Roomba Mini en color verde- EUROPA PRESS
MADRID, 15 Abr. (EDIZIONES/Portaltic) -
Hemos podido probar la Roomba Mini con su nueva base AutoEmpty durante algo más de un mes y la primera conclusión es bastante clara: este robot no intenta ser el más completo del mercado, sino el más coherente con la realidad de muchas viviendas actuales. En ciudades donde el espacio es limitado, su tamaño compacto no es solo un argumento de marketing, sino una solución real.
Lo que más nos ha gustado desde el principio es precisamente su formato. Es el robot más pequeño de iRobot y eso se nota en el día a día. Con solo 24 cm de diámetro, el robot se cuela sin problema bajo muebles, llega a zonas donde otros modelos más grandes se quedan atascados y se mueve con soltura en espacios estrechos.
La base también acompaña esta filosofía compacta, con unas dimensiones de 27 x 21,5 cm, lo que la hace aproximadamente un 33% más pequeña que las habituales. En conjunto, nos parece una solución especialmente bien pensada para viviendas de hasta 60 metros cuadrados, donde cada centímetro cuenta.

También nos ha parecido interesante su enfoque en el diseño. Disponible en colores como rosa, menta, blanco y negro, rompe con la estética habitual de este tipo de dispositivos. Nos da la sensación de que está pensado para un público más joven o para quienes no quieren esconder el robot, sino integrarlo en casa como un elemento más, con un toque desenfadado (aunque también está la opción en blanco y en negro para los más clásicos).
En cuanto a rendimiento, nos parece que cumple bien con lo que promete. A pesar de su tamaño, ofrece una potencia de succión de 7.000 Pa, más que suficiente para el mantenimiento diario en espacios pequeños. El sistema ClearView LiDAR ayuda a que se mueva con bastante lógica por la casa y a mapear el entorno con rapidez. Es cierto que no alcanza el nivel de precisión de modelos más avanzados en la detección de obstáculos complejos, pero durante nuestras pruebas la navegación ha sido, en general, fiable.
Uno de los aspectos que más nos ha gustado en el uso diario es la base AutoEmpty. Poder olvidarte de vaciar el depósito durante semanas -hasta 90 días, según la marca- es un plus importante. En este sentido, nos parece que acerca mucho la experiencia a la de robots de gama superior, con un mantenimiento mínimo.

Donde creemos que puede mejorar es en el sistema de fregado. Aunque ofrece la opción de pasar la mopa, no cuenta con un sistema de mopa-fregona automatizado como el de otros modelos más avanzados. En su lugar, utiliza paños desechables (se incluyen 30 en la caja). Durante nuestras pruebas, esta solución nos ha parecido poco práctica y le resta bastante usabilidad, ya que requiere intervención manual y no resulta tan cómoda como otras alternativas más integradas.
Lo que sí nos ha resultado cómodo es su control. Hemos podido utilizarlo tanto desde la 'app' Roomba Home como mediante asistentes de voz -es compatible con Alexa, Siri y el Asistente de Google- o directamente desde el botón físico del robot. Nos parece un acierto que no dependa exclusivamente de la conexión WiFi, ya que aporta flexibilidad en el uso diario.
Otro punto a favor que no podemos pasar por alto es el precio. Por 399 euros nos parece una propuesta bastante equilibrada teniendo en cuenta que incluye base de autovaciado, navegación LiDAR y un diseño claramente optimizado para espacios pequeños. En este rango, no es fácil encontrar ese conjunto de características.
En definitiva, tras probarlo durante varias semanas, nos parece que la Roomba Mini acierta en su planteamiento. No es el robot más avanzado, pero tampoco lo pretende. Su tamaño reducido, su diseño diferencial y su precio lo convierten en una opción muy interesante para quienes viven en pisos pequeños y buscan una solución práctica para el día a día, aunque esta nueva categoría aún tenga cierto margen de mejora.
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