CANTABRIA.-El profesor de la UC Ángel Pelayo publica un libro sobre la autonomía del paciente y el consentimiento informado

Europa Press Sociedad
Actualizado: lunes, 15 marzo 2010 19:17

SANTANDER 15 Mar. (EUROPA PRESS) -

El profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad de Cantabria (UC) Ángel Pelayo González-Torre acaba de publicar un libro titulado 'El derecho a la autonomía del paciente en la relación médica. El tratamiento jurisprudencial del consentimiento informado'. Editado dentro de la colección 'Biblioteca de Derecho y Ciencias de la Vida' de la editorial Comares, se trata de un estudio sobre el tratamiento que da el Tribunal Supremo en sus sentencias --el autor ha estudiado en torno a 200-- a la falta de información y consentimiento en la práctica médica.

Según explicó el profesor, la necesidad de informar al paciente sobre su estado de salud, sobre las distintas alternativas terapéuticas y sobre sus posibles riesgos, como paso previo a contar con su necesario consentimiento para la actuación médica, es una de las características del modelo contemporáneo de relación médico-paciente. "Es además ya una exigencia legal que están recogiendo las sentencias de los Tribunales", afirmó Pelayo, que también imparte clases de Bioética en la Facultad de Medicina.

Según se recoge en el libro, el tercero del autor en temas de medicina y derecho, en la mayoría de las reclamaciones judiciales que se realizan contra los profesionales sanitarios o contra los servicios públicos de salud los demandantes alegan la falta de consentimiento e información para exigir responsabilidades. "Estas responsabilidades tienen que ver normalmente con daños físicos que se les produjeron como resultado de la materialización de riesgos de los que no fueron informados. En otros casos se alega simplemente que no se prestó el consentimiento a la intervención", explicó.

A la vista del análisis de Pelayo, parece que el Tribunal Supremo cada vez se hace más eco de la necesidad de informar a los pacientes y de recabar su consentimiento, y va concretando la manera en que debe darse la información, cuál ha de ser su contenido, en qué casos puede no darse (si se considera razonadamente que puede perjudicar al paciente) y quiénes son los responsables de facilitarla. "Ha dejado sentado también que son los responsables sanitarios y no los pacientes los que deben probar que se prestó la debida información y que el enfermo consintió, de manera que de no hacerlo pueden ser considerados responsables. De ahí la cada vez mayor importancia que se concede por parte de los responsables sanitarios a los documentos escritos de consentimiento", apuntó.

"Estos documentos, sin embargo, no siempre son considerados válidos por los tribunales, que no aceptan documentos absolutamente genéricos, entregados sin dar explicaciones, y en los que no se aprecia que haya existido una auténtica comunicación entre el médico y el enfermo en relación a la enfermedad, el tratamiento, las alternativas y los posibles riesgos", matizó el profesor.

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