Archivo - Una niña en el colegio - Fernando Sánchez - Europa Press - Archivo
MADRID, 18 May. (EUROPA PRESS) -
UGT ha advertido de que, cuando se analizan las diferencias salariales en España, se observa que las retribuciones del profesorado "varían significativamente según la comunidad autónoma y se agrandan en muchos casos a lo largo de la carrera profesional". Esas diferencias entre comunidades autónomas pueden estar por encima de los 400 euros mensuales y superar los 1.500 euros mensuales al final de la carrera docente según la comunidad de destino.
Extremadura y Valencia son las comunidades que ofrecen los salarios más bajos y donde la brecha crece paulatinamente debido a la negativa a suscribir acuerdos de mejoras retributivas. Cataluña, por el contrario, mejora su posición conforme se avanza en el tiempo. Asturias también destaca por su complemento de evaluación docente, que sitúa a sus docentes entre los mejor remunerados del país.
UGT denuncia que, "pese a exigir cada vez más responsabilidades al profesorado, las retribuciones no han aumentado de la misma forma, existiendo un desfase creciente entre la exigencia y la compensación por el trabajo".
El sindicato reclama una mayor convergencia en las retribuciones básicas y complementarias entre comunidades autónomas, "lo que favorecería la movilidad del profesorado y garantizaría una compensación justa por su labor".
Además, considera "inaplazable" la promoción profesional con estímulos económicos suficientes para compensar los esfuerzos de evaluación y desempeño. El sindicato también ve "inaplazable" la recuperación del poder adquisitivo perdido, lo que significa la restauración del 100% del importe de las pagas extras reducidas en mayo de 2010, así como la retribución adecuada de los diversos desempeños docentes para poder acercarse a las retribuciones que perciben otros trabajadores de la misma escala laboral de otros sectores.
Igualmente, denuncia la creciente brecha salarial que afecta al profesorado español respecto a sus homólogos de la Unión Europea y de la OCDE.
Un estudio que analiza las retribuciones salariales del profesorado español en comparación con los docentes europeos revela que, pese a la firma de una serie de acuerdos que supondrán un incremento de los salarios para el periodo 2018-2028 del 27,48%, "el impacto de los recortes y de la situación económica mundial hacen que las diferencias con la UE y la OCDE hayan vuelto a incrementarse desde 2023".
Estas disparidades a nivel internacional se repiten cuando se desciende al estudio de las retribuciones en España, como consecuencia de las diferentes asignaciones económicas que percibe el profesorado en aquellos complementos que son de competencia autonómica.
Los docentes españoles progresan porcentualmente en menor medida y necesitan más tiempo que sus homólogos del entorno para llegar al máximo de retribuciones.
En España, los docentes no perciben mucha diferencia entre las cantidades que cobran al inicio de su carrera y en el transcurso de la misma. El incremento salarial es inferior al 9% después de 10 años de experiencia, y del 16% tras 15 años. Solo al final de la carrera docente, se alcanza un 43%.
AÑOS NECESARIOS PARA ALCANZAR LA REMUNERACIÓN MÁXIMA
Los años necesarios para lograr la remuneración máxima es un factor que incide de forma "muy notable" y que varía según los países. Los docentes españoles, que requieren de 39 años para conseguirla, se sitúan entre los que más años necesitan para ello. Dado que las cotizaciones máximas, a efectos de jubilación, se alcanzan con 35 años de servicio, muchos docentes llegan a la edad de jubilación sin haber podido lograr dicho salario máximo.
Los maestros españoles tienen un salario inicial solamente superior a los docentes de Francia, Italia y Portugal. Sin embargo, obtienen unos ingresos máximos inferiores a los de estos países, salvo en el caso de Italia, y pasan a ocupar el antepenúltimo lugar de la lista, solo ligeramente por encima de los docentes finlandeses, si bien estos han alcanzado su máximo a los 20 años y no a los 39, como sucede en España.
Descontando los casos de Luxemburgo y Suiza, con los salarios más altos, destacan los docentes de Países Bajos, que casi doblan el sueldo de los españoles, y únicamente después de 12 años de servicio. Al igual que sucede con las retribuciones en Primaria, los docentes españoles de Secundaria solo tienen un salario inicial superior al de los docentes de Francia, Italia y Portugal.
Respecto al salario máximo, Italia y Portugal siguen estando por debajo. España mejora respecto a Suecia y Finlandia, aunque únicamente en la ESO, porque los docentes fineses que imparten Bachillerato también reciben retribuciones superiores.
En todos los niveles, tengan mayor o menor salario que el profesorado español, alcanzan las retribuciones máximas como mucho a los 35 años, como el caso de Italia, o a los 20 en el de Finlandia.
En el caso de Bachillerato, el profesorado noruego recibe unas retribuciones que suponen un 13 % más que las de sus homólogos españoles y tan solo después de 16 años de servicio (6 % más para la ESO). En el caso de Dinamarca supone un 27 % más en Bachillerato, siendo necesarios solo siete años para alcanzar el sueldo máximo, y un 23 % más en la ESO con 12 años para alcanzar el tope.
España, para todos los niveles, ocupa el undécimo lugar de los países analizados y la situación se mantiene a lo largo de toda la carrera docente, para acabar siendo los duodécimos al final de la carrera docente, salvo en la ESO, en la que se pasa al décimo lugar. En el caso de Primaria, el salario inicial se ha incrementado en términos reales en la mitad de los países analizados, destacando el gran aumento de Irlanda.
En Luxemburgo, Finlandia, Italia y Portugal descienden tanto los salarios iniciales como con 15 años de experiencia. En Francia y Noruega, en donde crecen los salarios iniciales, pasan a 0 o descienden mínimamente. Holanda en el único país de los estudiados donde los salarios crecen más con 15 años de experiencia.
Respecto a los salarios en Secundaria, únicamente dos países presentan valores positivos: Francia e Irlanda. El resto o presenta valores casi congelados (Alemania u Holanda) o valores negativos (Finlandia, Italia o Portugal) o reducciones más elevadas.