ROMA 27 Nov. (EUROPA PRESS) -
El Papa Francisco ha asegurado que siempre se ha interrogado sobre el sufrimiento y la muerte de los niños durante la audiencia general en la plaza de San Pedro, después de reunirse en el Aula Pablo VI con 50 niños afectados del Síndrome de Rett y sus familiares, según ha confirmado la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Al inicio de su catequesis, el Pontífice ha indicado que "quien practica la misericordia, no teme a la muerte" y ha invitado a los fieles repetir esta frase con él, al mismo tiempo que ha felicitado a los peregrinos presentes por ser unos "valientes" y soportar el frío que este miércoles se vive en la capital italiana.
Posteriormente, ha abordado el tema de la "resurrección de la carne" y ha profundizado en el sentido cristiano de la muerte y de la importancia de la buena preparación "para morir en Cristo".
Así, ha advertido que hay modos equivocados de mirar a la muerte y ha destacado que hay quienes viven "como si Dios no existiese" por lo que la muerte "es una amenaza constante, porque supone el final de todo en el horizonte cerrado del mundo presente". En este sentido, ha añadido que "por eso, muchos la ocultan, la niegan o la banalizan para vivir sin aprensión la vida de cada día".
En esta línea, el Papa ha precisado que dentro de cada uno "hay un deseo de vida" y ha remarcado que es "más fuerte incluso que el miedo a la muerte, que dice que no es posible que todo se quede en nada", por lo que ha explicado que "la respuesta cierta a esta sed de vida es la esperanza en la resurrección futura".
"La victoria de Cristo sobre la muerte no sólo nos da la serena certeza de que no moriremos para siempre, sino que también ilumina el misterio de la muerte personal y nos ayuda a afrontarla con esperanza", ha asegurado el Papa.
Además, ha insistido en la importancia de la preparación al momento de la muerte "para ser capaces de aceptar el momento último de la existencia con confianza, como abandono total en las manos del Padre" y ha recordado la oración, los sacramentos y la práctica de la caridad.
En concreto, ha animado a vivir "la vigilancia cristiana" que consiste "en la perseverancia en la caridad" porque la mejor forma de disponerse a una buena muerte "es mirar cara a cara las llagas corporales y espirituales de Cristo en los más débiles y necesitados, con los que Él se identificó, para mantener vivo y ardiente el deseo de ver un día cara a cara las llagas transfiguradas del Señor resucitado".
En este sentido, el Papa ha asegurado que "quien practica la misericordia no teme a la muerte" y les ha pedido a los fieles repetir esta frase, además de explicar que no teme a la muerte "porque la mira en las heridas del hermano" y de este modo, la muerte "se convierte en una puerta" que permite "contemplar cara a cara" a Dios "pleno de luz, de amor, de ternura" y esto es muy bello, ha remarcado.
Además, ha explicado que la próxima semana concluirán las catequesis sobre el Credo con motivo del Año de la Fe, clausurado el pasado 24 de noviembre.
GESTO CON LOS ENFERMOS
Después, durante su saludo a los peregrinos de lengua española, se ha detenido en particular en los grupos procedentes de España, México, Guatemala, Argentina y los demás países latinoamericanos y les ha animado a no olvidar que "la solidaridad fraterna en el dolor y en la esperanza es premisa y condición para entrar en el Reino de los cielos".
Además, al saludar a los peregrinos de lengua italiana ha mencionado a los niños afectados del síndrome de Rett que ha recibido junto a sus familiares en el Aula Pablo VI antes de la audiencia general.
Asimismo, cuando el Papa bendecía a los enfermos, ha intercambiado su bufanda con uno de ellos, a quien ha dado la que llevaba, de color blanco, y se ha quedado el resto del tiempo con la que le ofrecían, gris a rayas negras.