Fuschl y su castillo de los arzobispos de Salzburgo

Europa Press Turismo
Actualizado: martes, 24 abril 2012 12:00

Por Javier Carrión

Fuschlsee es el lago favorito de los habitantes de Salzburgo. La razón no estriba especialmente en que se trata del largo más cercano a la ciudad de Mozart. Los salzburgueses tienen en un área muy cercana hermosos lagos como Wolfgangsee, Mondsee o Traunsee, pero el ubicado en Fuschl, famoso por el histórico castillo de verano de los arzobispos siempre visible en casi todo su perímetro, está ubicado en una reserva natural sin apenas edificaciones en sus orillas y además sus aguas cristalinas son tan puras que se dice que podrían servir para el consumo humano. Los vecinos de Salzburgo lo saben y se escapan los fines de semana en invierno y en verano a este espectacular paraje.

El lago es pintoresco, tranquilo, pequeño - 4,1 km de largo por 0,9 km de ancho-, se puede pescar en él con algunos requisitos previos y su profundidad máxima no rebasa los 66 metros. Fuschlsee se encuentra a menos de 20 kilómetros de la ciudad de Salzburgo, pero estando tan cerca su paisaje resulta tan encantador que ha inspirado a pintores y poetas, como Ludwig Richter o Ferdinand Georg Wadmüller, representantes de la aristocracia europea, caso del Principe Carlos de Inglaterra en algunas de sus pinturas, o ha servido de escenario idílico de films tan populares como "Sissi", que protagonizara en los años cincuenta la famosa actriz Romy Schneider. Fuschlsee tiene solo un edifico histórico emblematico. No es otro que su castillo, muy identificable por su llamativo color amarillo, cuyos orígenes se remontan a 1461 cuando el Príncipe Arzobispo Sigmund I  de Gleink-Volkenstorf levantó aquí una torre que proclamaba su poder para ejercer los derechos de caza y pesca de las tierras más cercanas que habían estado bajo la autoridad del arzobispo de Salzburgo durante 700 años. El edificio, un antiguo pabellón de caza y villa de veraneo de la autoridad eclesiástica en Salzburgo, es en la actualidad un magnífico hotel con suites, apartamentos independientes y habitaciones de lujo que cuestan entre 300 y 4.200 euros, según la categoría y las vistas que ofrezcan hacia el lago. En una de ellas, la número siete, pasó tres semanas la actriz Romy Schneider que protagonizaba en 1955 la primera versión de "Sissi". Las escenas que se rodaron en Fuschl correspondían al Lago Starnberg y el castillo Possenhofen, otro paraje pintoresco muy cercano a éste, pero sirvieron para que hoy el hotel ofrezca a sus clientes un museo con recuerdos de aquel rodaje y su "making of" y la posibilidad de alojarse en esa suite que hoy lleva el nombre de Sissi. Los numerosos fans de la emperatriz se lo agradecen ahora.

DIFERENTES MANOS

A lo largo de su historia el castillo ha pasado por diferentes manos, como por ejemplo las del ministro alemán Joachim von Ribbentrop que la convirtió en su residencia de verano durante la II Guerra Mundial. Ribbentrop eligió el lugar no solo por su belleza sino también porque se encontraba a 45 minutos del famoso "Nido del Águila", la casa de Hitler en los Alpes. Una de las leyendas en torno a su figura habla de un fantástico tesoro escondido por el nazi en la finca o en las aguas del lago que nunca se ha encontrado.

A mediados de la década de los cincuenta fue adquirido por Adi Vogel, magnate de la sal (se le conocía como el "Barón de la Sal"), y su esposa la actriz Winnie Markus, muy famosos en el país, que convirtieron el edificio en un hotel, tal y como ha llegado a nuestros días. De esta época se recuerdan las numerosas fiestas que se celebraban en los límites de sus muros y de alguna visita de Estado como la del Secretario General del Partido Comunista de la URSS Nikita Kruschev en 1960.

Su última reforma, realizada en 2006 cuando el hotel ya pertenecía a la familia Schörghuber (dueños de la cervecera Paulaner) que lo había adquirido cinco años antes, le ha proporcionado su aspecto actual. "Nuestros clientes -comenta Kay Oliver Heller, su director- son principalmente empresarios del mundo que buscan una discreción total. Buscan ante todo la privacidad, no dejarse ver, y disfrutan tanto del hotel como del bosque y el propio lago que crea una atmósfera de exclusividad. Heller, que habla un perfecto castellano con acento sudamericano después de su paso por un hotel mallorquín, nos muestra una de las seis cabañas de lujo situadas en la misma orilla del lago. "Todo lo que nuestros huéspedes ven dentro de este dúplex -añade Heller- está incluido, por lo que no reciben sorpresa alguna al abandonarlo". La sorpresa  sí la encuentran en su sauna privada y jacuzzi privados a unos metros del lago o en la pescadería colindante con este grupo de cabañas donde se ahuman las truchas que diariamente son capturadas para ser degustadas por los clientes del hotel. Y todavía el asombro puede ser aun mayor cuando su estancia coincide con la celebración de los famosos Festivales de Salzburgo en julio. Durante esas semanas se pone a disposición de los huéspedes -la mayoría son alemanes, austriacos, norteamericanos, aunque últimamente rusos y árabes se han incorporado a la lista- alguno de los 300 coches de época de la colección privada de la familia Schörghuber para poder realizar el trayecto hasta la gran ciudad barroca. La experiencia, aseguran, es excitante y glamurosa.

   Más información: http://www.austria.info/es - www.schlossfuschlresort.at  - www.salzburgerland.com

Contenido patrocinado