Deià, el pueblo de Mallorca que lleva décadas inspirando a artistas- TURISMO BALEARES
MADRID 17 Sep. (EUROPA PRESS) -
Deià aparece con frecuencia en las listas de los pueblos más bonitos de Mallorca. Casas de piedra escalonadas sobre la montaña, bancales de olivos y el Mediterráneo al fondo explican parte de esa fama. Pero hay otra historia menos evidente que ayuda a entender el pueblo tal y como es hoy: la de los escritores, pintores, músicos y artesanos que, generación tras generación, decidieron instalarse aquí.
La llegada de creadores y viajeros extranjeros comenzó ya a finales del siglo XIX. Con el tiempo, Deià fue reuniendo una comunidad poco habitual para un municipio de su tamaño, en la que convivieron disciplinas, nacionalidades y generaciones diferentes.
Uno de los nombres inseparables de esta historia es el del novelista británico Robert Graves, conocido especialmente por sus novelas históricas, que llegó a Mallorca en 1929. Tras el paréntesis provocado por la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial, Graves regresó a Deià en 1946 y permaneció vinculado al pueblo hasta su muerte. Su casa, Ca n'Alluny, conserva hoy su biblioteca, sus objetos personales y los espacios en los que escribía, y permite acercarse a una época en la que este lugar comenzaba a consolidar su particular comunidad cultural.
Pero la historia artística de Deià nunca dependió de un solo nombre. A lo largo del siglo XX, el pueblo fue lugar de residencia o encuentro para creadores procedentes de ámbitos muy distintos. Pintores como Mati Klarwein, conocido también por las portadas que realizó para discos como Bitches Brew de Miles Davis, convivieron con músicos vinculados a la escena británica de los años sesenta y setenta, entre ellos Kevin Ayers y Daevid Allen.
Esa concentración de artistas terminó dejando huella en el propio tejido del municipio. Estudios, galerías, pequeños talleres y colecciones privadas forman parte de una relación con el arte que no quedó limitada a aquellas décadas.

Del taller de Deià a las nuevas residencias artísticas
Una muestra de esa continuidad se encuentra en La Residencia, A Belmond Hotel, Mallorca, cuya historia está relacionada con la comunidad artística local. El establecimiento alberga Sa Tafona, su propia galería, además de estudios de pintura y escultura y una colección de más de 800 obras originales de artistas relacionados con Deià y el norte de Mallorca.
El hotel mantiene también el programa Artists in Residencia, que invita a creadores contemporáneos a desarrollar su trabajo durante estancias de dos meses en el municipio. En 2026, el proyecto ha iniciado una nueva etapa en colaboración con la Fundación LOEWE, con tres residencias anuales para artistas procedentes de distintas partes del mundo.
Durante su estancia, los participantes disponen de espacio de trabajo y desarrollan nuevas piezas a partir de su experiencia en Mallorca, al tiempo que comparten parte de su proceso creativo con huéspedes y visitantes. El formato recupera, desde una perspectiva contemporánea, algo que lleva décadas sucediendo de manera espontánea en Deià: artistas que llegan desde otros lugares, trabajan durante un tiempo en el pueblo y establecen una relación con su entorno y con quienes viven en él.

Septiembre, el mes del arte en Mallorca
Esta relación histórica entre Mallorca y la creación contemporánea cobra especial protagonismo en septiembre con la Nit de l'Art de Palma, que el próximo 19 de septiembre celebra su 30 aniversario. Desde hace tres décadas, galerías, museos y espacios culturales inauguran conjuntamente la temporada artística y acercan al público las nuevas propuestas de arte contemporáneo.
La Nit de l'Art forma parte de un calendario cultural que se extiende durante todo el año. Citas como Art Palma Brunch y Art Palma Summer reúnen periódicamente a galerías y espacios expositivos de la ciudad, mientras que nuevas propuestas como Mallorca PhotoFest, festival internacional dedicado a la fotografía, amplían las disciplinas y formatos presentes en la programación cultural de la isla.

Preservar los espacios donde nació el arte
La relación de Mallorca con el arte no se limita a la creación contemporánea. También pasa por conservar los lugares vinculados a quienes desarrollaron parte de su obra en la isla. Es el caso de Son Boter, una casa mallorquina del siglo XVIII situada junto a los talleres de Joan Miró y que el artista adquirió en 1959 para ampliar su espacio de trabajo.
A través del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS) se han destinado fondos a mejorar este espacio, integrado en la Fundació Miró Mallorca, con actuaciones orientadas a facilitar su visita y reforzar su uso cultural. Son Boter conserva todavía los grafitos que Miró realizó directamente sobre sus paredes, además de la huella de los años en los que utilizó la casa como segundo estudio.
La actuación permite preservar uno de los espacios ligados a la trayectoria de Miró en Mallorca y mantenerlo abierto a nuevos usos culturales. Un ejemplo de cómo la relación de la isla con el arte no solo continúa a través de nuevos creadores y propuestas, sino también mediante la conservación de los lugares que forman parte de su historia artística.