Juan Cruz: "En mis entrevistas me gusta quedarme con el alma de las personas"

Actualizado 17/06/2015 18:47:13 CET

MADRID, 17 Jun. (EUROPA PRESS) -

   El periodista canario Juan Cruz, adjunto a la dirección del periódico 'El País' ha publicado una colección de 30 entrevistas que ha realizado a lo largo de su carrera en un solo volumen titulado 'Toda la vida preguntando'. Entre ellas figuran nombres como el de Mario Vargas Llosa, quien firma el prólogo del libro; Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, María Zambrano, Günter Grass o José Saramago.

   "Soy entrevistador desde que era muy chico --ha explicado en una entrevista a Europa Press-- Me gustó siempre la manera de periodismo que es la entrevista porque se corresponde mucho con una frase que me parece la mejor definición del periodista y que se la escuché decir al que fue presidente de 'La Repubblica', Eugenio Scalfari: Periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente."

   Aún así, a diferencia de otras formas de entrevistar, asegura que a él, a la hora de sentarse frente al entrevistado, lo que le gustaría es "quedarse con el alma" de las persona y "llevarse el recuerdo de un encuentro afectivo", al estilo del encuentro que mantuvieron Rudyard Kippling y Mark Twain, cuando el primero viajó a Mississippi para entrevistar al segundo y terminó robándole la pipa de espuma de mar. "Yo no colecciono nombres propios, yo colecciono almas humanas", explica.

   Para ello, asegura que durante las entrevistas procura evitar hacer preguntas que a sus entrevistados puedan resultar "reiterativas" acerca de cosas que ya dijeron en el pasado y señala que, para él, la labor de documentación previa a la entrevista le sirve para, a través de las obras del entrevistado, poner de manifiesto que tiene un "interés genuino" en ellos.

   En este sentido, considera que no tiene sentido comenzar una pregunta diciendo "usted dijo en 1988..." porque "si ya lo han dicho, para qué decirlo otra vez" y porque "es probable que ya piense otra cosa, que no haya sido bien citado, o que no lo haya dicho". "Hay que tener mucho cuidado con Google y con otros elementos de documentación", ha advertido.

   En cuanto a qué preguntar, explica que trata de emplear las obras de sus entrevistados como "metáforas de lo que hacen o de lo que tienen por dentro" y que formula las preguntas para "saber de ellos, tratando de saber de sí mismo".

   "Intento preguntarles cosas que me pregunto a mi mismo y no me sé responder sobre la vida, sobre el tiempo, sobre el recuerdo, sobre la actitud con los otros, sobre los afectos", señala.

   Para él, esto significa lo contrario de "tratar a las personas como si fueran de usar y tirar", en la línea con la afirmación del periodista polaco Ryszard Kapuscinski, quien afirmaba que "los cínicos no sirven para este oficio".

ES INÚTIL ENTREVISTAR A POLÍTICOS

   Aún así, reconoce que se ha llevado "decepciones" y afirma que "es que es muy difícil, por no decir inútil, entrevistar a políticos". "Dicen lo que ya tienen aprendido, lo que está en su prontuario. Incluso políticos que ya no están en ejercicio suelen decirte cosas que no son interesantes", concluye.

   Sin embargo, también admite que "se ha llevado sorpresas" en este sentido y apunta a su última entrevista con la nueva alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, o el exlíder de Podemos Juan Carlos Monedero, de quienes afirma que son "unos entrevistados muy genuinos". "Me pregunto si cuando ejerzan el poder serán iguales. Imagino que sí".

   En cambio, de otros asegura que "bajo la fórmula de ser muy sinceros, no decían sino tonterías" y que incluso en aquellos casos en que ya no ejercen cargos en la política "suelen decir cosas que no son interesantes".

   En todo caso, a la hora de entrevistarles, se muestra partidario de preguntar "cosas sencillas e inesperadas", "tener la deferencia de escuchar" y en ningún caso, ser "mal educado".

   "Un periodista no es él mismo, sino él mismo con sus lectores. Yo no estoy autorizado por mis lectores a ser mal educado. Estoy autorizado por mis lectores a preguntar hasta el límite de la educación", ha incidido.

   Por otra parte, al ser preguntado sobre su carrera literaria (ha publicado novelas, poemas y libros de memorias), afirma que "su oficio fundamental es el periodismo" y que "lo otro lo escribe cuando está melancólico" o cuando quiere contar algo que no puede contarse "en una columna".

HECHOS DE ACTUALIDAD

   Por ello, afirma que todas las entrevistas que ha hecho las ha realizado "desde un punto de vista periodístico" y a raíz de un hecho de actualidad que imponía "la obligación periodística" de buscar a los entrevistados, no como un ejercicio de "periodismo literario" o "cultural".

   "Yo creo que el periodismo no debe tener adjetivos ni apellidos. El periodismo cultural sería un mal periodismo si no se llevara por los parámetros del periodismo en general. El periodismo literario es una chorrada. Es periodismo. El adjetivo le hace daño a casi todo", declara.

   En cambio, defiende que la literatura sí puede ser periodismo y señala la escritura, las descripciones y las noticias que da Flaubert en sus libros, o Balzac, Zola, Cabrera Infante, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, García Márquez, Juan Carlos Onetti, Shakespeare.

   "Todos ellos son de algún modo periodistas, todos están contando una historia, y muchas veces las historias nacen de la realidad. Una buena crónica que hace Umbral es literatura", asegura.

   Cruz afirma que ser periodista "es un privilegio" y reconoce que "se ha llevado algo" de todas las personas que ha entrevistado.

   "De Doris Lessing, la ingenuidad y la gracia; De Susan Sontag, la arrogancia dura; de Caro Baroja, la reflexión sobre la maldad humana; de Pablo Neruda, la mirada de un niño travieso; de Günter Grass, la risa de un niño que no quiso crecer; de García Márquez, el deseo de la inmortalidad; de Amin Maalouf, la perplejidad de la diáspora. Bueno, y de Vargas Llosa, la pasión de escribir; de Onetti, la broma; de Jorge Luis Borges, el sentido del humor y la alegría de vivir", ha concluido.