Archivo - Una niña jugando en la calle. - EUROPA PRESS - Archivo
MADRID, 29 Ago. (EUROPA PRESS) -
Pediatras y neuropediatras han explicado que, desde el punto de vista del neurodesarrollo, si se puede elegir, es preferible que los bebés de uno y dos años permanezcan bajo el cuidado de sus padres o abuelos en lugar de ir a una escuela infantil, siempre que reciban suficientes estímulos.
Esta recomendación contrasta con los últimos datos sobre escolarización temprana publicados por el Ministerio de Educación, según los cuales, en el curso 2023-2024, el 73,3% de los niños y niñas de 2 años estaban escolarizados (frente al 61,9% de 2018). En el caso de los que tienen un año, el porcentaje ha pasado del 42,1% al 52,2%.
"Cuando es posible, permanecer con padres o abuelos puede ser una opción excelente, sobre todo durante los dos primeros años, siempre que el cuidado sea adecuado y el niño reciba suficientes estímulos, ha explicado el neuropediatra y portavoz de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), Salvador Ibáñez Mico, en una entrevista con Europa Press.
Según precisa, "la atención familiar permite mayor atención individual, menor exposición a infecciones, más flexibilidad para respetar el sueño y la alimentación, mayor continuidad afectiva y menor sobrecarga sensorial".
Si bien, insiste en que el niño debe estar estimulado. "Si el adulto está emocionalmente ausente, agotado, deprimido, utiliza pantallas durante gran parte del día o apenas habla y juega con el niño, una escuela infantil de calidad puede ofrecer un entorno más enriquecedor", añade.
En este sentido, puntualiza que un niño de uno o dos años "puede adaptarse adecuadamente a una escuela infantil" pero que "eso no significa que necesite estar escolarizado para desarrollarse bien".
UN CEREBRO TODAVÍA INMADURO
"A estas edades, su cerebro todavía es muy inmaduro en funciones como la regulación de las emociones, la tolerancia a la frustración, o la comprensión del tiempo, y de las separaciones. Cuando un niño pequeño llora al separarse de sus padres no está manipulando ni mostrando falta de autonomía. Su sistema nervioso necesita la ayuda de un adulto para recuperar la calma", subraya.
Según explica el experto, durante los primeros años se establecen y reorganizan "una enorme cantidad de conexiones neuronales" y las experiencias que más contribuyen a organizar estas redes "no son las fichas, los idiomas ni las actividades académicas precoces, sino las interacciones recíprocas con adultos atentos".
Estas interacciones "de ida y vuelta", tal y como las define, "favorecen el desarrollo del lenguaje, la comunicación, la regulación emocional y las habilidades cognitivas posteriores".
Por ello, advierte de que "no puede concluirse que cualquier escolarización sea beneficiosa, ni que escolarizar antes produzca automáticamente un cerebro más estimulado". Esto dependerá, según añade, de si las ratios son o no elevadas, de si existe o no mucha rotación del personal o de si se les ofrece o no las experiencias que los bebés necesitan, como conversación, canciones, movimiento y juego.
Además, preguntado por cómo afecta la escolarización temprana en la consolidación del apego, Ibáñez aclara que "la evidencia disponible no demuestra que asistir a una escuela infantil, por sí mismo, afecte al apego seguro". La seguridad del apego, según señala, depende sobre todo de "la calidad de las interacciones entre el niño y sus cuidadores principales: cómo responden cuando está asustado, cansado, enfermo, o cuando necesita consuelo".
EL "MITO" DE LA SOCIALIZACIÓN
En cuanto a la socialización, el experto reconoce que "en cierto modo", la escolarización temprana puede ser "un factor facilitador de las relaciones" pero aclara que es "un mito" que un niño escolarizado más tarde tendrá necesariamente dificultades sociales.
Así, puntualiza que un niño que permanece en casa hasta los tres años puede adquirir las mismas habilidades con sus familiares, en el parque o con hijos de amigos. "Puede tener menos experiencia inicial en grupos grandes o en rutinas escolares, pero normalmente esa diferencia es transitoria", concreta.
En la misma línea, la vicepresidenta de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), Teresa Cenarro, opina que "si es posible que el niño los dos primeros años de vida esté en el entorno familiar, puede ser una gran idea".
"Los dos primeros años de vida es muy importante el vínculo que hacen los niños con las personas de su entorno. Necesitan personas de referencia, padres, abuelos, cuidadores", ha apuntado en declaraciones a Europa Press.
Según explica la experta, a esta edad, la sociabilización que requiere un niño es diferente porque "no tienen todavía esa idea del juego con iguales, de la relación con iguales". Por ello, subraya que no porque se queden en casa los niños van a ser luego menos sociables.
Además, advierte de que el sistema inmunitario es "inmaduro" durante los primeros años de vida por lo que "los procesos infecciosos pueden ser más numerosos y alargarse en el tiempo". En este sentido, precisa que en espacios cerrados como puede ser una guardería están más expuestos a ellos.
"Antes o después te vas a enfrentar a los nuevos procesos infecciosos que tu sistema inmunitario desconocía, pero cuanto más pequeño de edad sea, pues más fácil es coger este tipo de procesos infecciosos, sobre todo durante los meses de invierno", avisa.
En todo caso, Cenarro señala que "conciliar la vida laboral con la crianza de los hijos resulta hoy en día muy complicado" y, por ello, en aquellos casos en los que no es posible que el niño se quede en casa, considera que una buena alternativa son "las escuelas maternales", es decir, "escuelas infantiles" en las que se ofrece un "vínculo de referencia" y con "profesionales bien formados".
"Aquellos que sean afortunados y puedan tener a los niños en casa los dos primeros años de vida, pues va a ser una situación genial. Y en aquellos casos que no es posible, pues también para ellos están las escuelas infantiles llenas de profesionales bien formados que también van a cuidar a los niños que no se quedan en el hogar", remarca.