LONDRES, 14 Dic. (EUROPA PRESS/Marta Altuna) -
La investigación realizada por la Policía británica dirigida por el ex responsable de la Policía metropolitana Lord Stevens, ha concluido que la muerte de la princesa Diana de Gales se debió a un accidente, por lo que no hubo conspiración ni se escondieron pruebas, tal y como sigue manteniendo el padre de Dodi Al Fayed, Mohammed Al Fayed.
"Hemos tenido acceso sin precedentes a documentos del MI5, del MI6, así como de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, y no hubo ningún intento de ocultar información", explicó John Stevens. "Todas las denuncias realizadas son infundadas", añadió.
La investigación concluye asimismo que la princesa no estaba embarazada en el momento de su muerte. Stevens explicó al respecto que se realizaron análisis en sangre encontrada en el Mercedes que así lo confirman. También aseguró que no estaba comprometida con Dodi al Fayed.
Stevens explicó que se ha reunido con el Duque de Edimburgo, que fue acusado directamente por Mohammed Al Fayed de la muerte de Diana de Gales, así como con el príncipe Carlos y con los hijos de la fallecida, los príncipes Guillermo y Enrique. "No veo nada que justifique nuevas investigaciones sobre ningún miembro de la familia real", indicó.
En esta investigación participaron 15 oficiales de policía y costó varios millones de libras esterlinas. Se ha utilizado la más moderna tecnología para reconstruir en tres dimensiones la escena del choque y se ha examinado en detalle los restos del Mercedes en el que viajaban. Asimismo, se ha entrevistado a centenares de testigos y Stevens viajó a París para ver el lugar del siniestro. Además se han presentado 20 solicitudes internacionales a las autoridades francesas para analizar a fondo su trabajo.