Queso Mahón-Menorca: el tesoro artesanal de la isla que conquista paladares desde hace milenios - TURISMO DE MENORCA
MADRID 27 Abr. (EUROPA PRESS) -
Menorca no solo enamora por sus calas cristalinas y su brisa marina. Esta joya del Mediterráneo también guarda un tesoro que ha pasado de generación en generación: el Queso Mahón-Menorca. Un manjar con Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) que refleja, en cada bocado, siglos de historia, esfuerzo y amor por la tierra.
En esta isla declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco, el paisaje rural es mucho más que una postal bonita. Las fincas tradicionales, con sus muros de piedra seca y prados abiertos al viento de tramontana, son el hogar de las vacas que dan la leche para este queso tan especial.
El Queso Mahón-Menorca no es solo un alimento, es una forma de vida. Sus dos variedades nos cuentan historias distintas.
El Queso Mahón-Menorca está elaborado con leche pasteurizada, tiene una forma de cantos redondeados y un sabor suave pero con carácter. Por su parte el Queso Mahón-Menorca Artesano nace de leche cruda y se moldea en un paño de algodón llamado fogasser, que deja su huella en la corteza. Su sabor es más intenso, profundo, con matices únicos.
El proceso de elaboración artesano es casi un ritual: la cuajada se prensa a mano, se ata con cordel, se sala y se deja madurar en cavas. Allí, el queso se unta con aceite de oliva y pimentón, lo que le da su color anaranjado tan característico y su aroma inconfundible.
Este queso se aprecia mejor a temperatura ambiente, entre 18 y 20 grados centrígrados. Si se guarda en la nevera, lo ideal es envolverlo en film transparente o un paño húmedo para que no pierda su textura.
En la mesa, es un compañero versátil: delicioso en una tabla de quesos, fundente en platos calientes y siempre listo para compartir una buena conversación.
UNA HISTORIA QUE NOS CONECTA CON EL PASADO.
Ya en el año 2000 a.C. se elaboraban quesos en Menorca, y fue en el siglo XVIII, durante la dominación británica, cuando se le dio el nombre de 'Mahón', por el puerto desde el que partía rumbo a otros destinos. Hoy, sigue siendo un símbolo de identidad, orgullo y sabor.
El Queso Mahón-Menorca no solo ha resistido el paso del tiempo, sino que ha sabido adaptarse sin perder su esencia. Hoy, en un mundo donde lo artesanal se valora más que nunca, este queso menorquín representa una conexión directa con las raíces, con el trabajo paciente y el saber hacer transmitido entre generaciones.
Los maestros queseros de la isla no solo fabrican un producto, sino que perpetúan un legado cultural que forma parte del día a día de Menorca. Cada pieza de queso lleva consigo una historia, un paisaje y una forma de entender la vida basada en el equilibrio con la naturaleza.
Además, su versatilidad en la cocina moderna lo ha convertido en un ingrediente apreciado tanto por chefs como por amantes de la gastronomía tradicional. Desde una merienda sencilla con pan y uvas hasta elaboraciones más sofisticadas en restaurantes de prestigio, el Queso Mahón-Menorca aporta carácter y personalidad a cualquier plato.
Su aroma, su textura y ese sabor inconfundible que mezcla la fuerza del mar y la ternura de los pastos isleños lo convierten en una joya culinaria que va mucho más allá de lo gastronómico: es memoria, identidad y orgullo menorquín.
El Queso Mahón-Menorca es más que un queso, es el alma de una isla. Es una manera de recordar que, a veces, los sabores más auténticos vienen de tradiciones antiguas que siguen vivas gracias al respeto por la tierra y al cariño en su proceso de elaboración.