Muestra a sus hijos la guerra para que no jueguen a Call of Duty

Call of Duty: Ghosts: Esta guerra nos suena
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MADRID, 12 Ago. (Portaltic/EP) -

   Un padre ha decidido llevar a sus dos hijos por un peregrinaje a zonas en conflicto con el objetivo de enseñarles lo que realmente significa la guerra y quitarles de la cabeza la idea de los videojuegos bélicos.

   Los hijos de Carl-Magnus Helgegren, el padre protagonista de esta historia, se entusiasmaron con la idea de jugar al último título de Call of Duty, un videojuego bélico. Entonces, Helgegren, que había sido periodista freelance en conflictos de Oriente Medio en su juventud, decidió mostrarles lo que realmente significaba la guerra fuera de la pantalla.

   "Creí que tenía una buena idea por la televisión, pero cuando tenía 29 años me di cuenta de que no sabía nada en absoluto de lo que era la guerra. Y mis hijos tampoco pueden explicarla", comentó a The Local. Así, decidió hacer un trato con su familia: viajarían a una ciudad afectada por un conflicto, hablarían con refugiados y después regresarían a casa. Entonces, sus hijos serían libres de jugar a cualquier juego que quisieran.

   Helgegren descartó países como Afganistán o Irak, considerados puntos calientes, y, finalmente, se decidió por realizar su viaje a zonas de Israel y Palestina durante las vacaciones de Semana Santa. "Fuimos al campo de refugiados en Shuafat, en el este de Jerusalén. Vieron las condiciones que allí había, donde la gente quemaba cubos de basura en las calles, y había un mercado de droga ilegal justo al lado de una escuela. Fuimos a una clínica donde cosían todos los días a los niños porque habían sido golpeados en la cabeza con la culata de un rifle".

   Los hijos de Helgegren, como ha recogido el diario sueco,  decidieron no jugar a Call of Duty, aunque esperan poder volver algún día a Oriente Medio. Mientras, el padre se ha enfrentado a todo tipo de críticas, tanto positivas como negativas, por su peculiar forma de educar a sus hijos.

   Con todo, el padre ha comentado que en realidad "los videojuegos en sí mismos no son malos", pero que "en Suecia y en Europa somos muy privilegiados. Tenemos salud, derechos y servicios sociales. Y con ello viene la responsabilidad de educarnos a nosotros mismos y no solo convertirnos en zombis que juegan a los videojuegos y consumen hamburguesas".

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