ANDALUCÍA.-UNIA.- La clave de la felicidad es "saber hasta donde puede llegar cada uno, no ser perfecto", según un experto

Europa Press Sociedad
Actualizado: martes, 4 agosto 2009 19:05

LA RÁBIDA (HUELVA), 4 (EUROPA PRESS)

El profesor del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla, Joaquín Mora Roche, explicó hoy en una ponencia dentro del marco de los cursos de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), que la clave para ser feliz "no es ser perfecto, sino saber hasta donde puede llegar cada uno".

"Conocernos a nosotros mismos nos permite tener conciencia de nuestros propios procesos, de nuestras posibilidades y limitaciones", afirmó Mora Roche, quien apuntó que el conocimiento sobre la propia cognición implica "ser capaz de tomar juicio del funcionamiento de la manera de aprender y comprender cada uno los factores que explican que los resultados de una actividad, sean positivos o negativos.

Además, consideró que "sería conveniente pensar en cómo te ven los demás, cómo se sienten con tu presencia", ya que esta comparación va construyendo a cada uno como "persona social". Esta reflexión, asimismo, permite al ser humano cambiar sus conductas o sus maneras de pensar, "no los libros de autoayuda, como se tiende a pensar", aclaró Mora.

En definitiva, para este experto, interpretar la propia conducta "en función de los demás" produce ventajas como la de poder defenderse de estados emocionales negativos y definir los propios sistemas de gratificación y refuerzo.

Por otro lado, en su ponencia manifestó que "la falta de originalidad, la incapacidad de planificar una actividad futura o el no poder abandonar una rutina" son conductas que tienen en común un mal funcionamiento de las áreas nueve y diez de la corteza cerebral.

En este sentido, "se alteran las funciones ejecutivas", que son una serie de habilidades cognitivas que permiten, según el profesor, "la anticipación y el establecimiento de metas, el inicio de las actividades y operaciones mentales, la autorregulación de las tareas y la habilidad de llevarlas a cabo eficientemente".

Este mal procesamiento de las funciones ejecutivas puede estar producido por factores genéticos, por problemas al nacer, traumatismos y sustancias tóxicas como las derivadas del 'cannabis', siendo "complicada" la manera de hacer frente a ellas, según reconoció el profesor.

Así, "el cerebro se puede modificar pero muy lentamente", por lo que una buena alternativa sería corregir estos problemas a través de los conocimientos, ya que "aunque tengan un sustrato neurológico, se adquieren por una interacción con el entorno social, el entorno físico y sobre todo, con el entorno personal, con la metacognición".

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