MADRID, 24 Mar. (EUROPA PRESS) -
La ministra de Educación y Ciencia, María Jesús San Segundo, espera poder adherir al conjunto de la comunidad educativa al Plan de convivencia escolar que busca erradicar la violencia en las aulas.
Este plan, que surge tras varios casos reciente de agresiones en centros de enseñanza media a alumnos y profesores, fue firmado ayer por sindicatos y padres laicos. La posición de la Confederación Nacional Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos (CONCAPA), en cambio, volvió a ser muy crítica con la política educativa del Gobierno y, así, calificó de "escenificación" la firma del acuerdo al tiempo que acusó al Ejecutivo de querer educar a los jóvenes sin la participación de las familias.
El Plan pactado, que cuenta con un presupuesto de 4,5 millones de euros, tiene como una de sus principales apuestas la creación desde este mismo mes un Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar y la Prevención del Conflictos, cuya composición velará por la paridad entre hombres y mujeres y que tendrá como finalidad recoger información y formular recomendaciones para la resolución de la violencia en el ámbito escolar.
Pero la ministra no se contenta con los apoyos que ha logrado hasta el momento y espera poder contar con la adhesión de las organizaciones que se han mostrado contrarias al Plan. Así, explicó que con este proyecto pretende "buscar sinergias" que puedan enriquecerlo, principalmente a partir de las diversas experiencias de las comunidades autónomas.
Por ello, se trabajará con las autonomías para favorecer la implicación de las asociaciones de padres y alumnos en el desarrollo de las actuaciones del Plan y se articularán, en el marco de la Conferencia Sectorial de Educación, programas específicos de actuación sobre convivencia escolar en zonas y centros que, por sus características, "necesiten mayores recursos y materiales para llevar a cabo su actividad educadora".
En este sentido, San Segundo apostó por una "mayor" implicación de las familias con el día a día de los centros, para lo cual el Plan prevé la incorporación de cien centros a los programas de control e información a los padres sobre la ausencia de los alumnos en clase o "distintos problemas" de la escuela a través de mensajes a los teléfonos móviles.
REFORZAR LA AUTORIDAD DE LOS DOCENTES
El Plan también prevé responder a una de las reclamaciones más reiteradas de los sindicatos, al reforzar la autoridad de los docentes. San Segundo explicó en la presentación del proyecto, que que l Plan aboga por impulsar la aplicación de las sanciones a los estudiantes para que se produzcan "en el menor plazo posible", así como la puesta en marcha de programas de control del absentismo escolar en cien centros escolares, mediante la firma de convenios con las Comunidades autónomas. Asimismo, se analizará con las autonomías la mejor fórmula para garantizar la defensa jurídica tanto de docentes como de estudiantes en casos de violencia.
La ministra, además, subrayó que la situación de violencia en la escuela supone que se "tambalean los cimientos de un espacio para formar en la convivencia" y, por ello, apostó por "imbuir" en los jóvenes los valores de ciudadanía democrática con las medidas de este plan , diseñado para "complementar" las iniciativas que realizan las distintas administraciones educativas en sus territorios. "No queremos cerrar los ojos nunca porque conocer la realidad es el mejor paso para solucionarla", aseveró San Segundo.
SIMPLE "ESCENIFICACIÓN"
Al igual que ocurriese con la presentación de la Ley Orgánica de Educación (LOE), la CONCAPA se ha significado como la asociación más crítica con la política educativa del Gobierno. De este modo, calificó de "escenificación" la firma del Plan de Convivencia escolar entre el Ministerio y seis sindicatos docentes al no contar con otros agentes del sistema educativo por su "incapacidad" para favorecer consensos "amplios". A juicio de la asociación católica, el Gobierno pretende así educar a los jóvenes sin la participación de las familias.
"Se trata de una actuación loable que viene a dar satisfacción a una demanda antigua de la comunidad educativa, pero el Ministerio olvida al resto de los agentes implicados", según afirman estos padres. De este modo, consideran que cualquier intento de mejora en el ámbito educativo tiene que contar con el conjunto de sus miembros porque, de lo contrario, estará abocado al fracaso".