El Papa, durante la Jornada de los pobres: "El grito de los pobres es sofocado por el estruendo de unos pocos ricos"

Publicado 18/11/2018 12:02:28CET

MADRID, 18 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Papa Francisco ha destacado este domingo en su homilía en la Santa Misa en ocasión de la II Jornada Mundial de los pobres, celebrada en la Basílica de San Pedro, que "el grito de los pobres es cada día más fuerte pero también menos escuchado, sofocado por el estruendo de unos pocos ricos, que son cada vez menos pero más ricos".

En la misma línea, ha pedido la gracia de escuchar el grito de los que "viven en aguas turbulentas" y ha señalado que el grito de los pobres es el "grito ahogado de los niños que no pueden venir a la luz; de los pequeños que sufren hambre; de chicos acostumbrados al estruendo de las bombas; y de los ancianos descartados y abandonados".

Jesús deja el éxito, subrayó el Papa Francisco, "para ir hacia Dios, rezando, y hacia los necesitados, amando". "Subir hacia Dios y bajar hacia los hermanos, aquí está la ruta que Jesús nos señala. Despiértanos, Señor, de la calma ociosa, de la tranquila quietud de nuestros puertos seguros", ha dicho.

Además, el Santo Padre ha apuntado que Jesús va hacia los suyos "pisoteando a los malignos enemigos del hombre". "Jesús, solo Jesús, vence a nuestros enemigos: el diablo, el pecado, la muerte, el miedo, la mundanidad", ha precisado.

"Hay una gran necesidad de personas que sepan consolar, pero no con palabras vacías, sino con palabras de vida. En el nombre de Jesús, se da un auténtico consuelo", ha manifestado el Papa, quien ha destacado que "sólo la presencia de Jesús devuelve las fuerzas, no las palabras de ánimo formales y obligadas".

En su homilía, Francisco ha explicado que Jesús "en medio de la tormenta extiende su mano" y agarra a Pedro que, "temeroso, dudaba, y hundiéndose, gritaba: 'Señor, sálvame'". "Somos pobres de vida auténtica y necesitamos la mano extendida del Señor, que nos saque del mal. Este es el comienzo de la fe: vaciarnos de la orgullosa convicción de creernos buenos, capaces, autónomos y reconocer que necesitamos la salvación", ha comentado.

Por ello, el Santo Padre ha asegurado que vivir la fe en contacto con los necesitados "es importante para todos". "No es una opción sociológica, no es la moda de un pontificado, es una exigencia teológica. Es reconocerse como mendigos de la salvación, hermanos y hermanas de todos, pero especialmente de los pobres, predilectos del Señor", ha dicho.

"Extiende tu mano hacia nosotros, Señor, y agárranos. Ayúdanos a amar como tú amas. Enséñanos a dejar lo que pasa, a alentar al que tenemos a nuestro lado, a dar gratuitamente a quien está necesitado", ha concluido.