Las grandes festividades cambian los patrones de contaminación según la celebración a escala global, según un estudio

Archivo - Luz artificial nocturna
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Europa Press Sociedad
Publicado: miércoles, 16 agosto 2023 16:00

   MADRID, 16 Ago. (EUROPA PRESS) -

   Las grandes festividades de las diferentes sociedades humanas modulan los patrones de contaminación lumínica a escala global, como ha concluido un estudio realizado por un equipo de investigación de varias instituciones del CSIC, cuyo trabajo ha demostrado la relación entre los niveles de contaminación lumínica y la actividad cultural de la sociedad.

   Para ello, los expertos analizaron imágenes satelitales que muestran la intensidad de la luz entre 2014 y 2019. A través de estos datos, confirmaron que durante la Navidad se produce un pico de contaminación lumínica en los países cristianos, mientras que en los musulmanes e hindúes han coincidido con el Ramadán y el Diwali, respectivamente.

   Según el investigador del ICM, Francisco Ramírez, la comprensión de cómo las actividades humanas influyen en la contaminación lumínica es clave para evaluar su impacto y diseñar posibles medidas para su mitigación.

   Este es el primer trabajo que evalúa la correlación entre actividades socio-culturales y la contaminación lumínica a escala global, ya que los anteriores habían relacionado el desarrollo económico de los países con sus patrones de contaminación lumínica, por lo que concluían que los más ricos eran los que más contaminan.

   Por otro lado, la relación entre celebraciones que implican grandes concentraciones de personas y el uso de luces nocturnas puede tener también efectos sobre una gran variedad de especies, como ha subrayado la investigadora del ICM, Marta Coll.

   "Es lo que ocurre con una gran variedad de especies que se ven atraídas por las luces artificiales, a menudo con consecuencias fatales", ha advertido Coll.

   No obstante, el investigador del MNCNM, Airam Rodríguez, ha advertido de que las variaciones observadas en los niveles de luz podrían ser incluso mayores, debido a que el sensor empleado para las imágenes del satélite es poco sensible a la luz azulada.

   "Es precisamente ese tipo luz, es decir, la emitida en el rango del azul, la más perjudicial para la salud y la biodiversidad", ha explicado Rodríguez.

   Por ello, "los datos obtenidos revelan la necesidad de monitorear de forma continuada este tipo de contaminación para entender su efecto sobre el medio natural y poder desarrollar políticas globales destinadas a promover un uso de las luces artificiales que sea compatible con la preservación del mundo natural", ha concluido el miembro del Pillip Island Nature Parks (Australia), Andre Chiaradia.

   Este trabajo ha sido financiado por los proyectos nacionales SOSPEN y SEASentinels, y el proyecto europeo GES4SEAS.

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