Los lefebvrianos recurren su excomunión y piden que se suspenda provisionalmente la pena

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Publicado: martes, 14 julio 2026 17:59

MADRID 14 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X presentó el pasado 11 de julio un recurso preliminar ante el Dicasterio para la Doctrina de la Fe contra el decreto publicado el pasado 2 de julio por este mismo organismo y que supone la excomunión de los nuevos obispos ordenados y de aquellos que participaron en su ordenación.

Según informa la compañía en un comunicado, invocan para presentar este recurso los cánones 1734 y siguientes del Código de Derecho Canónico, que regulan el procedimiento para interponer un recurso administrativo cuando un fiel o institución se considera perjudicado por un decreto emitido por una autoridad eclesiástica.

Además, señalan que este trámite, que constituye el requisito previo antes de la eventual interposición de un recurso jerárquico, tiene por efecto suspender la ejecución del decreto, conforme al canon 1353 del Código de Derecho Canónico, que establece que la presentación de un recurso contra un decreto tiene efectos suspensivos.

"Mediante este recurso, la Fraternidad desea ejercer el derecho que la Iglesia reconoce a toda persona que se considere perjudicada por un acto administrativo de solicitar su rectificación, con espíritu de respeto hacia la autoridad eclesiástica y de fiel adhesión a la justicia, a la verdad y al bien de la Iglesia", añaden.

El Vaticano decretó el pasado 2 de julio la excomunión de los obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X --seguidores de Marcel Lefebvre y más conocidos como los lefebvrianos-- Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay, así como los recién consagrados Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, sin la autorización del Papa León XIV.

Según el decreto firmado por el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, cardenal Víctor Manuel Fernández, y refrendado por los dos secretarios de dicho Dicasterio, los obispos han incurrido "ipso facto" en la excomunión "latae sententiae" (pena automática) reservada a la Sede Apostólica por haber cometido "un acto de naturaleza cismática", la "consagración episcopal de cuatro presbíteros, sin mandato pontificio y en contra de la voluntad del Sumo Pontífice".

El decreto vaticano llegó después de que los lefebvrianos consumaran el 1 de julio en su sede de Econe (Suiza) la ordenación de los cuatro obispos sin permiso de León XIV, lo que les conduce a la excomunión automática, según el derecho canónico.

En una nota, recogida por Europa Press, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe explicaba que, "desde la época de San Pablo VI hasta las últimas conversaciones, celebradas recientemente en este Dicasterio, los múltiples intentos por reconducir a los adherentes al movimiento iniciado por monseñor Marcel Lefebvre a la plena comunión con la Iglesia católica han resultado infructuosos".

Según destacaba, dicha situación "se ha agravado aún más" a causa de las recientes consagraciones episcopales celebradas sin mandato pontificio, en "contra de la voluntad" de León XIV y en "abierta violación" del derecho canónico.

DELITO DE CISMA

El Dicasterio considera que "dicho acto ha constituido el delito de cisma, con las consecuencias canónicas que ello conlleva para los ministros sagrados y los fieles laicos implicados", ha subrayado, para después recordar que, como se declaró en 1988, "dicha desobediencia -que conlleva un rechazo práctico del Primado romano- constituye un acto cismático".

En este sentido, indicaba que los ministros consagrados pertenecientes a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X se encuentran en cisma y, por lo tanto, deben ser considerados cismáticos, por lo que están sujetos a la excomunión prevista por el derecho canónico.

Respecto a los fieles laicos, se considerarán cismáticos y excomulgados aquellos que se adhieran formalmente a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Además, adviertía de que los ministros consagrados de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X administran los sacramentos "de forma ilícita", de forma que el sacramento de la penitencia y el matrimonio que celebran son "inválidos".

"La Iglesia, como madre solícita, acogerá con sincero afecto y viva solicitud a todos aquellos que deseen volver a la plena comunión. Los nuncios apostólicos establecerán los procedimientos que los ordinarios podrán utilizar en los distintos casos", aseguraba en cuaquier caso. De hecho, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe envió a obispos de todo el mundo una comunicación sobre el procedimiento que deberá seguirse para readmitir a quienes decidan abondonar la compañía.

La Sociedad de San Pío X rechaza la mayoría de las reformas del Concilio Vaticano II. Entre los puntos de controversia se encuentran la liturgia, la libertad religiosa y el ecumenismo. Además, insisten en las formas tradicionales de culto. La Sociedad cuenta con más de 700 sacerdotes en todo el mundo, la mayoría en Norteamérica y Francia.

Ya en 1988, tras la consagración ilícita de cuatro de sus propios obispos por parte del fundador de la Sociedad, el arzobispo Marcel Lefebvre (1905-1991), el Vaticano excomulgó a Lefebvre y a los sacerdotes consagrados. Si bien Benedicto XVI (2005-2013) levantó las excomuniones en 2009, no se alcanzó un acuerdo teológico.

Por su parte, el Papa Francisco decretó en 2018 que las confesiones ordinarias escuchadas por sacerdotes de la Fraternidad eran válidas para todos los católicos. Lo mismo se aplica a los matrimonios religiosos celebrados en presencia de sus miembros.

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