Actualizado 20/05/2015 11:31 CET

Project CARS (análisis): Una vida al volante

MADRID, 20 May. (Mario Jiménez/Portaltic) -

   Al fin ha caído en nuestras manos. Han sido meses de espera debido a diferentes retrasos por parte de los desarrolladores, pero desde luego ha merecido la pena. Project CARS (o lo que es lo mismo Simulación de Conducción Asistida por la Comunidad, según las siglas en inglés) está ya disponible para PS4 (versión que hemos analizado), Xbox One y PC.

   Como ha sucedido en otros casos últimamente, los chicos de Slightly Mad Studios recurrieron al 'crowdfunding' para subvencionar el desarrollo de este ambicioso proyecto al que concurrieron 80.000 usuarios, que posteriormente hicieron las veces también de 'beta testers' teniendo el privilegio de ir accediendo a las distintas versiones del juego.

   El resultado no podría haber sido mejor para los aficionados al género de la conducción, porque podemos afirmar que estamos ante el juego más realista y mejor trabajado de todos los que se han hecho en muchos años dentro de dicho género. Desde luego no tiene rival en la nueva generación de consolas, puede que sí en PC en lo relativo a la simulación, y además de haber dado un golpe en la mesa, es todo un toque de atención para los responsables de franquicias como Gran Turismo o Forza Motorsport, por ejemplo.

INFINIDAD DE POSIBILIDADES

   Entre los muchos puntos fuertes de Project CARS, uno de los más destacados es su entorno abierto y la posibilidad de elegir entre un abanico enorme de posibilidades. Desde luego, será muy complicado que cualquier amante de las cuatro ruedas no encuentre su hueco en este juego. Más allá de los modos que luego comentaremos, la variedad de categorías es abrumadora, ya que podemos elegir entre kars, superkarts, coches clásicos, prototipos, turismos, supercohes, varios tipos de monoplaza, GT3, GT4... de marcas que van desde Ford a Audi, pasando por BMW, Mercedes, Aston Martin o Renault, entre otras muchas, aunque ni rastro de Ferrari o Lamborghini, por ejemplo. Sí conviene dejar claro que a pesar de este despliegue, los coches disponibles son 65, lejos de las cantidades de otros juegos. Pero tranquilos, no es ningún desastre, puesto que os aseguramos que son más que suficientes y todos muy diferentes entre sí.

   Cada uno de estos vehículos tiene un tipo de manejo diferente y, además, se nota mucho a la hora de controlarlos, lo cual es un reto añadido si queremos dominar el juego al 100 por cien, algo realmente complicado debido a lo extenso del mismo y la enormidad de parámetros que se pueden ir ajustando. Aún así, es una gozada ir pasando de una categoría a otra sintiendo las peculiaridades de cada coche y dando gracias por el mimo que han puesto los desarrolladores a la hora de reflejar esas diferencias.

   Por supuesto, y partiendo de la base de que Project CARS es un título exigente, las puertas de los boxes están abiertas para cualquier tipo de pilotos, ya que más allá de que la práctica lleva a la perfección, el juego ofrece la posibilidad de conducir con o sin ayudas. Estas engloban el control de tracción y estabilidad, el ABS y las líneas de trazado sobre la calzada, entre otras. Por eso es arduo llegar a tener verdadero control, ya que cuando crees que lo has conseguido, cambias de coche y toca empezar de nuevo.

   Pero, por encima de las modificaciones que afectan al control o la dificultad, también hay un espacio reservado para ese pequeño mecánico que todos llevamos dentro. Aquí se puede "tocar" casi todo: amortiguación, frenos, neumáticos, presión, suspensión, aerodinámica, tipo de motor... Algo que vuelve a transformar casi por completo cada vehículo según lo que ajustemos o dejemos de ajustar. Y, de nuevo, vuelta a empezar para hacerse con el manejo. Canela fina, en definitiva.

   Hay que trasladar esta variedad también a las condiciones climáticas que, si bien se pueden seleccionar en algunos modos, son aleatorias en el modo historia. En este sentido, nos encontramos desde el cielo más despejado con el sol más brillante hasta tormentas eléctricas, pasando por llovizna o verdaderos chaparrones, así como niebla, más densa o menos densa, acompañada de lluvia, etc. Por supuesto, el tiempo afecta a la conducción y las condiciones de carrera cambian muchísimo si, por ejemplo, estaba despejado y empieza a llover. Aquí hay que decir que, al escampar el asfalto se seca casi inmediatamente, lo que le resta un poco de realismo. A pesar de ello, no deja de ser la meteorología más completa que recordamos.

   Por último, no podemos pasar por alto que Project CARS llega de entrada con 32 circuitos (seguramente la cifra se amplíe en próximas actualizaciones) entre los que hay grandes nombres (Mónaco, Montmeló, Monza, Silverstone, Nurburgring...) y otros menos conocidos, incluyendo también carreteras y circuitos de karting.

MODOS DE JUEGO

   Una vez hechos los reglajes necesarios, llega la hora de coger el volante. El modo principal es la Historia, en el que creamos un piloto desde cero y elegimos en qué categoría queremos debutar. Una vez dentro, vamos enfrentándonos a retos del tipo ganar el campeonato tres veces seguidas o igualar récords establecidos por Schumacher, por ejemplo. El entorno que se genera a nuestro alrededor, si bien resulta un poco confuso durante las primeras carreras, recrea muy bien el día a día del piloto, pues no sólo hemos de firmar por una escudería, sino que podemos recibir ofertas de la competencia si destacamos mucho o, incluso, mensajes despectivos de la afición (mediante una especie de Twitter) si fallamos en una carrera.

   A medida que se suceden temporadas, el planteamiento se torna un poco repetitivo y lineal, pues seguimos un calendario de manera estricta y no hay muchas posibilidades de seleccionar los eventos en los que participamos. Además, las carreras se hacen algo largas al tener que pasar por varias rondas clasificatorias que, aunque se pueden saltar, son más o menos necesarias para dominar el trazado del circuito y asegurar una buena posición en la pole.

   Junto al modo Historia está la carrera rápida, en la que podemos elegir circuito, categoría, número de vueltas, cantidad de rivales y hasta hacer una mezcla aleatoria de vehículos y que, de repente, compitan sobre la misma pista un kart con un súper Audi. Dentro de las carreras que podemos seleccionar hay también eventos de resistencia en los que hay que pasar horas compitiendo, llegando incluso a poder disputar el 24 Horas de Le Mans pasando un día entero sobre la pista. Otro de los modos es el denominado Red de Pilotos, que presenta varios eventos basados en tiempos marcados por otros jugadores y que nosotros tenemos que intentar mejorar. Genera bastante pique, puesto que las marcas son muy buenas, y al final terminaréis dando vuelta tras vuelta hasta ir pulverizando vuestras propias cifras.

   Y Project CARS perdería parte de su sentido si no fuera por las opciones online. Aquí encontramos grandes premios para un máximo de 16 jugadores en los que los rivales son añadidos mediante un sistema de reputación que valora nuestros datos y, por ejemplo, el numero de carreras completadas con el fin de evitar jugadores que estropeen la experiencia abandonando la partida o buscando gresca en mitad de la partida. Además es posible configurar la privacidad del evento, si queremos daños en los coches, el clima, forzar que todo el mundo use cambio manual...

TÉCNICAMENTE ALUCINANTE

   Reconocemos que hemos buscado los 'bugs' a nivel técnico y no hemos podido sacarle casi pegas al trabajo de Slightly Mad Studios. El detalle con que están recreados los coches, los juegos de luz, la velocidad a la que se generan los escenarios, la física en los choques todo está conseguido a niveles altísimos. Incluyendo también el sonido de los motores o las voces de nuestro ingeniero de equipo que, aunque están en inglés, transmiten la tensión en carrera. Y no digamos ya el hecho de que las instrucciones nos lleguen a través del altavoz del mando con un sonido de radio totalmente logrado en el caso de PS4.

      El paso del tiempo en directo, que hace que el sol cambie de posición y que incluso llegue a deslumbrarnos al ponerse, o la transición del día a la noche son una auténtica pasada, con multitud de detalles cuidados al máximo.

   Por desgracia, esto no es quita para que haya ciertos errores que esperamos puedan corregirse con los siguientes parches. Algunos de ellos son importantes, y es que, por ejemplo, se producen alteraciones en la clasificación que hacen que a pesar de haber conseguido la primera posición, esta se le asigne a otro piloto inexplicablemente, o que existan lags en las carreras online, algunos de ellos de consideración. También nos hemos encontrado en bastantes ocasiones con un error que hace que, al terminar una carrera, la opción destacada no sea la de continuar si no, por ejemplo, la de reiniciar, por lo que si pulsamos por inercia, perderemos todo el progreso.

   A pesar de esto, Project CARS es un lujo para el género de velocidad del que además pueden estar orgullosas las consolas de nueva generación, que tan necesitadas están de títulos así. Es un juego pensado en todos los sentidos para los jugadores, y eso se nota a cada paso, ya que la experiencia es espectacular. El hecho de sentirse inmersos en un universo de competición está presente en todo momento y no es nada fácil conseguir eso.