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MADRID, 14 Jul. (EUROPA PRESS) -
Más de la mitad de los niños (57 por ciento) nacidos antes de las 32 semanas no estaban preparados para ir a la escuela a los cinco años de edad, incluso en áreas como la comunicación y el lenguaje, y el desarrollo físico y emocional, según un trabajo de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) publicado en 'Jama Network Open'.
Los bebés nacidos antes, entre las 23 y las 24 semanas, tenían hasta tres veces más probabilidades de no alcanzar los hitos de desarrollo esperados en comparación con los nacidos a las 31 semanas.
El estudio también reveló que los niños nacidos en las zonas más desfavorecidas tenían hasta el doble de riesgo de obtener un rendimiento académico inferior al esperado en comparación con los nacidos en las zonas menos desfavorecidas. Según los expertos, las estrategias para reducir las desigualdades sociales, promover la salud cerebral y aumentar el apoyo a los niños prematuros durante la transición a la escuela son vitales para mejorar los resultados.
Los avances en cuidados intensivos neonatales han propiciado mejores tasas de supervivencia para los bebés prematuros. Si bien el nacimiento prematuro es una de las principales causas de desarrollo cerebral atípico y discapacidad cognitiva, se sabe poco sobre su impacto en los resultados educativos tempranos.
Los expertos de la Universidad de Edimburgo en colaboración con el Imperial College de Londres, también en Reino Unido, estudiaron datos de casi 16.000 niños nacidos antes de las 32 semanas de gestación en Inglaterra entre 2008 y 2012. Utilizaron datos anonimizados de la Base de Datos Nacional de Investigación Neonatal y la Base de Datos Nacional de Alumnos para vincular los datos clínicos neonatales con los resultados educativos.
El equipo analizó los factores que influyen en la preparación escolar a los 5 años y en el rendimiento en lectura, escritura, matemáticas y ciencias a los 6-7 años. Así, descubrieron que la mitad de los niños prematuros no alcanzaron el nivel esperado a los 6-7 años en escritura (51%) y matemáticas (48%). Un número ligeramente menor de niños prematuros no alcanzó los niveles esperados en lectura (42%) y ciencias (36%).
El estudio identificó varios factores de riesgo potencialmente modificables vinculados a las diferencias en el rendimiento académico, entre ellos el tabaquismo materno durante el embarazo, la nutrición y ciertos medicamentos durante la atención neonatal intensiva, las dificultades médicas que a veces experimentan los bebés prematuros y la privación social.
Se observó un mayor riesgo de bajo rendimiento académico entre los niños que entre las niñas, especialmente entre los nacidos en los meses de verano, quienes ingresan a la escuela un año antes que los nacidos en otoño. Según los expertos, el ingreso escolar diferido o el apoyo académico específico podrían beneficiar a los niños prematuros extremos, dependiendo de su fecha de nacimiento.
El profesor James Boardman, coautor principal del Centro de Salud Reproductiva de la Universidad de Edimburgo, destaca: "Los datos revelaron una elevada incidencia de bajo rendimiento escolar en la educación primaria entre los niños nacidos prematuramente. Mejorar las oportunidades de vida de este grupo vulnerable de niños requerirá centrarse en las desigualdades sociales en la infancia, así como descubrir nuevas formas de reducir los problemas médicos relacionados con el parto prematuro".