28 de febrero de 2020
 
Actualizado 24/01/2020 11:44:11 CET

Diez experiencias para hacer una vez en la vida

Paseo en camello por el desierto del Sáhara
Paseo en camello por el desierto del Sáhara - HELLOTICKETS

MADRID, 24 Ene. (EUROPA PRESS) -

El inicio del año es un buen momento para recordar y pensar en aquellas cosas que nos gustaría hacer en los meses que tenemos por delante: conocer nuevas ciudades, contemplar paisajes de ensueño o vivir experiencias insólitas.

Para facilitar la búsqueda para tu próximo destino, y junto a HelloTickets, la web española con experiencias en más de 30 destinos, te recomendamos diez experiencias que todo viajero tiene que experimentar alguna vez en la vida.

1. CONTEMPLAR EL SOLSTICIO DE VERANO EN STONEHENGE

Stonehenge es uno de los ejemplos de megalitismo más conocidos del mundo. Sus misterios y majestuosidad lo hacen una visita imperdible si quieres ir a Londres unos días. Esta construcción, al igual que otras estructuras prehistóricas, sigue la proporción aúrea.

Visitar este lugar durante el solsticio de verano es una experiencia mágica. Los creyentes en los cultos ancentrasles y los curiosos se dan cita en el único día, junto al solsticio de invierno, en el que la gente se reúne alrededor de este círculo mágico para contemplar el atardecer.

2. DESCUBRIR EL IMPERIO ROMANO A TRAVÉS DE POMPEYA Y HERCULANO

El tiempo se detuvo en el 79 d. C. en las ciudades de Pompeya y Herculano. Su visita es una ocasión única para descubrir la arquitectura y la cultura de la Roma del siglo I d.C. gracias a la conservación de una parte importante de estructuras y detalles. Las calzadas, las casas, los mosaicos o las incripciones y pintadas aportan detalles esenciales y curiosidades sobre la vida de los romanos de aquella época que bien merecen una escapada.

3. ASISTIR A UNA MISA GÓSPEL EN HARLEM

El barrio neoyorkino de Harlem, al norte de Manhattan, es uno de los más visitados de la ciudad por su variedad de culturas y experiencias. A principios del siglo XX, se convierte en un centro de residencia para los afroamericanos, que llevaron sus costumbres y su cultura hasta crear un 'Renacimiento de Harlem' en la década de los años 20.

Para conocerlo en profundidad, nada mejor que un tour a pie que incluya una degustación de la mejor gastronomía del barrio, como el pollo frito con grofes, disfrutar de la música en directo en una misa góspel o una visita a la Morris-Jumel Mansion, casa que sirvió como sede central de ambos bandos en la Revolución de las Treces Colonias, donde se enmarca la Guerra de Independencia americana.

4. ENTRAR EN HOGWARTS Y EMPUÑAR TU PROPIA VARITA

¿Estás buscando una varita? ¿O prefieres buscar alguna broma para gastarle a un amigo en Sortilegios Weasley? Todo esto lo puedes hacer si decides pasarte por los Estudios de Warner Bross, apenas a una hora del centro de Londres. Se convertirá en una experiencia inolvidable, tanto para adultos como para niños: adentrarse en el Gran Salón, curiosear el despacho del director de Hogwarts, Albus Dumbledore, y todo acompañado con guías que contarán anécdotas y entresijos de la grabación de las películas de Harry Potter.

5. DORMIR EN EL DESIERTO DEL SÁHARA DESDE MARRAKECH

La perspectiva de caminar por un mar de dunas y contemplar las estrellas pasar una noche en el desierto ya suena a una vivencia irrepetible. Si se añade la posibilidad de probar la cocina bereber y pasear en camello, posiblemente sea el mejor plan posible.

También existen tours que ofrecen una visita al Atlas y a pequeños pueblos bereberes para completar tu visita a Marruecos.

6. UN PASEO EN BARCO POR LOS FIORDOS DE NUEVA ZELANDA

No solo Escandinavia puede presumir de fiordos. Al otro lado de mundo, en Nueva Zelanda, se encuentra el Parque nacional de Fiordland compuesto por lagos, picos e islas que se pueden recorrer bien en un crucero, que permita acercarse a las preciosas cascadas que salpican esta zona, como por aire, en una avioneta donde tener la vista más panorámica posible.

7. ADENTRARSE EN EL JAPÓN MÁS LUMINOSO

Aunque estar a punto de que te dé un ataque epiléptico es más fácil en Japón que en cualquier otro sitio solo con pasear por la calle, existe un lugar en donde los más 'frikis' pueden hacer sus delicias. Si te apetece entrar en un mundo que bien podría ser una mezcla entre Evangelion y Hatsune Miku, ese es el Robot Restaurant, en pleno barrio de Shinjuku, el barrio con más neones de todo Tokio.

Aunque solo se sirve para comer un bento -un plato combinado-, su atractivo es el espectáculo lleno de luz, robots y bailarines en un ambiente plenamente discotequero.

8. PROBAR EL CHAMPAGNE EN LA BODEGA DE MOET ET CHANDON

A poco menos de dos horas de París, puedes conocer la cuna del champagne francés. Al lado de Reims se encuentra la bodega de Moet & Chandon que incluye una visita a la tumba de Dom Perignon, el padre del champagne y a la catedral gótica de Reims, de más de 800 años de antigüedad. Contemplar los campos de viñedos y descubrir las curiosidades en la producción de este producto.

9. COCINA LA PASTA COMO UN ITALIANO EN ROMA

Un viaje no solo es una experiencia de disfrute. También puede ser un buen momento para aprender sobre la cultura de un país o incluso una nueva habilidad. Por ejemplo, una estancia en Italia es una gran oportunidad para aprender a hacer pasta como una persona local.

Un vino, una charla y todo ello mientras haces tus propios gnocchi, practicando italiano o simplemente contemplando cómo cae la noche romana. Una clase de 3 horas a la vez que degustas varios aperitivos típicos. Un plan que nunca se puede rechazar.

10. CONTEMPLAR LA MONTAÑA ARCOÍRIS

Perú ofrece una innumerable cantidad de experiencias distintas --sus ruinas precolombinas ya merecen solo un viaje-- pero te recomendamos una visita a su naturaleza y geología: la Montaña Arcoíris, de los Siete COlores o Vinicunca.

Sus diferentes colores lo convierten en un lugar mágico y único. Esta coloración se debe a las diferentes composiciones mineralógicas de sus tierras, como arcillas y areniscas con diferentes compuestos como magnesio o minerales sulfurados. Para llegar, será necesario realizar una caminata de aproximadamente dos horas por lo que a este maravilloso paisaje se une el amor por la montaña y la actividad física.