2 de junio de 2020
 
Actualizado 18/12/2008 0:00:32 +00:00 CET

Victoria Lafora.- Mejor suicidarse antes

MADRID, 18 Dic. (OTR/PRESS) -

Ante los reiterados casos que se están dando estos últimos días, de asesinos machistas que matan a sus parejas y a continuación se suicidan, el Ministerio de Bibiana Aido podría hacer una campaña divulgativa bajo el lema "mátese antes y llévese consigo su violencia asesina". El último, en practicar este macabro ritual de primero tú y luego yo, ha sido Maximino Couto el hombre que asesinó a su pareja durante un permiso carcelario. No se llevó por delante a su ex mujer porque no la encontró en casa, pero aprovecho para malherir a dos vecinos y a un policía que intento parar su demencia exterminadora.

Ayer apareció colgado de una sabana en su celda del penal de A Lamas de donde nunca le debieron dejar salir ni con GPS, ni sin él. Esa es la segunda parte de esta trágica historia: unos artilugios electrónicos que se suponen sirven para proteger a las víctimas de estas alimañas, que luego no sirven para nada, porque el individuo se los quita y el funcionario que vigila no se percata de la alarma.

Lamentablemente solo ahora la ex mujer de Maximino Couto y sus hijos, que según relató ella misma con absoluta resignación, se salvaron por casualidad del cuchillo con el que pretendía darles muerte podrán dormir tranquilos. Su supervivencia no dependerá de una junta de evaluación que conceda un nuevo permiso, o de un aparatito de quita y pon, o de un funcionario que no se percate de lo sucedido.

Este caso es paradigmático del fracaso de la lucha contra la violencia machista a todos los niveles. En primer lugar en cuanto a la concienciación de las propias mujeres de la necesidad de apartar de sus vidas a los violentos. La pareja con la que convivía, que fue la que suplico ante las autoridades carcelarias que le concedieran el permiso, fue su primera víctima. Ella sabía que estaba el la cárcel por malos tratos, pero creyó que podía redimirle con bondad y le costó la vida.

En segundo lugar el riesgo, demostrado hasta la saciedad, de los permisos a este tipo de presos que solo esperan el momento de dar muerte a lo que considera simplemente su propiedad. Y, por ultimo, el fracaso total de las medidas preventivas que, además, hacen que las mujeres se confíen en que van a funcionar y todavía sean más vulnerables y unas presas más fáciles para sus asesinos.

Según el Gobierno hay entre tres mil a cuatro mil casos en los que hay que poner barreras entre victimas y verdugos. Se va a implantar un nuevo GPS multi alarma para que alerte en varios sitios a la vez. Aún así, para las mujeres amenazadas, siempre será más tranquilizador que se suicide antes, total para hacerlo después...

Victoria Lafora.