Victoria Lafora.- Aviso a los vándalos

Actualizado 14/12/2008 1:00:21 CET

MADRID, 14 Dic. (OTR/PRESS) -

La enérgica actuación de la jueza que ha enviado a prisión a siete de los nueve jóvenes que el miércoles se dedicaron a hacer el vándalo en el centro de Madrid, es un tajante aviso de que le ley no consiente que se destrocen los bienes públicos y privados o se pongan unas vidas en peligro, por pura imitación de lo que ocurre en Atenas. Puestos a imitar, estos antisistema que rompieron lunas de comercios y de la comisaría de Montera para protestar por el asesinato de un joven que seguramente no sabían ni por qué había muerto, ni como se llamaba, pueden en el futuro tratar de imitar a Platón, a Aristóteles, o si tanto les gusta la política, a Pericles.

Puede que esta sentencia ejemplarizante les sirva para reflexionar sobre la idiotez de imitar la barbarie; o sobre el riesgo que corrieron los policías municipales que, atrapados en un local que no tenía salida de emergencia, tuvieron que salir protegidos bajo sus cascos de motoristas, por la puerta principal y a pedrada limpia.

Al parecer, si a los de la protesta se les hubiera ocurrido tirar un cóctel molotov, se hubiera podido provocar una tragedia porque la comisaría es un edificio de viviendas. Los familiares, que el viernes esperaban a la puerta de los juzgados de la Plaza de Castilla su salida, se quedaron consternados al saber que su destino era la cárcel de Soto del Real. Es muy lamentable que padres y hermanos tengan que pasar por este trago, pero también hay que saber dónde andan los hijos porque dos de los arrestados son menores de edad. A los menores se tiene la obligación de protegerles, controlarles y no dejar que vayan haciendo el bárbaro por la calle.

No obstante la incertidumbre y el miedo que está provocando la crisis hace que se haya magnificado el efecto contagio de los incidentes del pasado miércoles en Madrid. Muchos medios de comunicación hablaban al día siguiente de que la ola de protestas se extendía por Europa, provocada por el malestar social ante el desempleo. No fueron más de doscientos jóvenes los que se dedicaron a romper escaparates en Madrid. Los detenidos no han querido declarar ante la jueza porque lo hicieron (seguramente ni lo saben). Con esta sentencia tan ejemplar a los radicales se les van a quitar las ganas de volver a romper nada, y menos en la calle.

Los que de verdad están sufriendo las consecuencias de la recesión tiene más edad que estos exacerbados. No tienen por costumbre destrozar los bienes ajenos pero no es de extrañar que un día se manifiesten pacíficamente para reclamar que se tomen medidas eficaces y que España no sea el país de la UE con la tasa más alta de paro. Porque los parados tienen nombre y apellidos, necesitan la solidaridad de todos, pero no con destrozos.

Victoria Lafora.

OTR Press

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