Publicado 14/04/2024 08:01

Victoria Lafora.- Comisiones... ¿de que?

MADRID, 14 Abr. (OTR/PRESS) -

Cada día nos enteramos de una nueva lista de citados a comparecer en las comisiones de Congreso y Senado que pretenden averiguar los trapicheos, negocios y comisiones con las mascarillas de la pandemia. Teniendo en cuenta el tiempo transcurrido, la cantidad de casos conocidos, y el manto de silencio con el que las administraciones han intentado tapar sus vergüenzas, cabe preguntarse: comisiones... ¿de que? ¿De verdad les interesa saber quien se lucro y robo y facilito mascarillas inservibles que contribuyeron a incrementar los contagios y las muertes? Porque todo hace indicar que la voluntad última, una vez más, es la de enfangar la vida política, en una carrera por demostrar quien es más corrupto. Si las comisiones de investigación en las Cortes no han servido nunca para casi nada, ahora se está rozando el esperpento y el ridículo. Es la Justicia, con sus inmensas demoras, la que debe dilucidar si existe responsabilidad penal o administrativa en los gobiernos autonómicos que otorgaron los contratos fraudulentos o en el Ayuntamiento de Madrid, con los comisionistas de alta alcurnia.

En resumidas cuentas, si los Koldo, Abalos, y tantos otros, estafaron al Estado y a los españoles. Eso es lo que interesa a la ciudadanía y ese no es el objetivo de estas comisiones del "y tu más".

La dificultad de supervivencia del Ejecutivo de Pedro Sánchez tras las elecciones catalanas y el posible batacazo en las europeas y, sobre todo, la falta de presupuesto ha exacerbado la batalla política y ya todo vale. Hasta el Fondo Monetario Internacional ha mostrado su preocupación por la fragmentación política en España y alerta del riesgo de que, de prolongarse esta situación "empeore la confianza empresarial, la inversión y el crecimiento".

La imposibilidad de llegar a pactos en ningún aspecto de la vida pública empieza a preocupar en Europa a la vista de que, ni siquiera con un comisario por medio, PP y PSOE logran un acuerdo de renovación del Consejo del Poder Judicial. Mientras la polarización hace inviable la aprobación de ningún proyecto de ley, nuestros diputados se distraen proponiendo nombres de comparecientes que puedan dañar a Sánchez o a Ayuso, o a la presidenta del Congreso o al ministro canario. Y a eso lo llaman cumplir su labor institucional.

Existe otra forma de hacer política, aunque nos cueste creerlo. Por ejemplo Portugal. Los socialistas, que se han abstenido para no bloquear el nuevo Gobierno de centro derecha, aseguran que no van a ser "una oposición de bloqueo pero tampoco la muleta del Gobierno". Así es como funciona la democracia.