MADRID, 29 May. (EUROPA PRESS) -
Expertos en comunicación e inteligencia artificial (IA) han atribuido el 'silencio' de la mayoría de las empresas tecnológicas ante la postura del Papa León XIV sobre la IA expresada en su primera encíclica 'Magnifica Humanitas' --publicada el pasado lunes--, a una estrategia de comunicación para "no confrontar públicamente" con los planteamientos de una "autoridad moral" como el Pontífice y evitar "males a nivel reputacional".
En la encíclica, el Pontífice sostiene que "ningún sistema de cálculo, por sofisticado que sea, genera un corazón que se entrega, ni una conciencia capaz de discernir el bien"; y pide marcos jurídicos adecuados, vigilancia independiente, educación a los usuarios y un código ético.
"El silencio es la opción de menor riesgo", manifiesta el investigador en inteligencia artificial del Instituto de investigación tecnológica de la Universidad Pontificia Comillas, Eduardo Garrido, en declaraciones a Europa Press, al tiempo que añade que "claramente" es una estrategia de comunicación corporativa deliberada.
Además, cree que "probablemente" las compañías no se han pronunciado porque el Papa no cita empresas concretas. "El texto habla de 'concentración de poder', 'élites tecnológicas', 'cultura del poder', pero sin nombrar a nadie. Esto les da a las empresas lo que en inglés se conoce como 'plausible deniability', es decir, que pueden no sentirse aludidas directamente", reflexiona el experto.
Respecto a si es una postura de respeto a la figura del Papa, está "seguro" de que no se trata de eso, sino de "puro cálculo computacional". De este modo, indica que responder es igual a "legitimar la crítica" y que contradecir al Papa con 1.400 millones de católicos es un "riesgo reputacional enorme".
Por su parte, la directora del Máster en Comunicación Corporativa de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Begoña Gómez Nieto, cree que "puede influir un cierto respeto institucional hacia la figura del Papa" ya que "las grandes compañías tecnológicas son conscientes" de su "autoridad moral" y "pueden optar por no confrontar públicamente sus planteamientos para evitar males a nivel reputacional innecesarios".
No obstante, precisa que "el silencio no equivale necesariamente a adhesión o autocrítica" sino que "en muchos casos responde más bien a una estrategia comunicativa prudente: evitar amplificar un debate que cuestiona aspectos estructurales de su modelo de negocio".
EVITAR POLARIZACIONES
"Responder al mensaje del Papa habría supuesto reconocer explícitamente que la inteligencia artificial plantea riesgos éticos y sociales profundos, abriendo un terreno incómodo para empresas cuya narrativa pública sigue asociando la IA al progreso, la eficiencia y la innovación. En comunicación corporativa, no reaccionar también es una forma de posicionamiento. Muchas veces el silencio tiene como objetivo evitar polarizaciones, minimizar impactos reputacionales", insiste.
Asimismo, considera que "el silencio de las grandes compañías revela, en parte, la dificultad de someter la lógica de la innovación acelerada a criterios humanistas y democráticos" y añade que "es posible" que "no se hayan sentido directamente interpeladas porque el mensaje del Papa evita señalar actores concretos". Si bien, advierte de que "esa ausencia de nombres no reduce la responsabilidad de quienes lideran el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial a escala global".
Igualmente, apunta que "la falta de reacción también puede interpretarse como una evidencia de la distancia creciente entre el debate ético y las dinámicas reales de la industria tecnológica". "El desafío consiste en traducir esas advertencias morales en obligaciones políticas y jurídicas eficaces", añade.
Para Moisés Ruiz, profesor de Comunicación y Liderazgo Político en la Universidad Europea, el principal motivo por el que las compañías responsables de fabricar inteligencia artificial no han respondido al Pontífice es "por el respeto y por el símbolo del Papa, y todo aquello que representa la figura de León XIV en el mundo".
UNA POLÉMICA PERDIDA DE ANTEMANO
"Hay muchos católicos que siguen ciegamente cualquier propuesta del Papa y no les conviene entrar en una polémica que tendrían perdida de antemano", indica el experto en comunicación, al tiempo que añade que entrar en el debate "también de alguna manera sería legitimar el marco crítico sobre el que el Papa ha redactado esta encíclica".
Además, subraya que "también hay otra cuestión interna de las empresas tecnológicas reflejadas en sus códigos de conducta, en los que aparece evitar la respuesta a ciertos cuestionamientos morales o filosóficos cuando estos provienen de instituciones religiosas". "Prefieren callar y no amplificar la polémica", subraya.
El experto indica que la encíclica del Papa es "de un contenido ético y también político". "Es mucho más que técnico. Entonces si las compañías entran a responder a una reflexión ética y política pueden perder en cierta manera cierta idiosincrasia de contexto y de programa. Es decir, sería un enfrentamiento político que ellos tratan de evitar, más que una reflexión social o un ataque directo a su producción tecnológica", explica.
A su vez, señala que estas compañías prefieren no hacerse eco de las "proclamas éticas que provienen de instituciones religiosas para no entrar en un debate público con el Vaticano" pues eso "les supondría pérdida de reputación inmediata".
"No han reaccionado de una manera contundente por una cuestión estratégica. Así evitan verse implicadas en un contexto que, desde el momento que se produjera esa réplica, dejarían de dominar, porque socialmente lo que ha dicho el Papa ha tenido una repercusión bastante evidente y creo que aplastaría cualquier argumento contrario", concluye.