Foto: EUROPA PRESS
Por Rocío Linares
Trajes de flamenca para ellas, trajes de corto para ellos, carruajes y caballos engalanados con flores, pero sobre todo, más de 1.000 casetas donde pasar un rato muy agradable. La feria está reconocida internacionalmente y es una de las fiestas locales de esta provincia por antonomasia. Sevilla más que nunca tiene un color especial engalanada con flores y banderas en los balcones.
El germen de esta festividad se remonta al año 1847. Se trataba de una exposición y concurso de ganado que ha evolucionado hasta lo que hoy conocemos, alejado de la primera práctica que le dio origen. Las casetas actuales, no tienen nada que ver con el uso inicial de las mismas. Eran pequeños establos para guardar el ganado que en los días señalados se mostraba. Hoy por lo general pertenecen a grupos, empresas o instituciones y siguen un patrón similar de suelo de madera, en el que resuena el taconeo, toldo o lona para completar la forma de "caseta" y paneles con pinturas decorativas y motivos florales de colores vivos. En el interior, la imaginación y creatividad están representadas en numerosas macetas, farolillos, banderillas y flores. Motivos de alegría que adornan las mesas y sillas que invitan a pasar y disfrutar de este ambiente particular.
Las casetas se localizan en una zona con nombre propio "El Real de la Feria", dividido en calles bautizadas con nombres de toreros. Y para señalar el principio de todo, la emblemática portada, que cada año está dedicada a algún acontecimiento importante, monumento o edificio de la ciudad. Es famosa por su espectacularidad en cuanto a dimensiones, pudiendo alcanzar los 50 metros de altura, por su compleja arquitectura, con arcos, torres o filigranas y por la magia que desprende por la noche, iluminando la entrada a esta fiesta. El punto de partida de la feria se inicia con "la noche del pescaíto", cena previa al momento de descubrir el alumbrado, las miles de bombillas que iluminarán todo el recinto para dar vida a las noches sevillanas.
Estas fechas son para degustar los platos típicos de esta fiesta como son el "pescaíto" frito, el buen jamón, o los langostinos de Sanlúcar, gambas de Huelva, todo esto regado con el mejor vino "Fino" o Manzanilla, también en su variante "El Rebujito". No nos podemos ir sin probar platos más elaborados como las papas con chocos, los garbanzos con bacalao, la caldereta u otros manjares típicos. Para recuperarnos a altas horas de la madrugada, veremos que no nos faltará un vasito de caldo del puchero con una ramita de hierbabuena. Resurrección para continuar en la noche y la marcha.
La alegría y la festividad están más presentes que nunca, marcando la simpatía de los sevillanos y su carácter tan abierto. Es necesario proveerse de una buena recarga de fuerzas para disfrutar al máximo de todos los momentos tan especiales que allí se pueden vivir: desde los encuentros en las casetas, exhibiciones de bailes, pases de trajes de flamenca e incluso improvisados conciertos de cante flamenco. El último día, el domingo, tenemos una cita en la Maestranza, que se llena de la ganadería Miura, toros famosos por su envergadura y el punto final, junto al río Guadalquivir, despidiendo la feria con el estallido de fuegos artificiales.
La feria es sin duda uno de los momentos de mayor jolgorio de todo el año, de prestigio y reconocimiento, en el que la esencia es comer, beber y compartir ratos de alegría entre cantes y bailes, y por supuesto, lucir los trajes de flamenca o de corto, tan sumamente cuidados y confeccionados para la ocasión, yendo de caseta en caseta mientras el solazo del sur español caldea el ambiente. En esta época del año, la capital andaluza se encuentra a "rebosar". Desde el hotel TRH Alcora nos hacen la propuesta de una particular Feria de Abril que nos facilite el disfrute de cada día logrando a la vez reconfortarnos de tanta emoción y diversión. El establecimiento estará decorado con las señales más típicas de la fecha y monta una fiesta particular en su Piano Bar. Dispone también de alquiler para sus huéspedes del típico traje andaluz para sentirse más que nunca conquistado por el flamenco y el arte sureño. No faltará ni un detalle en su peluquería, sala de maquillaje y además hay a su disposición complementos para semejar la belleza andaluza. Para introducirnos del todo en el ambiente tradicional y sentirnos parte de la fiesta, también existe la posibilidad de recibir clases de sevillanas durante toda la semana.
Guía Práctica:
Dirección: Calle de San Juan de Ávila, 1. C.P.: 41920 SAN JUAN DE AZNALFARACHE. SEVILLAnas
Teléfono: 954 769 400
www.trhalcora.com