Actualizado 11/05/2016 09:07 CET

Comida digital: el poder de Instagram y de la Realidad Virtual

   MADRID, 11 May. (EDIZIONES/Portaltic) -

   Comer es uno de los grandes placeres de la vida y ver comida puede convertirse en un vicio. Los libros de cocina han dejado paso a las páginas web y a las redes sociales, donde se comparten las recetas de la abuela y también las de exquisitos manjares que pueden hacerse en un pispás y que están dirigidas especialmente a gente joven con poco tiempo para encender los fogones. Pero lo que parece estar tremendamente bueno en una fotografía quizás no lo esté tanto cuando llegue al paladar. Aun así, parece que la comida digital -la que se ve antes de probarla- ha conquistado nuestras vidas. Podríamos decir, más que nunca, que comemos con los ojos.

   Gastronomía y tecnología se han cogido de la mano. Ya no son solo los millones de recetas, vídeos o fotografías que se comparten en la Red, sino experiencias únicas que están a nuestro alcance gracias a la Realidad Virtual.

   La pregunta del millón es si nuestros gustos están cambiando, si los 'followers' de Instagram y los usuarios de Facebook están alimentando su cuerpo o solo su vista, si desaparecerán los restaurantes tal y como los conocemos hoy en día, si realmente el interés por la cocina ha aumentado o lo único que nos fascina es pasar nuestro tiempo viendo vídeos o programas de televisión sin tocar una sola sartén.

   EL BOOM DE LA COMIDA EN REDES SOCIALES

   Millones de cuentas dedicadas a la comida, a cómo comer (sano, rápido, diferente...), a comer con el objetivo de perder peso, con la intención de conseguir un cuerpo fitness, etc. Las redes sociales, especialmente Instagram y Facebook, están pobladas de estos perfiles que tienen miles y miles de seguidores que comentan, comparten y, sobre todo, dedican su tiempo a mirar.

   Varios estudios sobre el cerebro señalan que nuestra comida favorita es capaz de activarlo de una manera que no consiguen otras experiencias. No extraña entonces que las redes sociales estén saturadas de imágenes, recetas y vídeos de platos que nos quitan el sentido.

   Una de estas cuentas es Tasty, una página que ofrece cada día a sus más de tres millones de seguidores en Instagram vídeos a cámara rápida de deliciosos platos -al menos, a la vista-. Tasty incita a nuestras papilas gustativas a 'pecar', pero son muchos los que se limitan a mirar sentados en lugar de ponerse manos a la obra. Por lo tanto, que uno de sus vídeos tenga un gran impacto y se comparta miles de veces no significa que lo vayamos a cocinar.

   Estamos, sin duda, ante una unión tecnología-comida diseñada para satisfacer el sentido de la vista, más que nuestro paladar.

   LA REALIDAD VIRTUAL, INVITADA AL CONVITE

   Aparte de conseguir que se nos haga la boca agua viendo fotografías o vídeos en Instagram, también podemos disfrutar -realmente- de un buen plato ayudándonos de la tecnología y de la experiencia que es capaz de ofrecer la Realidad Virtual.

   El restaurante Sublimotion de Paco Roncero -el más caro del mundo- ha conseguido fusionar la tecnología más vanguardista con la alta gastronomía tras dos años de duro trabajo. El comensal puede disfrutar de un auténtico espectáculo gastronómico gracias a las gafas de realidad virtual Samsung Gear.

   Con estas gafas, los comensales se sumergen en los platos que tienen delante de ellos a la vez que su paladar disfruta. Se trata de entender la gastronomía como una experiencia sensorial única en casi tres horas de espectáculo. Arte para todos los sentidos. Sublimotion admite solo 12 comensales por pase y el precio por persona es de 1.650 euros.

   Otra experiencia de comida mediante la Realidad Virtual es la que ofrece el proyecto Nourished, con una propuesta bien distinta: comer en realidad virtual para no engordar. A través del dispositivo que están diseñando, podríamos visualizar la comida que quisiéramos y tener la sensación de que la estamos comiendo sin realmente hacerlo.

   Lo que nos estaríamos comiendo en realidad, según indican los responsables de Project Nourished, es una “comida” impresa en 3D con un gel hidrocoloide (una sustancia gelatinosa utilizada en el área médica y en la industria alimenticia) que nos proporcionaría la “textura y consistencia adecuadas”. De esta forma estaríamos satisfaciendo nuestro antojo, pero no contaríamos calorías.

   El dispositivo cuenta con un transductor de conducción ósea que imita los sonidos que escuchamos al masticar y estos son transmitidos a los oídos a través de las membranas y conductos óseos de nuestra cabeza. Además, viene con un difusor de aromas y con un utensilio que haría las funciones de cuchara o tenedor, es decir, nos produciría la idea de estar cogiendo la comida en el plato para llevárnosla a la boca.

   El objetivo, por lo tanto, es engañar a nuestra mente haciéndole creer que estamos comiendo cualquier cosa. ¿Será esta la futura comida digital?

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   COMIDA RECIÉN SALIDA... DE UNA IMPRESORA

   

   El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha inventado una "impresora personal de alimentos" a la que han llamado Digital Fabricator. Se trata de un dispositivo capaz de almacenar y refrigerar ingredientes, combinarlos para cocinarlos e imprimirlos al gusto del consumidor.

   El gran atractivo de esta máquina es que podremos controlar las calorías que ingerimos, así como el valor nutricional y la calidad de cada comida gracias a una pantalla táctil en la que podremos escoger parámetros como el contenido de carbohidratos y grasas.

   Los investigadores aseguran que el nuevo proceso de "cocina por impresión" lleva a la industria de la alimentación hasta la era digital, permitiendo desarrollar nuevas texturas y sabores hasta ahora imposibles de obtener con técnicas tradicionales.

MENÚS DIGITALES

   Lo que también ya existe hoy en día son los llamados menús digitales, menús que optimizan la espera de los clientes y ahorran tiempo al servicio de los restaurantes. Además, se trata de una forma diferente de presentar la carta a los comensales, dado que se pueden desplegar fotografías de los platos que van a elegir, aportando al mismo tiempo una idea de innovación.

   Al ser digital, los restaurantes pueden hacer modificaciones en el menú de forma inmediata y sin costes como el de la impresión, así como programarlos dependiendo de los horarios (desayunos, comida, merienda o cena, etc).

   El funcionamiento de los menús digitales es sencillo: se realiza a través de un software que se encarga de administrar y actualizar todos los contenidos que vemos en la pantalla.

   Lo que nos ha quedado claro es que la tecnología más futurista tiene un puesto en la mesa, y que nuestros gustos o forma de 'comer' está evolucionando.

   Y tú, ¿eres más de comer o de mirar? ¿Qué te parecen las opciones de Realidad Virtual para estimular todos nuestros sentidos al comer?