madrid -y seguramente de muchos otros lugares- aparecía en verano un cartel que decía: "El género dentro, por el calor". El escaparate aparecía vacío, pero el negocio no se cerraba. Sólo ocurría una versión castiza del calentamiento global.
La política es parecida: se han entrevistado el presidente del Gobierno y el líder del principal partido de la oposición, y han acordado meter el género sensible dentro hasta septiembre, que será cuando negocien los nombres de los futuros vocales del Consejo General del Poder Judicial y los magistrados del Tribunal Constitucional que debían haber sido repuestos tras la expiración de sus mandatos, y ahí seguían como consecuencia de la falta de acuerdo entre los dos principales partidos.
El escaparate del final de la crispación famosa está vacío. Sobre economía y cómo afronar la crisis no ha habido acuerdo, y la renovación del Consejo del Poder Judicial y del TC está dentro por el calor. Los dos políticos nos han querido vender el acuerdo sobre la política antiterrorista, pero la fuerza pública ya venía deteniendo terroristas y encontrando zulos antes de la entrevista, así que este género es un poco viejo para presentarlo ahora como reciente.
¿Ha sido, entonces, un fracaso el encuentro en la cumbre? Yo no diría eso. Más bien podría decirse que ha sido una pantomima, porque los sondeos dicen que a la gente no le gusta la bronca entre PP y PSOE. Pero el género, los acuerdos, se han quedado dentro. Será por el calor.
Ramón Pi.