Publicado 08/12/2015 08:59CET

PC ordenado, trabajador productivo: 5 consejos para que fluya el feng shui digital

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   MADRID, 8 Dic. (Portaltic) -

    Si tienes la mesa desordenada, seguramente el escritorio de tu ordenador será también un caos. Con permiso del feng shui, teniendo en cuenta qué es lo que miras y qué es lo que haces cuando trabajas, quizás sea más importante, incluso, cómo usas ciertas aplicaciones o el orden en la pantalla del ordenador que el de nuestra habitación. Veamos si ponemos un poco de orden.

    Descuidamos el escritorio constantemente. Lo llenamos con documentos antiguos, con fotos que ya hemos almacenado en la nube o en un disco duro, y con carpetas que ya no necesitamos o hace tiempo que dejamos de usar. No le damos la importancia necesaria al orden en nuestro equipo de trabajo.

    Tener el escritorio desordenado o tener malas prácticas mientras usamos el ordenador puede influir negativamente en la productividad de la persona, mientras que tenerlo limpio puede ser, según los expertos, como respirar profundamente, permitiéndole a la persona concentrarse mejor.

    Con el escritorio lleno se necesita más tiempo para encontrar documentos o localizar iconos de aplicaciones, de modo que se ralentiza también el flujo de trabajo. Pero no solo la productividad se ve afectada, también el estado de ánimo. Mirar continuamente a una pantalla desordenada o llena de cosas puede causar ansiedad y frustración, afectando también a la resolución de las tareas.

    Desde el Centro de Investigación en Psicología de Medios de Newport Beach, California (Estados Unidos), recomiendan seguir estos consejos para tener un escritorio de ordenador limpio y evitar las potenciales consecuencias del desorden.

1.- SELECCIONA EL FONDO DE PANTALLA ADECUADO

    En un primer momento, puede resultar difícil de creer o, incluso, parecer una tontería, pero sí, el fondo de escritorio de nuestro ordenador influye en nuestro estado de ánimo y, por tanto, en nuestra productividad.

    Un buen fondo de escritorio debe cumplir los siguientes requisitos: no puede camuflar los iconos en la pantalla, es decir, no puede impedir que se vean correctamente; debe ser visualmente agradable -en función del gusto del consumidor, por supuesto-; y no debe forzar la vista, de modo que los colores tampoco deben resaltar en exceso.

2.- ELIMINA LOS ICONOS QUE NO USAS HABITUALMENTE

    Debemos empezar a preocuparnos especialmente si nuestro fondo de pantalla casi no se ve entre la maraña de archivos, carpetas, aplicaciones, fotos, etc. que están ‘cogiendo polvo’ en el escritorio. Por no hablar de si, encima, no están bien ordenados en filas o clasificados por tipos, sino colocados como por casualidad.

    Tal desorden y cantidad de información a simple vista, nada más abrir el ordenador, tiene varias consecuencias en cadena, todas negativas: hace más difícil encontrar los archivos, reduce la rapidez en el trabajo y aumenta la frustración. Además, consume más recursos del ordenador y ralentiza su velocidad de procesamiento.

    Por eso, debemos eliminar u ocultar del escritorio todos aquellos archivos o enlaces directos que no consultemos de forma frecuente o que no vayamos a utilizar nunca más. No es imprescindible deshacerse de ellos, simplemente quitarlos del escritorio y guardarlos, por ejemplo, en ‘Documentos’, en una carpeta, ordenados por categorías (fotos, vídeos, aplicaciones, etc.).

3.- LIMITA EL NÚMERO DE PESTAÑAS ABIERTAS EN EL NAVEGADOR

    ¿Quién no ha pecado alguna vez de abrir tropecientas pestañas en el navegador? Bien, pues una vez hecha la confesión, reconozcamos que no es lo más adecuado para trabajar de forma ágil. Entorpece más que ayuda, en muchas ocasiones.

    Si tardamos más de 10 segundos en cerrar todas las pestañas o ventanas -yendo una a una-, entonces puede que tengamos un problema. Al igual que ocurre con los iconos en la pantalla del escritorio, demasiadas pestañas o ventanas también pueden agotar el poder de procesamiento del ordenador y ralentizar su rendimiento.

    Una de las opciones podría ser crear marcadores en el navegador, de modo que se podamos tener menos pestañas abiertas y, al mismo tiempo, disponer de las páginas web que necesitemos tener localizadas al alcance de un solo clic.

4.- NO DEJES ABIERTA LA SESIÓN DE TU E-MAIL O REDES SOCIALES

    Si dejamos abiertas las sesiones de nuestras redes sociales o de nuestro e-mail, por ejemplo, y somos conscientes en todo momento de cuándo entran nuevas notificaciones o nuevos correos, entonces, acudiremos inmediatamente a abrirlos y a echarle un ojo -la curiosidad mató al gato, como se suele decir-.

    Estas comprobaciones casi en tiempo real de lo que ocurre en Twitter o Facebook no solo suponen una distracción, sino que se pueden convertir en una adicción, dado que las conexiones sociales también provocan que se libere dopamina en el centro de recompensa del cerebro.

    El cerebro necesita descansar de ese constante flujo de información y de novedad. Se aconseja cerrar todas las sesiones una vez hechas las pertinentes consultas, y volverlas a abrir pasado un tiempo, siempre que sea necesario revisarlas.

5.- ESCUCHA MÚSICA QUE TE RELAJE, PERO MINIMIZA LA PÁGINA

    Si escuchar música nos relaja y nos sirve para concentrarnos mejor mientras trabajamos -para algunos es todo lo contrario-, podemos hacerlo, por supuesto, pero con la página del programa que estemos utilizando minimizada, para evitar distracciones.

    La música puede incrementar la productividad, regular el estado de ánimo y ayudar a centrar la atención, pero, en caso de estar trabajando al mismo tiempo, los expertos recomiendan escuchar canciones con letras que no sepamos.

    Si nos pusiéramos a tararear la canción, entonces nuestro cerebro se centraría más en la letra que en lo que tenemos entre manos. De nuevo, debemos evitar, en la medida de lo posible, distracciones.