El Papa León XIV en una misa. - -/IPA via ZUMA Press/dpa
MADRID 6 Feb. (EUROPA PRESS) -
El Papa León XIV ha hecho un llamamiento con motivo de la Jornada Mundial de Oración y Sensibilización contra la Trata de Personas, a "poner fin a este grave crimen contra la humanidad" y ha alertado del "auge" de la "esclavitud cibernética".
"Este fenómeno resulta particularmente perturbador en el auge de la llamada 'esclavitud cibernética', mediante la cual las personas son atraídas a esquemas fraudulentos y actividades delictivas, como las estafas en línea y el tráfico de drogas", ha advertido el Pontífice en su mensaje con motivo de esta jornada, publicado por la Oficina de Prensa del Vaticano.
En estos casos, según ha avisado, "la víctima es coaccionada a asumir el papel de perpetrador, agravando sus heridas espirituales". Además, ha puntualizado que "estas formas de violencia no son incidentes aislados, sino síntomas de una cultura que ha olvidado cómo amar como Cristo ama".
El Papa ha indicado que "la inestabilidad geopolítica y los conflictos armados crean un terreno fértil para que los traficantes exploten a los más vulnerables, especialmente a las personas desplazadas, a los migrantes y a los refugiados".
Dentro de este "paradigma resquebrajado", ha alertado de que "las mujeres y los niños son los más afectados por este comercio atroz", y ha añadido que "la creciente brecha entre ricos y pobres obliga a muchos a vivir en condiciones precarias, dejándolos expuestos a las promesas engañosas de los reclutadores".
Esta "misma lógica de dominio y desprecio por la vida humana" se observa también, según ha indicado, en "una época marcada por una violencia en aumento" en la que "muchos se ven tentados a buscar la paz mediante las armas como condición para afirmar el propio dominio" y en la que "la pérdida de vidas humanas es, con demasiada frecuencia, desestimada por los promotores de la guerra como un 'daño colateral', sacrificada en la persecución de intereses políticos o económicos".
En este contexto, ha señalado que "la verdadera paz comienza con el reconocimiento y la protección de la dignidad que Dios ha dado a cada persona" y ha animado a recurrir a la "oración, la pequeña llama que hay que custodiar en medio de la tormenta".