Archivo - Personas acampadas por el derecho a la vivienda. - Eduardo Manzana - Europa Press - Archivo
MADRID 4 Nov. (EUROPA PRESS) -
La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), movimiento de Iglesia en el mundo obrero y del trabajo, ha expresado su apoyo a la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre para mostrar su "solidaridad con el sector más vulnerable" y reclamar "salarios dignos, el acceso efectivo a una vivienda y medidas frente a la carestía de la vida".
En una declaración, la HOAC señala que "la huelga puede ser una acción proporcionada para reclamar respuestas, desbloquear la negociación y expresar solidaridad con el sector más vulnerable de la sociedad".
En concreto, la HOAC advierte de "la precariedad laboral, los salarios insuficientes y el encarecimiento de la vivienda" que "dañan la salud, dificultan los cuidados y debilitan la vida familiar y comunitaria".
Además, avisa de que estas situaciones "afectan especialmente a las personas jóvenes, a los hogares con menores ingresos, a las mujeres que sostienen solas sus familias y a las personas migrantes de una manera preocupante".
Al mismo tiempo, denuncia "la especulación con la vivienda" que "convierte una necesidad básica en fuente de enriquecimiento" y la "constante inflación" que "va disminuyendo el poder adquisitivo".
En este contexto, la HOAC defiende que "la Doctrina Social de la Iglesia reconoce la legitimidad de la huelga cuando constituye un recurso necesario para obtener un beneficio proporcionado, después de constatar la ineficacia de los demás medios para superar el conflicto". "Exige su ejercicio pacífico, vinculado a las condiciones del trabajo y orientado al bien común", subraya.
Así, y aunque precisa que "puede haber elementos que generen dudas sobre la oportunidad o no de la huelga", la HOAC dice que prefiere optar "por el principio que el papa Francisco lanzaba" cuando dijo que prefería "una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades".
"No es el momento de debatir si 'se puede curar en sábado o no' (Lc 14, 1-6) sino de primar con gestos inteligibles que las personas empobrecidas que viven el drama de carecer de vivienda y de empleo digno se sientan solidariamente escuchadas por la mano larga del Dios que es compasivo a través de una porción de su Pueblo de Dios más próxima a los anhelos del mundo obrero y de la precariedad", zanja.
Finalmente, pide a las organizaciones empresariales que negocien "salarios suficientes y condiciones compatibles con los cuidados"; reclaman "a todas las administraciones públicas sentido común y voluntad de acuerdo para ampliar el parque público de vivienda, regular los alquileres, frenar la especulación y proteger a quienes pueden perder su hogar" y urgen a "superar la polarización que demoniza al contrario y que se ha normalizado en el Parlamento, en las organizaciones sociales, en la sociedad y, a veces, también en la Iglesia".