El Papa León XIV en una fotografía de archivo. - Alejandro Barrosa / ACFI / Europa Press / Pool - E
MADRID, 26 Jun. (EUROPA PRESS) -
El Papa León XIV ha pedido a los cardenales su "apoyo firme, explícito y público" así como su "franqueza y lealtad", en su discurso de apertura del Consistorio extraordinario, el segundo convocado por Robert Prevost, para reflexionar sobre la situación de la Iglesia y del mundo.
"Necesito su apoyo: firme, explícito y público. Necesito sentirme apoyado por ustedes como por hermanos", ha subrayado el Pontífice ante los más de cien cardenales presentes.
En concreto, les ha pedido ayuda para "escuchar lo que emerge en las Iglesias, reconocer los signos de esperanza que a menudo crecen en el silencio, pero también a no ignorar las fatigas, las incomprensiones y las resistencias que pueden ralentizar el camino".
"Necesito su libertad, su franqueza y su lealtad. Un consejo sincero es siempre un acto de comunión", ha remarcado, al tiempo que ha añadido que su cargo "no puede vivirse en soledad".
Sobre los temas que abordarán en el consistorio, ha desglosado que dedicarán una "mirada sobre el mundo, la paz, el bien común y la sinodalidad" que "convergen en una única pregunta: ¿cómo podemos ayudar hoy a nuestras Iglesias a anunciar el Evangelio con mayor fidelidad, libertad y credibilidad?".
"Reflexionaremos juntos sobre la cultura del poder y la civilización del amor. Muchos de ustedes provienen de tierras marcadas por la guerra, la violencia, la polarización social o religiosa. Pero ninguno de nosotros es ajeno a las muchas formas de conflicto, de abuso y de fractura que atraviesan hoy nuestras sociedades", ha puntualizado.
Además, ha detallado que analizarán su encíclica Magnifica humanitas, interrogándose "sobre la contribución que la Iglesia puede ofrecer a la construcción del bien común" ante "un tiempo en el que crece la tentación de la fragmentación y prevalecen fácilmente los intereses particulares".
Previamente, en una misa con los cardenales, el Papa León XIV ha aclarado que "la guerra nunca es digna del hombre, y nunca será bendecida por Dios".
"El Creador nos ha dotado de inteligencia y voluntad para resolver los conflictos como seres humanos y no como animales, aun cuando se esté dotados de armas hipertecnológicas. La unidad de la familia humana precede a los pueblos y naciones individuales. No se trata sólo de un dato biológico, sino que es un principio ético. La paz es un deber de justicia", ha subrayado.