Quantum Break: donde el videojuego y la serie de televisión se encuentran (análisis)

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Europa Press PortalTIC
Actualizado: martes, 5 abril 2016 11:28

Xbox One

Quantum Break: donde el videojuego y la serie de televisión se encuentran (análisis)

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   MADRID, 5 Abr. (EDIZIONES/Portaltic) -

   Los videojuegos llevan tiempo coqueteando con desarrollos menos interactivos, en favor de una narrativa más rica y una fotografía más cinematográfica. Títulos como Heavy Rain o Life is Strange pueden ser considerados películas/series interactivas en los que el jugador decide el rumbo del argumento, al que van dando forma con sus decisiones. Un motor gráfico 3D y puntuales pulsaciones de botones es "lo único" que tienen de videojuego, tal y como los entendíamos hasta hace poco.

   Quantum Break es el siguiente paso de una imparable tendencia que no se está adueñando del ocio interactivo, pero que sí es algo que los desarrolladores cada vez exploran más a menudo. La diferencia radica en que el nuevo videojuego de Remedy Entertainment (Max Payne, Alan Wake) para Xbox One y Windows 10 no supedita todo su desarrollo a esta idea, sino que combina un videojuego de acción tradicional con una serie con actores reales con todas las de la ley.

   De esta forma, los niveles de la "parte videojuego" de Quantum Break se van intercalando con hasta cuatro episodios de la "parte serie". Y como viene siendo habitual en este tipo de híbridos, las decisiones del jugador en la parte más interactiva definen el desarrollo del argumento, que cambia según las decisiones tomadas.

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DUEÑO DEL TIEMPO

   Quantum Break cuenta la historia de Jack Joyce y Paul Serene, dos amigos que nada más empezar la aventura crean una fractura temporal que, literalmente, rompe el tiempo. Además, les concede poderes y les convierte en enemigos. Así, en el videojuego tomamos el control de Joyce en un intenso 'shooter', con habilidades como acelerar su propio movimiento, ralentizar el de los enemigos o crear burbujas temporales que le sirven de escudo.

   De esta forma, Remedy Entertainment muestra su mejor cara, la que les encumbró el Olimpo de los estudios de desarrollo con el 'shooter' Max Payne, el videojuego que estrenó el 'tiempo bala', ese efecto en el que el tiempo corre más despacio y podemos ver incluso la trayectoria de los disparos. Un efecto espectacular que después popularizó Matrix y que ya hemos visto en tantos y tantos videojuegos.

   La vertiente de videojuego de Quantum Break apuesta por el movimiento constante, aprovechando todos los poderes de Joyce (que se pueden mejorar a medida que avanzamos). También podemos ponernos tras una cobertura (de forma automática, sin pulsar ningún botón), pero el propio videojuego, con sus consejos, nos anima a movernos constantemente. Es la mejor opción, si no queremos que los enemigos nos rodeen y acaben con nosotros. El refrán "no hay mejor defensa que un buen ataque" toma forma en Quantum Break.

   La munición abunda y aunque los poderes se gastan, también se recargan solos. De esta forma, siempre podemos -más bien, debemos- comportarnos de manera agresiva y poco cautelosa, poniendo a prueba nuestra habilidad para combinar todas las posibilidades. Por su parte, los enemigos varían entre soldados normales, mejor armados/protegidos y con poderes de control del tiempo (gracias a la tecnología que ha desarrollado la gran corporación, Monarch, contra la que luchamos). El resultado es un 'shooter' con carisma, divertido e intenso.

   En momentos puntuales, el videojuego nos pone en la piel de Paul Serene, el amigo de Joyce convertido en enemigo. Remedy Entertainment nos anima a elegir las decisiones clave que tomará el personaje en la historia, en función de lo que consideremos más propio de su personalidad y sus planes. No lo hacemos completamente a ciegas, ya que es posible ver un pequeño avance de las consecuencias que tendrá dicha decisión.

   En este punto, aproximadamente cada dos horas de partida, veremos hasta cuatro episodios de 20 minutos de duración, cuyo desarrollo cambiará en función del camino que hayamos decidido tomar. Y los cambios no son pequeños, lo que multiplica la 'rejugabilidad' del juego, como si de un libro "Elige tu propia aventura" se tratase. El jugador puede elegir saltar estos episodios, pero es poco recomendable si se quiere entender el argumento.

GRÁFICOS, DURACIÓN Y AUSENCIA DE DOBLAJE

   La fusión entre el videojuego y la serie es perfecta, gracias al gran trabajo visual que ha hecho Remedy con el motor gráfico de Quantum Break. Empezando por la perfecta digitalización de un notable elenco de actores reales: Shawn Ashmore (el hombre de hielo en X-men) como Jack Joyce, Aidan Gillen (Meñique en Juego de Tronos) en el papel de Paul Serene, Dominic Monaghan (Perdidos y El señor de los Anillos) y Lance Reddick (Fringe y The Wire), entre otros. También ha recurrido el estudio a un filtro granulado que trata de acercar la experiencia a una película.

   Pero Quantum Break brilla por muchos más motivos, como escenarios ricos en detalle, muchos elementos destructibles que cambian con el desarrollo de la partida, fluidas y realistas animaciones, espectaculares efectos de luz y partículas... Algunas texturas son mejorables, los bordes de las sombras en tiempo real presentan dientes de sierra demasiado evidentes y se aprecian puntuales caídas de fotogramas, pero estos pequeños errores (que Remedy ha prometido solucionar en gran medida con un parche coincidiendo con el lanzamiento del juego) no consiguen empañar una experiencia visual magnífica. De lo mejor que se ha visto en la presente generación de consolas.

   No podemos dejar de pegarle un tirón de orejas a Microsoft por no haber doblado al castellano Quantum Break, cuyas voces permanecen en perfecto inglés. Aunque todos los textos están en castellano, la ausencia de doblaje es una gran pega para quien no dominen el lenguaje de Shakespeare, puesto que se verán obligados a leer constantemente y desviar su atención de la acción, en un videojuego/serie donde la historia es tan importante.

   Además, la "parte videojuego" no solo consiste en secciones de disparos, sino que hay bastante exploración que nos invita a encontrar documentos (grabaciones, dibujos, cartas, emails...) con los que ampliar la historia. Estos documentos son clave para conocer las motivaciones de los personajes y algunos recovecos del argumento; y, lamentablemente, son tan abundantes que resultan un poco tediosos. Rompe el ritmo de la partida tener que leer varios documentos extensos de forma demasiado seguida, cuando lo que nos pide el cuerpo es llegar al próximo tiroteo.

   La duración, de unas 8 horas en una primera partida -que aumenta considerablemente en caso de querer conseguir todos los objetos coleccionables y ver las distintas variantes en el guión-, resulta algo escasa.

CONCLUSIÓN

   Quantum Break no es ni el mejor videojuego, ni la mejor serie que se puede disfrutar en la actualidad. Eso si pensamos en las dos caras de la obra. Sin embargo, viéndolo como el todo que es, se trata de una obra bastante recomendable, que cualquier videojugador debería probar. Es un 'shooter' convincente, espectacular y divertido, cuyo interesante argumento va tomando forma de manera única gracias a los documentos integrados en el juego y, especialmente, los episodios de la serie.

   No nos importaría que Remedy, Xbox o cualquier otra desarrolladora/editora siguiese explotando esta prometedora fórmula, una visión del ocio interactivo que quizá, eso esperamos, sea más habitual en el futuro. Sería perfecta, por ejemplo, para Netflix, si algún día se decide a entrar en el negocio de los videojuegos.

Por último, no queremos dejar de mencionar que Quantum Break incluye sin coste adicional Alan Wake en formato digital, incluyendo los DLC The Signal y The Writer. El anterior juego de Remedy Entertainment para Xbox 360 es una estupenda aventura, que supone un gran incentivo a la hora de comprar Quantum Break.

FICHA

   Título: Quantum Break

   Editor: Microsoft

   Estudio: Remedy Entertainment

   Idioma: Textos en castellano, voces en inglés

   Lanzamiento: 5 de abril

   PEGO: 18

   PVP: 59,95 euros

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