La Semana Santa de 2026 dejará temperaturas por debajo de lo normal, sobre todo en el este peninsular, según Meteored

Los modelos contemplan dos escenarios: uno con tiempo más estable a partir del domingo y otro con una dana que afectaría al Mediterráneo

Archivo - Peatones se protegen de la lluvia bajo sus paraguas, durante el paso de la borrasca Joseph. A 27 de enero del 2026 en Sevilla (Andalucía, España).
Archivo - Peatones se protegen de la lluvia bajo sus paraguas, durante el paso de la borrasca Joseph. A 27 de enero del 2026 en Sevilla (Andalucía, España).- María José López - Europa Press - Archivo
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Actualizado: lunes, 23 marzo 2026 14:52

   MADRID, 23 (EUROPA PRESS)

   La Semana Santa de 2026 dejará temperaturas por debajo de lo normal, con termómetros entre 1 y 3ºC por debajo de la media para principios de abril en muchas zonas del este y norte peninsulares, según han explicado este lunes en un encuentro con los medios varios expertos de Meteored. Esto se dará especialmente al inicio, cuando se esperan condiciones invernales y nevadas en áreas montañosas.

    Aun así, las temperaturas durante el día serán suaves en muchas zonas, especialmente en el sur, mientras que las noches seguirán siendo frescas o frías en el interior. "En definitiva, se espera una Semana Santa marcada por la variabilidad y la inestabilidad, una situación habitual en esta época del año, por lo que se recomienda seguir la evolución de las previsiones en los próximos días", han indicado desde el portal meteorológico.

    En concreto, el climatólogo de Meteored Samuel Biener ha apuntado a que este descenso de los valores térmicos se dará sobre todo en Pirineos, Valles del Ebro, este de la Península y Baleares. En cambio, en el oeste peninsular no se aprecian "anomalías significativas" o se registrarán incluso algunas positivas debido a la posición del anticiclón, que hará que lleguen vientos del este a la zona "más templados".

   Además, el anticiclón enviará vientos del norte y noreste a Canarias, por lo que las temperaturas estarían por debajo de la media. Según Biener, la inestabilidad en estas fechas no llegará por el oeste del país, sino que "habrá que estar muy pendiente de lo que llegue por el continente europeo y por el Mediterráneo".

   De esta manera, si bien el norte y el oeste de la España peninsular va a quedar bajo la influencia de un anticiclón, los modelos "muestran la posibilidad de que se descuelguen bolsas de aire frío, incluyendo alguna dana en el Mediterráneo".

   "De cumplirse este escenario que se baraja en algunos mapas, tendríamos para la Semana Santa algunos días más inestables en la zona de Baleares, vertiente mediterránea, también en la Cantábrica, por esa persistencia de flujo de norte y noroeste", ha detallado.

   En este sentido, el climatólogo ha apuntado a que en Canarias hay "un poquito más de incentidumbre". "Si el anticiclón está más fuerte, tendremos una situación más clásica de alisios, pero si se producen esos descuelgues, si acaba llegando alguna dana en torno de Canarias, sí que podemos tener más inestabilidad", ha indicado.

   Por días, Biener ha explicado que, de cara al inicio de la Semana Santa, es decir, entre este jueves y el Domingo de Ramos, el ambiente será seguramente frío en muchas zonas de España. En cuanto a la lluvia, todo parece indicar que las precipitaciones en el Domingo de Ramos se van a concentrar en la cordillera cantábrica, Pirineos e Ibérico Norte.

   Dependiendo de la evolución, podrá haber chubascos algo más generalizados en la zona del Mediterráneo, especialmente en el sur del golfo de Valencia, mar balear y mucho más dispersos en el resto del país. El expero ha puntualizado que los modelos contemplan dos escenarios: uno con tiempo más estable a partir del domingo o lunes y otro con una dana que afectaría al Mediterráneo.

   "Los modelos contemplan dos escenarios, el primero que el anticiclón esté bastante encima de España, lo que dejaría (...) un tiempo más estable en general a partir del domingo o lunes; y el segundo que el anticiclón ascienda ligeramente de latitud y bascule de oeste a este, por lo que se podría descolgar alguna vaguada o dana (...). En ese caso sí que podríamos hablar de chubascos a partir del Miércoles Santo en zonas del este, Baleares en el sur y quizás también en Canarias", ha explicado.

LAS DANAS, UN FENÓMENO A VIGILAR TAMBIÉN EN PRIMAVERA 

   El meteorólogo de Meteored José Manuel Viñas ha hablado sobre cómo la Semana Santa va a llegar con un vórtice polar debilitado tras dos calentamientos súbitos estratosféricos este invierno, que han generado desalojos de aire frío y han establecido el patrón de bloqueo escandinavo.

    Tal y como ha explicado, esto provocará tiempo variable e inestable, con borrascas, vaguadas y zonas que afectarán a Canarias, el sur peninsular y el nordeste de España.

   Aunque el Pacífico tropical empieza a mostrar señales de un posible evento de El Niño, el experto ha apuntado a que este aún no influirá en el clima durante Semana Santa. Por tanto, la dinámica atmosférica alterada por los calentamientos súbitos estratosféricos será la que marcará el tiempo, con períodos de inestabilidad y temperaturas variables.

   Su colega Andrea Danta ha indicado que aunque las danas se asocien al otoño, también hay que prestarles atención en primavera. Según ha explicado, se trata de una estación de transición atmosférica que "aumenta la energía de la atmósfera" y genera "un contraste muy grande entre el aire frío en altura y el calentamiento que hay en superficie", lo que da un "mayor protagonismo" a la formación de este tipo de fenómenos meteorológicos.

   "Una de las claves de este fenómeno es la dificultad en la predicción. Porque son sistemas muy complicados de predecir con mucha precisión ya que al estar completamente aislado de la circulación general, de ese flujo principal, la evolución es mucho menos predecible. Y además también tiene una grandísima incertidumbre, porque es complicado saber su posición exacta y su intensidad", ha puntualizado.

EL TERCER INVIERNO MÁS HÚMEDO DEL S.XXI 

   Por su parte, el coordinador de la Revista del Aficionado de la Meteorología en Meteored, Francisco Martín, ha apuntado a que el invierno climatológico ha sido "uno de los más húmedos de la historia, el tercero en el siglo XXI y el octavo desde que hay registro fiable de los años 60". Ésto se ha debido al carrusel de borrascas de alto impacto que se ha sucedido desde finales de diciembre hasta casi finales de febrero.

   Según ha explicado, las borrascas y los anticiclones están condicionados por el chorro polar, "una corriente intensa de aire a nueve o diez kilómetros de altura. Durante este invierno, esta corriente ha sido "más intensa" y ha estado "más baja" de lo que es habitual.

   Esto ha provocado que las borrascas se hayan desplazado hacia latitudes más bajas, mientras que el anticiclón de bloqueo se ha situado al norte de las Islas Británicas. En este contexto, las borrascas han podido "enganchar" en con los "ríos atmosféricos", "ríos de humedad" que en el caso de los últimos meses han arrancado desde latitudes tropicales y subtropicales.

   Además, Martín ha indicado que también se han dado "factores locales que han realzado la precipitación" cuando estos ríos de humedad, conducidos por la borrasca, han impactado con la Península orográficos expuestos. "El máximo ejemplo es el de Grazalema (Cádiz)", ha señalado.

   Preguntado por los récords de invierno en la Península Ibérica, ha apuntado a la influencia del cambio climático, que contribuye a intensificar estos eventos al aumentar la capacidad de la atmósfera para retener humedad y aportar más energía a tormentas y borrascas.

    "Lo tenemos que tener en la cabeza porque explicaría gran cantidad de fenómenos extremos, de lluvias, de sequías, incendios de este verano, que va a haber con mucha fuerza también, y tendremos que tenerlo en mente durante los próximos años, como está ocurriendo ahora", ha dicho.

    De cara a la primavera, ha avanzado que se prevé tiempo variable e inestable, con algunas borrascas aisladas y flujos meridionales, en un contexto de mayor incertidumbre en las precipitaciones y temperaturas más cálidas de lo normal.

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