Investigadores elaboran mapas globales que muestran cómo se expande la caza y los efectos que provoca en los trópicos

Archivo - Observando aves cerca de las cuevas de las aves Kopeka en Atiu. Una de las cuevas más largas y espectaculares de las cuatro islas se encuentra al sureste de Atiu: Anatakitaki, o la Cueva de los Kopekas. En Polinesia.
Archivo - Observando aves cerca de las cuevas de las aves Kopeka en Atiu. Una de las cuevas más largas y espectaculares de las cuatro islas se encuentra al sureste de Atiu: Anatakitaki, o la Cueva de los Kopekas. En Polinesia. - Europa Press/Contacto/Sergi Reboredo - Archivo
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Publicado: martes, 18 agosto 2026 13:29

MADRID, 18 Ago. (EUROPA PRESS) -

La expansión de infraestructuras humanas y el mayor acceso a áreas hasta ahora inaccesibles están impulsando la práctica de la caza en las regiones más remotas de los bosques tropicales. Así se desprende de un estudio liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), en el que se señala que la distancia de los asentamientos humanos es el factor determinante en la aceleración de esta amenaza para la biodiversidad.

Los datos, publicados este martes en la revista 'Nature Sustainability', muestran cómo esta práctica está avanzando hacia algunas de las últimas áreas del planeta que se mantenían relativamente intactas y constata la amenaza que supone para la biodiversidad, mucho más extendida de lo que se pensaba en el trópico, el área continental donde se concentra el mayor número de especies del planeta.

Los investigadores han llegado a esta conclusión tras la elaboración de los primeros mapas globales estandarizados, uno de 2000 y otro de 2015, que predicen la probabilidad de que haya caza en los bosques tropicales. En 2015, en el 88% de las áreas tropicales la probabilidad de que se cazara era superior al 50% y solo el 0,03% de esos espacios podían considerarse refugios para la fauna porque la probabilidad era inferior al 20%.

Así, mediante algoritmos de aprendizaje automático, el equipo realizó la comparativa entre 2000 y 2015 de cientos de estudios de presión de caza con información procedente de 2.463 localidades distribuidas por África, Asia y América tropical que incluye el análisis de variables ecológicas y socioeconómicas.

Los datos mostraron un aumento significativo de la probabilidad de que aumente la caza a escala global y han permitido generar un conjunto de mapas de alta resolución (1 km2) que estiman la probabilidad de que haya caza en cualquier punto de los bosques tropicales.

"Cuando el control de estas actividades se reduce, la caza de la fauna silvestre se convierte en una de las principales causas de pérdida de biodiversidad en el mundo. Lo que hemos logrado con estos mapas es mostrar con precisión dónde se concentra esta presión y cómo está cambiando con el tiempo", explica la investigadora del MNCN Ana Benítez.

La accesibilidad es el principal factor que explica la expansión de esta actividad. De hecho, la probabilidad aumenta notablemente en zonas ubicadas a menos de 25 kilómetros de pueblos y aldeas, lo que convierte la distancia de los asentamientos humanos en el predictor más importante.

"La expansión de infraestructuras y el aumento del acceso a áreas remotas están facilitando la expansión geográfica de formas de caza insostenibles hacia regiones que hasta hace poco permanecían relativamente protegidas", señala el investigador del MNCN Martin Philippe, que aclara que "esta tendencia es especialmente preocupante porque puede provocar el efecto de bosques vacíos: ecosistemas que aparentemente mantienen su cubierta forestal, pero que han perdido gran parte de su fauna debido a la sobreexplotación".

Los incrementos más destacados se registraron en el ámbito indomalayo y en algunas regiones neotropicales, mientras que África tropical mostró una situación relativamente estable. "Las mayores expansiones se observaron tanto en regiones como el sudeste asiático, donde la presión humana es muy alta, como en áreas que históricamente se consideraban remotas, como amplias zonas de la cuenca amazónica. Los refugios más importantes se localizan en áreas donde el aislamiento geográfico sigue dificultando el acceso como el interior de Borneo, Papúa Nueva Guinea, África Central y el oeste de la Amazonía", indica el investigador del MNCN, Iago Ferreiro-Arias.

A diferencia de otras amenazas ambientales, como la deforestación o la urbanización, la caza es difícil de detectar mediante teledetección e imágenes de satélite, de ahí la relevancia de estos mapas que aportan datos tan relevantes como desconocidos hasta ahora. Conocer cómo aumenta la caza es vital para la planificación de la conservación, una herramienta básica para la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones.

"Nuestro objetivo no es sustituir el conocimiento local ni las evaluaciones de campo, sino aportar una capa estandarizada de información que permita entender dónde existe una mayor exposición potencial a la caza y cómo está cambiando esa exposición con el tiempo", concluye Philippe-Lesaffre.

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