ANDALUCÍA.-El 36,2% de los alumnos que cometen faltas leves y el 20,25% de los que las cometen graves, son reincidentes

Educación insiste en que los alumnos infractores son "minoritarios" y que todos los casos se analizan de "manera individualizada"

Europa Press Sociedad
Actualizado: martes, 2 febrero 2010 15:38

SEVILLA, 2 Feb. (EUROPA PRESS) -

El 36,2 por ciento de los alumnos que cometen alguna infracción estipulada como leve o "contraria a las normas de convivencia" de sus respectivos centros escolares, así como el 20,25 por ciento de los que realizan alguna falta grave, son reincidentes, según se desprende de las conclusiones del I Informe sobre Convivencia Escolar en los centros docentes de Andalucía sostenidos con fondos públicos durante el curso 2008-2009.

El citado informe, consultado por Europa Press, revela que de los 157.620 alumnos que obtuvieron el pasado curso escolar una sanción leve como consecuencia de una infracción, un total de 57.212 reincidieron en tal conducta o en otra tipificada también como leve, lo que supone un 36,2 por ciento respecto al alumnado que sólo ha actuado de forma contraria a las normas de convivencia del centro en una única ocasión.

Por su parte, de los 33.574 alumnos a los que se le impuso una sanción grave, 6.801 de ellos, es decir, un 20,25 por ciento de los infractores, volvieron a cometer aquélla u otra falta "gravemente perjudicial" por las que se le impuso dicho apercibimiento.

Según explicó a Europa Press la directora general de Participación e Innovación Educativa de la Consejería de Educación, Aurelia Calzada, que la reincidencia sea más elevada en el caso de las faltas comunes que en el de las graves --con más de 15 puntos de diferencia-- se debe a que las infracciones que más se repiten son "las leves porque se dan casos, por ejemplo, de que un alumno falte un día a clase sin justificar, que ya es una leve, y moleste en clase otro día del año, que implica otra".

Es decir, que pese a que los alumnos que cometen faltas son, en datos absolutos y comparativos con todo el alumnado andaluz, "minoritarios", sí que existe una mayor repetición de infracciones leves porque, entre otros factores, también hay que tener en cuenta que la reincidencia "no tiene por qué ser de la misma falta" ni cometerse en el mismo día, mes o trimestre que la primera, "sino a lo largo de todo el curso escolar", que es un período amplio como para que un alumno pueda repetir alguna infracción leve.

Pese a ello, Calzada apuntó que cada caso en concreto se estudia de forma "pormenorizada e individualizada" por parte de la Comisión de Convivencia de cada centro porque, "indudablemente, también hay que tener en cuenta la edad del menor, el contexto en el que se produjo la falta o las circunstancias familiares". "No es lo mismo que falte a clase un alumno cuya familia tiene dificultades para llevarlo al colegio, que otra que no lo tenga", ejemplificó.

No obstante, sea cual sea la falta leve cometida --en cuya categoría las más comunes son la perturbación del normal desarrollo de las actividades de clase o la falta de colaboración sistemática en la realización de las mismas--, la mayoría de ellas, un 68 por ciento concretamente, se resuelven con apercibimientos por escrito o amonestaciones orales.

Mientras, para los supuestos de faltas más graves, como las injurias y ofensas o la agresión física contra un miembro de la comunidad educativa, las correspondientes comisiones de convivencia de los centros escolares acordaron, en el 75 por ciento de los casos, suspender del derecho a asistir a clase entre cuatro y treinta días.

Esta notable diferencia de días entre unas y otras sanciones depende, fundamentalmente, del carácter de la conducta considerada "gravemente perjudicial" para la convivencia. Así, encontramos dentro de esta horquilla que el 17 por ciento de los alumnos que cometen faltan graves fueron suspendidos del derecho a asistencia a clase de cuatro a catorce días, y el 58,3 por ciento restante, sí vio negado este derecho hasta un total de 30 días.

Además, el informe demuestra que este tipo de conductas se producen, sobre todo, entre los 14 y 15 años de edad, franja en la que se comenten casi la mitad de las mismas (55,7% expulsiones de 4 a 30 días, y un 47% de 4 a 14 días). Por contra, en las etapas superiores, a partir de los 16 años, se observa un importante descenso en este tipo de conductas, con una media que roza sólo el once por ciento del alumnado infractor.

Aún así, Calzada insistió en que este tipo de conductas "más graves y minoritarias" también llevan aparejadas medidas correctoras "más duras" como son el cambio de grupo, que afectó a un total de 239 alumnos en Andalucía durante el curso pasado (0,6% del total), o el cambio de centro, sanción que se le aplicó "únicamente" a 86 alumnos, lo que supone un 0,2 por ciento.

Por ello, la directora general de Participación e Innovación Educativa resumió la situación actual de la convivencia en las aulas andaluzas asegurando que "los alumnos sacan muy buenas notas en convivencia" y que los resultados del citado informe "han sido muy satisfactorios".

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