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MADRID, 20 May. (EUROPA PRESS) -
El fracaso escolar en España mantiene un sobrecoste superior a los 5.102,5 millones de euros en el sistema educativo, con un incremento del 11% respecto a 2024.
Esta es una de las principales conclusiones del tercer 'Informe del Coste Económico del Fracaso Escolar' elaborado por dide.org. Esta cifra engloba los costes de la repetición en Educación Primaria, ESO y Bachillerato (1.267,2 millones de euros), el no aprovechamiento de recursos por fracaso escolar en ESO (1.332,5 millones de euros) y los derivados del abandono temprano en las distintas etapas educativas, que ascienden a 468,3 millones en bachillerato, 572,9 millones en ciclos formativos de grado medio, 892,1 millones en estudios universitarios y 569,5 millones en ciclos formativos de grado superior.
En conjunto, el informe evidencia que el fracaso escolar "sigue suponiendo un lastre estructural para la eficiencia del sistema educativo y el desarrollo social y económico del país".
El análisis confirma que el fracaso escolar responde a una realidad multifactorial, en la que intervienen factores educativos, sociales, familiares y personales, con consecuencias directas sobre las trayectorias vitales del alumnado.
En comparación con el Informe 2024, que situaba el sobrecoste del fracaso escolar en España en 4.596 millones de euros, los datos del Informe 2025 reflejan un incremento cercano al 11%.
Este repunte rompe la tendencia de estabilización observada en los últimos años y pone de manifiesto que el problema "no solo persiste, sino que vuelve a intensificarse en términos económicos".
Desde el punto de vista de los indicadores educativos, esta evolución se produce en un contexto de estancamiento en las tasas de repetición, fracaso escolar y abandono temprano, lo que sugiere que "el incremento del coste responde tanto al volumen de alumnado afectado como al impacto acumulado del fenómeno en el sistema".
En este escenario, la investigación señala que "cobra aún más relevancia la necesidad de actuar de forma preventiva, reforzando estrategias como la detección temprana de dificultades para evitar que el problema siga escalando".
EL FRACASO ESCOLAR POR COMUNIDADES AUTÓNOMAS
El análisis por comunidades autónomas confirma que el fracaso escolar en España no responde a un patrón homogéneo, sino que presenta diferencias estructurales relevantes entre territorios, tanto en repetición como en fracaso escolar y abandono temprano.
En primer lugar, en términos de idoneidad educativa -es decir, el porcentaje de alumnado que no está en el curso correspondiente a su edad-, la media nacional se sitúa en torno al 24,6% a los 15 años, con comunidades como Cantabria, Galicia o Navarra mostrando mejores resultados, mientras que Ceuta, Melilla, Murcia o Castilla- La Mancha registran las tasas más elevadas.
Este indicador refleja el impacto acumulado de la repetición y anticipa mayores riesgos de abandono posterior. En lo relativo al fracaso escolar en la ESO, entendido como el alumnado que finaliza esta etapa sin obtener el título, la media nacional se sitúa en torno al 14%. Por debajo de esta media se encuentran comunidades como Cataluña, Galicia, Asturias o Canarias, mientras que regiones como Castilla-La Mancha, Murcia, Andalucía o La Rioja presentan tasas superiores, lo que evidencia diferencias en el rendimiento y la permanencia dentro del sistema educativo en una etapa clave.
Por su parte, el abandono temprano -uno de los indicadores más críticos- se sitúa en una media nacional cercana al 13%, aunque con una dispersión significativa entre territorios. Comunidades como Asturias, Madrid, Castilla-La Mancha o Galicia registran los niveles más bajos, mientras que en el extremo opuesto se sitúan Baleares, Murcia, La Rioja o Andalucía, junto a los valores especialmente elevados de Melilla.
En una posición intermedia se encuentran comunidades como Canarias, Extremadura o Cataluña, ligeramente por encima o en línea con la media. Esta variabilidad pone de manifiesto el peso de factores socioeconómicos, del mercado laboral y del propio sistema educativo en la decisión de continuar o no los estudios.
"En conjunto, estos datos evidencian la existencia de una brecha territorial en el sistema educativo español, en la que conviven comunidades con indicadores cercanos a estándares europeos con otras que presentan mayores dificultades para reducir el abandono y mejorar el éxito educativo", concluye el informe.
EVOLUCIÓN DE LA TASA DE ABANDONO TEMPRANO
El estudio analiza también la evolución histórica de la tasa de abandono temprano desde 2005 hasta 2024. En este periodo se observa una clara tendencia decreciente a largo plazo, especialmente intensa a partir de 2008, aunque con algunas interrupciones puntuales, como el repunte registrado entre 2006 y 2008 y la ligera reversión observada entre 2020 y 2022, coincidiendo con el impacto de la crisis pandémica.
En los últimos años, los datos apuntan a una fase de estabilización en torno al 13%, lo que sugiere una ralentización en la mejora de este indicador.
Esta situación refuerza la necesidad de avanzar hacia estrategias diferenciadas por comunidad autónoma, combinando políticas educativas, sociales y de apoyo al alumnado, y consolidando la detección temprana de dificultades como herramienta clave para reducir desigualdades y mejorar la eficiencia del sistema en su conjunto.
El informe plantea un escenario de mejora en el que una reducción del 10% en las tasas de repetición, fracaso escolar y abandono temprano permitiría: Reducir de forma significativa el sobrecoste del sistema educativo; mejorar el aprovechamiento de los recursos públicos; e incrementar las tasas de éxito académico.
La investigación estima que, por cada reducción del 10% en las tasas de abandono temprano en las etapas educativas analizadas, mediante la aplicación de herramientas de detección temprana de dificultades y la adopción de medidas adecuadas, se podría lograr una disminución del sobrecoste económico superior a los 200 millones de euros.
Este avance permitiría, además, que más de 29.000 alumnos permanezcan en el sistema educativo hasta completar con éxito su formación, mejorando tanto sus oportunidades futuras como la eficiencia del conjunto del sistema.