Análisis: Skyrim Dragonborn: Duelo de dovahkiins

Análisis: Skyrim  Dragonborn: Duelo de dovahkiins
BETHESDA
Europa Press PortalTIC
Actualizado: sábado, 16 febrero 2013 11:00

MADRID 16 Feb. (Jesús Delgado/Portaltic) -

El tan esperado tercer DLC de Skyrim ha aterrizado en febrero en PC y PS3, tras casi dos meses de espera desde su previo lanzamiento en XBox 360. En él, el Sangre de Dragón viajará fuera de las frías montañas de Skyrim para descubrir un viejo pasado relacionado con el origen de su linaje.

La primera vez que el jugador inicie Skyrim tras haber descargado el DLC de Dragonborn apenas notará que nada ha cambiado. No al menos hasta que alcance el primer pueblo y sea abordado por un grupo de sectarios, vestidos con extrañas túnicas, que le preguntarán si se trata de el tan afamado Sangre de Dragón de las leyendas antes de saltar sobre él, cuchillo en mano...

Y así empieza el nuevo viaje de los fans de la quinta entrega de The Elder Scrolls, en una aventura que expande aún más el juego en varias horas de acción, aventura y exploración. Ya que ahora sus pasos les llevará a los jugadores a visitar Solstheim, una isla vista ya en la expansión de Morrowind, tercera entrega de la saga.

En Solstheim los Sangre de Dragón encontrarán un montón de nuevos desafios, side-quests, monstruos y (lo más importante) materiales de herreria con los que ampliar su arsenal de muerte y destrucción para cazar dragones, muertos vivientes y bandidos. Así ahora gracias a la forja se podrá fabricar también equipamiento nórdico (una armaduras pesadas impresionantes) y de stahlrim, cuya calidad y letalidad no solo rivalizan con la forja de ébano, sino que también conceden bonuses increíbles a los encantamientos de escarcha. Por supuesto, para su creación necesitaremos los materiales que soltarán ciertos monstruos autóctonos, que solo encontraremos en la susodicha isla.

Parejamente el nuevo territorio tiene entre otros atractivos. como la ampliación de paisajes, añadiendo vistas propias de Morrowind, la tierra de los elfos oscuros, así como secretos propios, lo cual dota al DLC de gran riqueza visual. Por si fuera poco, las mazmorras de la isla, aunque no especialmente originales, son algo más versátiles que sus predecesoras del juego principal y los otros DLCs. Lo cual es de agradecer si la trama nórdica comenzaba a aburrir al jugador y quería explorar más partes del Imperio. ¡Ah! Y eso sin mencionar que en Solstheim se esconden nuevos gritos, tan útiles como extraños entre los que cuentan el de conjurar el aspecto de dragón y el de, atención, doblegar voluntad, lo que permitirá al jugador cabalgar sobre dragones.

No obstante, es obligatorio incidir, que aunque las armaduras, el equipo y las misiones son accesibles a niveles relativamente medios-bajos, lo recomendable es acudir a Solstheim con habilidades un poco curtidas. No en vano, los peligros que acechan en sus bosques y laderas son tan mortales como parecen. Especialmente su antiguo y milenario señor.

¿CREÍAS QUE ERAS EL ÚNICO?

Quizá uno de los mayores atractivos de Dragonborn sea precisamente su premisa. El detonante de la historia es el regreso de un sacerdote dragón llamado Miraak, un tipo nada recomendable. Pero al parecer, el susodicho clérigo no los servía, sino que los devoraba. Miraak fue el primer Sangre de Dragón.

Dicho de otro modo, Miraak es la némesis oscura del protagonista del juego, quien en su papel de último Dovahkiin (Sangre de Dragón) deberá enfrentar los orígenes de su linaje cuando el primero de los suyos trate de eliminarle del mapa para expandir sus dominios por todo el reino. Por eso mismo, la historia principal se tratará de una pugna constante entre el jugador y el villano, tratando de frustar los planes del segundo.

Desgraciadamente, Miraak irá siempre un paso por delante de él, lo que lo convertirá en un enemigo fácilmente odiable, que hará que que lo de destruirle y matarlo se convierta en algo personal. Una tarea que, por cierto, no será nada fácil. Ya que los pasos del Sangre de Dragón no se limitarán a patearse la islita de Solstheim, sino que sus pesquisas le llevarán a un nuevo reino mágico de Oblivion: Apocrypha, una realidad alternativa de conocimiento arcano y secretos prohibidos, mezcla de librería municipal y pesadilla lovercraftiana.

Lo dicho, toda una epopeya para la que los jugadores tendrán que armarse de valor y paciencia. Aunque, tristemente se trata de un DLC y es mejor mentalizarse que su duración no será ni de lejos como la de la historia original. Sin embargo, su ritmo dramático, giros argumentales y sobre todo la mala baba propia del villano final, harán que Dragonborn propicien horas de juego, que desgraciadamente pueden pasar demasiado pronto. Pues no se ha de olvidar que sigue siendo un DLC.

ESTO SÍ ES UNA EXPANSIÓN.

A diferencia del anticlimático Dawguard y del sosísimo Hearthfire, Dragonborn incide en la tradición del juego y la historia de trasfondo, volviendo una vez a la identidad del personaje y aportando no solo un escenario diferente y una trama atractiva, sino que además dota al jugador de habilidades tan impresionantes como cabalgar en un dragón.

Más aún, la ampliación de arsenal y localizaciones resulta efectiva e incluso añadir un nuevo villano que puede estar mano a mano con Alduin, en cuanto a maldad, poder y carisma, suponen unos alicientes sobrados como para volver a explorar los páramos de Skyrim de nuevo. Algo que no siempre consiguen los DLCS. Claro que no estamos ante un Contenido Descargable al uso, sino de uno de esos que merece ser llamado Expansión con mayúsculas.

Lo Mejor:

- Una isla completa para explorar.

- Nuevas opciones de herrería y montones de monstruos.

- Un villano como dios manda, al que odiar con ganas.

Lo Peor:

- No deja de ser un DLC, y se hace corto.

- No recomendable para niveles bajos.

- La isla de Solstheim podría haber sido más grande.

Diversión - 8,5 - Ya sea explorando o haciendo la questline principal, el jugador lo pasará como un enano.

Utilidad - 9 - Un DLC con una historia que hace justicia a Skyrim, a diferencia de sus predecesores

Total - 8,7 - Su precio justifica las horas de diversión.

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