MADRID, 12 Nov. (Carlos Hergueta/Portaltic) -
La última "batalla" entre Xbox One y PlayStation 4 es una curiosa casualidad sobre las capacidades de las nuevas consolas a la hora de reproducir contenidos con resolución superior y efecto estereoscópico en el momento de su lanzamiento.
Se da la circunstancia de que la nueva consola de Microsoft estará preparada en el momento de su lanzamiento para reproducir contenidos 4K. Como dijo la compañía en su momento, esto incluiría videojuegos. Sin embargo, según ha explicado la compañía a CNet no será capaz de reproducir contenidos en 3D estereoscópico en Blu-ray.
En todo caso, Microsoft ha explicado que más adelante sería posible que su consola reproduzca contenidos 3D, ya que es tecnológicamente posible. Sencillamente se está valorando y más adelante se podría actualizar Xbox One para tal fin.
Resulta curioso que con PlayStation 4 vaya a pasar lo diametralmente opuesto, según la página de preguntas y respuestas de PlayStation. Es decir, la nueva consola de Sony será capaz de reproducir películas o juegos en 3D, pero no estará preparada desde su lanzamiento para el 4K. Al igual que ocurre con la competencia, esto sería -y será- subsanable mediante actualización.
Ya se habló mucho sobre si Xbox 360 y PlayStation 3 serían capaces de reproducir videojuegos en 3D y finalmente así fue. Como ocurrió entonces, esta situación en cuanto a la compatibilidad con 4K y 3D en esta generación también ha sido la excusa para los fans de una y otra consola carguen contra la competencia y defiendan lo que les gusta.
La cuestión es: ¿A quién le importa? Hoy por hoy, que estas consolas sean capaces de reproducir este tipo de contenidos, no inclina la balanza en ningún caso. Por varios motivos:
Nadie utiliza la televisión 3D. Pregunta a tus amigos y familiares; y a ti mismo: ¿Desde que te compraste tu flamante televisor 3D, qué porcentaje de tiempo has dedicado a ver películas o utilizar videojuegos en 3D? Hay pocos contenidos y además en algunos aspectos bajan en calidad de imagen para favorecer el efecto estereoscópicos. Algunos usuarios no lo ven bien e incluso cansa a la vista. Vamos, todo son parabienes.
Sin embargo, hay que buscar nuevas funciones que aceleren la obsolescencia de los productos. De esta forma, este efecto ha sido utilizado por los fabricantes de televisores en los últimos años para elevar el valor de sus productos. Desde las navidades de 2010, diversos fabricantes inundaron el mundo tecnológico de información y publicidad sobre sus televisores 3D, al igual que los distribuidores de cine en el hogar. Los videojuegos se subieron al carro también.
A día de hoy, nadie habla de 3D; a nadie le importan las 3D. Las televisiones siguen siendo compatibles, pero los fabricantes ya no hablan de ello como algo clave, a los clientes les resulta indiferente, nos la siguen colando en el cine con algunas películas que hay que pagar a precio de oro -aún más-, pero afortunadamente esa fiebre esetereoscópica no llega al sofá. El 3D no ha revolucionado nada y no parece que vaya a hacerlo.
El 4K podría ser harina de otro costal y sí puede resultar en algo beneficioso para el usuario, siempre y cuando se apueste por una pantalla de gran tamaño. A medida que están aumentando las pulgadas y metemos en el hogar televisores de 55 o 65, que es una tendencia imparable pues así lo desean los fabricantes y están cayendo los precios, será necesario aumentar la resolución.
Hace unos años, la resolución Full HD era lo más, sin duda. Lo era para una pantalla de 32 pulgadas. Sin embargo, si se mantiene una resolución de 1920 por 1080 píxeles en una pantalla el doble de grande, la densidad de puntos por pulgada cada vez es menor. Es decir, en pantallas grandes Full HD es fácil advertir los píxeles y la calidad de imagen disminuye. De ahí la conveniencia de la resolución 4K, que duplica la cantidad de puntos y aumenta la resolución hasta los 4096 por 2048.
Hasta ahí todo bien con el 4K. Sin embargo, la realidad es que a día de hoy tampoco abundan los contenidos en 4K y todavía tardarán mucho en ser algo común. Sirva como muestra que aún a día de hoy, cuando el Full HD aún debería estar superado, nos estamos encontrando con que algunos videojuegos para la nueva generación no van a reproducirse a 1080p y que los canales de televisión en España en HD brillan por su ausencia debido al escaso ancho de banda.
Por otro lado, los televisores 4K aún tienen precios prohibitivos y pocos serán los hogares que apuesten por esta tecnología en los próximos años. Quizá nos sirva como un referente para ver lo que ocurrirá la lenta adopción que tuvieron los televisores 3D, que a finales de 2012 tan solo tenían un 2 por ciento de cuota en España. Si bien no son lo mismo, por ahora se enfrentan a los mismo problemas: altos precios y escasos contenidos.
Así que, despacito y buena letra. Xbox One y PS4 tienen muchas virtudes y unas cuantas pegas, pero sin duda el hecho de que vayan a ser o no compatibles con 4K o 3D resulta totalmente irrelevante y en ningún caso un factor decisivo o una ventaja para el consumidor. Por ahora.