Publicado 25/02/2024 08:01

Victoria Lafora.- No tenía ni idea

MADRID, 25 Feb. (OTR/PRESS) -

Esta frase, común a todos los políticos, sean del partido que sean, cuando se descubre que su más íntimo colaborador está inmerso en un gravísimo caso de corrupción, describe la altura ética de la política española. El siguiente paso es sacar a colación algún escándalo del adversario, como si la corrupción ajena blanqueara sus acciones.

Todos y cada uno de estos pasos los está recorriendo estos días el otrora poderoso ministro de Transportes José Luis Ábalos. Tampoco va a comparecer para dar explicaciones sobre el incremento patrimonial de su exchofer, guardaespaldas, y al que llegó a colocar de asesor en el Ministerio. Al igual que Esperanza Aguirre, que se mostró pesarosa por los gravísimos casos de corrupción de su mano derecha, izquierda, amigo y delfín, Ignacio González. Ábalos se siente "profundamente decepcionado" con Koldo García. En el PSOE, a las puertas de otro proceso electoral --las europeas--, y tras el batacazo de Galicia, solo quieren que renuncie al acta de diputado y se vaya. Pero antes de eso, sí es que sucede, faltan muchas explicaciones de todos, empezando por las del exministro.

La primera duda, nunca aclarada, es porque fue cesado fulminantemente por Sánchez, cuando era uno de los ministros con mayor poder. Cuando, al parecer, el día antes de comunicar los nuevos nombramientos, estuvo en Moncloa y el presidente le consultó los cambios que iba a hacer en el Gabinete. Cuando, también al parecer, llamó a Sánchez al verse fuera de Moncloa, para preguntarle porque le había cesado. A lo que este le contestó: "Tú ya sabes por qué".

Aunque Sánchez ha negado que el motivo del cese fuera por el tema de la corrupción con los contratos de las mascarillas, algo debió saber para apartar del partido y del Gobierno el que había sido su hombre para todo y uno de sus principales apoyos para volver a dirigir el PSOE.

Ábalos, que se muestra reticente a dejar los jugosos ingresos que le reportan su escaño y la presidencia de una comisión del Congreso, ha comprobado como Santos Cerdán tampoco se atreve a pedirle el acta.

¿Será porque fue precisamente el actual secretario de organización del PSOE el que le presentó y recomendó a Koldo, que entonces militaba con él en el PSN? Alguien también debería explicar porque el guardaespaldas de Ábalos pagaba en efectivo todas las facturas de comidas y gastos del exministro, y si es cierto, como refleja la conversación de dos implicados en la trama, que el exministro medio en la concesión de los contratos de las mascarillas a favor de su guardaespaldas, por los que este obtuvo unas comisiones de más de un millón y medio de euros.

La pandemia, que dejó miles de muertos, quebró la economía, y produjo un confinamiento con graves secuelas psicológicas a mucha gente, sirvió también para que desalmados sin escrúpulos se enriquecieran con la desgracia ajena. Y demostró la inoperancia de unas administraciones públicas, incapaces de proveer necesidades básicas de la ciudadanía.