Mar Báltico. - Ulrich Perrey/dpa
MADRID 9 Mar. (EUROPA PRESS) -
El mar Báltico y el mar del Norte han experimentado cambios "abruptos y difíciles de revertir", mientras que otras regiones, como el mar de Barents o las aguas islandesas, muestran respuestas más graduales, según un estudio liderado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) que ha analizado cómo responden distintos ecosistemas marinos del norte de Europa a múltiples presiones ambientales y humanas.
La investigación, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), se basa en el análisis de entre tres y cinco décadas de datos ecológicos y ambientales de cuatro grandes ecosistemas marinos europeos: las aguas islandesas, el mar de Barents, el mar Báltico y el mar del Norte.
Para llegar a los resultados, el equipo científico ha integrado información de todo el ecosistema --desde el plancton hasta cetáceos-- junto con variables como la pesca, la temperatura, los nutrientes o la salinidad, aplicando un enfoque innovador para evaluar la resiliencia ecológica a gran escala.
De esta manera, han concluido con que los ecosistemas "más cerrados y sometidos a mayores presiones humanas", como el Báltico y el mar del Norte, presentan evidencias de cambios de régimen con histéresis, es decir, transiciones hacia nuevos estados ecológicos de los que resulta difícil regresar, incluso cuando las presiones disminuyen.
En cambio, los ecosistemas "más abiertos y conectados", como el mar de Barents o las aguas islandesas, parecen haber absorbido mejor las perturbaciones sin cruzar umbrales críticos irreversibles. Según el estudio, estas diferencias están relacionadas con factores como el grado de aislamiento del ecosistema, la intensidad de las actividades humanas en sus cuencas y la complejidad de las redes tróficas.
Para los autores, comprender estos patrones es "clave" para anticipar riesgos y diseñar estrategias de gestión marina más eficaces en un contexto de cambio climático y pérdida de biodiversidad.
"Incorporar este tipo de análisis sobre resiliencia y posibles cambios irreversibles en los ecosistemas es fundamental para avanzar hacia una gestión marina verdaderamente ecosistémica, especialmente en regiones altamente presionadas donde las decisiones tardías pueden tener consecuencias ecológicas y socioeconómicas duraderas", ha apuntado el investigador del Centro Oceanográfico de Gijón (Asturias), Marcos Llope, que ha ejercido de líder.
Al margen de Llope, han formado parte de la investigación centros de investigación y organismos científicos de Noruega, Suecia, Dinamarca, Alemania, Islandia, Italia, Reino Unido y Francia. El trabajo se enmarca en varios proyectos europeos centrados en la gestión sostenible de los ecosistemas marinos y la evaluación integrada de sus respuestas al cambio global.