MADRID, 8 Jul. (Portaltic) -
La compañía Leap Motion lleva tiempo coqueteando con la
realidad virtual. Hace meses anunciaba la integración de su sensor de
movimiento en las gafas de realidad virtual de Razer, para que las manos del
usuario puedan “tocar” objetos virtuales. Esta idea de inmersión, a priori
difícil de imaginar, ya se puede ver a través de la demo de un concepto de la
compañía, en la que un ordenador de
sobremesa tradicional se convierte en un espacio de trabajo virtual de tres
dimensiones que se controla con las manos.
El proyecto, surgido a raíz de un hackathon o encuentro de
programadores en Leap Motion, se basa en el sistema de reconocimiento de gestos
desarrollado por la compañía que, combinado con un kit de desarrollo de Oculus
Rift y una cámara, es capaz de capturar el movimiento de las manos del usuario de
las gafas de realidad virtual y convertirlas
en un puntero al estilo Kinect, que interactúa con el software del ordenador en
un entorno en tres dimensiones.
Se trata de una interfaz totalmente innovadora que sobrepasa
las barreras físicas del propio del ordenador, ya que las ventanas de las aplicaciones
“saltan” fuera de la pantalla y flotan ante el usuario, para que este las
deslice, reordene o cambie de tamaño con la única ayuda de sus dedos. De esta
forma, el concepto de uno o varios escritorios se ve sustituido por el de una pantalla de 360 grados en la que
agrupar a nuestro antojo todo tipo de pestañas y ventanas.
El vídeo del proyecto, que tiene reminiscencias de la escena
de Minority Report, hace que nos surja una duda: ¿será posible aguantar una jornada laboral sin parar de mover los brazos? Si lo véis con gafas de realidad virtual, disfrutaréis de una única imagen en 3D; si lo hacéis en una pantalla de ordenador normal, veréis dos imágenes, una al lado de la otra: