Actualizado 08/05/2012 10:00:11 +00:00 CET

Bréhat, la isla de las flores en Bretaña

Paisaje De Bréhat
JCG

Por Javier Carrión

Bréhat es seguramente la isla más bella de Bretaña. Separado de la tierra por un brazo de mar en uno de los mágicos rincones de las costas de Armor, en el noroeste de Francia, se halla a solo diez minutos en barco de la punta de Arcouest. Nada más pisar este singular enclave, que popularmente es conocido como "la isla de las flores", se percibe un cambio radical. Un relax, quizás derivado de la insularidad y del microclima que produce miles de flores de todas las especies procedentes de diferentes partes del mundo -hortensias, geranios gigantes, violetas, amarantas, buganvillas, rosas, camelias, agapanthes...- o árboles como el brezo, autóctono en la isla, y otras variedades más mediterráneas como palmeras, eucaliptos, higueras o encinas.

Y es que Bréhat fue históricamente isla de marineros que volvían tras sus faenas en la mar, a miles de kilómetros de la costa bretona, con cientos de recuerdos en forma de semillas. La flora, que se beneficiaba así de la Corriente del Golfo que transforma las frías aguas del Atlántico en aguas más cálidas durante todo el año, ha hecho de esta isla un destino idílico en armonía con su también magnífica fauna que encabezan el cormorán y el alca torda.

Bréhat, "Enez Vriad" en bretón, guarda una proporciones muy asequibles -3,5 kilómetros de largo por 1,5 de ancho- y está formada en realidad por dos islas unidas a través de un puente construido por el Marques de Vauban, mariscal y principal ingeniero militar francés del siglo XVII. En la isla norte, más salvaje, se pueden ver sus dos faros más importantes, Paon (1853) y Rosédo (1862), mientras que la isla sur, más poblada, destaca por el verdor de sus paisajes y por sus casas típicas. La población fija de Bréhat es de 300 habitantes, aunque existen más de 2.000 casas de campo esparcidas por sus 318 hectáreas de superficie.

En función de las mareas, Bréhat cuenta con tres embarcaderos situados en tres calas que reciben a la mayor parte de los barcos que proceden de Arcouest. Desde esta punta se puede tomar un ferry que da la vuelta a todo el archipiélago de Bréhat con sus islotes y sus famosas piedras de granito rosa. El viaje cuesta 14 euros (10 para niños entre 4 y 11 años) y dura cuarenta y cinco minutos, pero también se puede adquirir simplemente un viaje de ida y vuelta a la isla principal.

Una vez en la isla, una propuesta muy recomendable es alquilar una bicicleta -hay un negocio de este tipo a solo 50 metros del embarcadero principal- para recorrer la isla por todos sus rincones. El precio es de 13 euros la jornada completa, 10 euros la media jornada o 5 euros por hora. La ausencia de coches y el sencillo relieve de la isla permiten que la experiencia resulte muy agradable.

En esa paseo son de imprescindible visita el curioso molino de marea de 1632, la Capilla de Saint-Michelle -un privilegiado mirador a 33 metros de la isla sur-, la Ciudadela, el Semáforo, la Cruz de Maudez, la Villa con su catedral de Notre-Dame de Bonne Nouvelle repleta de exvotos marinos, el Faro de Paon (rodeado por las piedras de granito rosa), aunque lo mejor es dejarse llevar por los caminos, todos ellos indicados, para perderse por los parajes y edificios históricos o por la única playa de la isla en el entorno de Guerzido.

Guía práctica:

Para llegar:

La compañía Air Nostrum mantiene vuelos diarios a Nantes, el principal punto de partida para recorrer Bretaña (inf: www.airnostrum.es/)

Para dormir:

Hotel Bellevue. Le Port Clos. 22 870 Ile de Bréhat. Tel. 02 96 20 00 05. www.hotel-bellevue-brehat.fr

Más información: www.vacaciones-bretana.com / www.cotesdarmor.com

Recuadro especial

Excursión a la Costa de Granito Rosa

Situada entre Trébeurden y Perros-Guirec, la Costa de Granito Rosa es sin duda la excursión más atractiva en esta zona de Bretaña. Extiende sus paisajes marítimos a lo largo de unos quince kilómetros, ofreciendo así un espectáculo de un color único con lugares graníticos excepcionales y protegidos.

Entre los principales puntos de interés de la costa de granito rosa, se encuentran pequeñas ciudades como Perros-Guirec, Lannion y Trégastel. El primero de ellos, en el corazón de la Costa de Granito Rosa, ofrece al visitante un parque natural protegido de una belleza excepcional, paisajes insólitos y fantásticos donde la tierra y el mar están salpicados de rocas de granito rosa cuyas formas han sido esculpidas por el viento y por las olas desde hace milenios... Con un litoral de 13 km y tres grandes playas de arena fina, Perros-Guirec ofrece una vista panorámica del archipiélago de las 7 islas, una de las reservas ornitológicas de Francia más importantes.

Las numerosas rocas de granito que emergen a lo largo de los arenales, de las calas y de los islotes forman un patrimonio insólito. Los senderistas no van a dejar de sorprenderse por el color cambiante y las formas extrañas y erosionadas de estas rocas. Este espacio natural se extiende sobre 60 hectáreas y en él existen numerosos e inolvidables paisajes que se pueden descubrir fácilmente recorriéndolos a pie por sus numerosos senderos.

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