PONTEVEDRA, 19 Jun. (EUROPA PRESS) -
La Consellería de Educación e Ordenación Universitaria estudia prohibir el uso de teléfonos móviles en los centros educativos, tras el supuesto acoso escolar grabado en uno de estos aparatos en un colegio de Portonovo, porque entiende que "no es material escolar y supone una fuente continua de problemas".
Así lo aseguró hoy el delegado provincial de la Consellería de Educación en Pontevedra, Cristóbal Fernández, quien informó de la posibilidad de que se prohíba a los escolares acudir con teléfono móvil a los centros educativos, tras detectarse un presunto caso de acoso escolar en el Colegio Abrente, ubicado en la localidad de Portonovo, en el municipio pontevedrés de Sanxenxo.
Seis alumnos, que fueron expulsados de colegio por la dirección del centro, grabaron con su teléfono móvil una situación de presunto acoso en la que un compañero es objeto de vejaciones, y luego fueron pasando la grabación de unos teléfonos a otros.
"No es preciso que un alumno vaya con teléfono móvil a un centro educativo, porque en cualquier momento está localizable a través del equipo directivo", argumentó el delegado de Educación tras reunirse con la dirección del citado centro escolar, en la que le entregaron un informe sobre los hechos.
Aunque hay colegios que ya adoptaron medidas en este sentido, Cristóbal Fernández avanzó que "seguramente" se tomarán otras por parte de la consellería "cuando se elabore un nuevo reglamento de derechos y deberes".
"AGRESIÓN SIMULADA
Este presunto caso de acoso escolar en un colegio de Portonovo ocurrió hace meses, aunque no trascendió hasta hace unos días cuando la madre de un escolar, ajeno a este colegio, se enteró y puso el hecho en conocimiento del director.
Por el momento, según el delegado de Educación, "no está muy claro" lo que realmente ocurrió, algunos padres miembros de la Asociación de Padres y Alumnos del centro apuntaron a "una agresión simulada".
"NEGLIGENCIA DEL COLEGIO"
No obstante, Fernández indicó que, en cualquier caso, se trata de hechos "graves" y, precisó, "se debe actuar ante una situación en la que hay una víctima, un alumno que se puede sentir vejado aunque sea en el contexto de una broma entre comillas".
La primera medida del centro fue la expulsión de esos alumnos de carácter temporal, aunque dado que el curso finalizará la próxima semana, se prevé que estos estudiantes no volverán por el colegio.
Sin embargo, los expulsados y sus padres van a ser citados por el delegado de Educación, que abrió una investigación al respecto a partir de una entrevista que hoy mantuvo con el equipo directivo del colegio, al que Cristóbal Fernández reprendió por no haberle trasladado antes esta problemática.
"No tenía ninguna constancia de lo ocurrido, me enteré por la prensa, y creo que se puede interpretar como una negligencia del colegio que, dada la gravedad de los hechos, debería haber contactado con esta delegación", manifestó Cristóbal Fernández.
La previsión del delegado de Educación es que a finales de este mes se disponga de todos los elementos de juicio "para adoptar una decisión al respecto de si hay que tomar alguna otra medida, a mayores de la ya adoptada por el colegio con los alumnos que protagonizan este caso", concluyó.