Archivo - Finca Las Orillas en Gran Canaria- MARISCALARIZA - Archivo
MADRID 27 Jul. (EUROPA PRESS) -
El turismo de lujo ya no se mide en estrellas hoteleras, sino en la pureza de las experiencias, el espacio respirable y la capacidad de un lugar para transformar el estado de ánimo de quien lo habita. En el sur de Gran Canaria, allí donde las corrientes del Atlántico se encuentran con la imponente geografía de las islas, existe un lugar que ha entendido a la perfección este cambio de paradigma.
Su nombre es Finca Las Orillas, un oasis natural para celebraciones y retiros que junto a su propuesta de bienestar Sana Dharma, se ha convertido en el secreto a voces de los viajeros premium, los amantes de la gastronomía consciente y los buscadores de autenticidad.
Ubicada estratégicamente en el frondoso Barranco de San Bartolomé de Tirajana (a escabrosos pero bellos ocho minutos de la costa maspalomera y en la mítica ruta hacia Palmitos Park), esta finca se revela ante el visitante como un oasis inesperado. Protegida por los vientos y bendecida por un microclima excepcional durante todo el año, la propiedad combina el magnetismo de la naturaleza volcánica con el mimo absoluto por el detalle.

EL ARTE DEL GLAMPING Y EL CONFORT PREMIUM.
El concepto de alojamiento en Finca Las Orillas rompe moldes a través de su Glamping Resort Sana Dharma. Aquí, la desconexión no implica renunciar a las comodidades de un hotel boutique; al contrario, potencia la experiencia al eliminar las paredes de hormigón y sustituirlas por la caricia del aire libre.
El complejo está diseñado con maestría para albergar retiros, talleres de crecimiento personal, encuentros corporativos disruptivos o escapadas de grandes grupos, ofreciendo una capacidad total de hasta 28 personas distribuidas en 7 espectaculares tiendas de diseño.
Cada una de estas estructuras, diseñadas para albergar a un máximo de cuatro huéspedes, está concebida como un auténtico templo privado de descanso. Sus interiores con alma cuidan cada detalle para garantizar el máximo confort nocturno, ofreciendo camas individuales vestidas con sábanas de alta calidad, edredones nórdicos mullidos y mantas especialmente seleccionadas para abrigar las noches estrelladas del barranco.
La calidez del espacio se refuerza a través de una atmósfera acogedora donde las alfombras de texturas naturales, la iluminación tenue y un mobiliario funcional conviven en perfecta armonía con una estética marcadamente minimalista. Todo está pensado para transmitir orden, calma y una profunda sensación de hogar en plena naturaleza.
Además, para superar las limitaciones habituales del campismo tradicional, la finca ofrece una logística impecable orientada a grupos. El complejo dispone de un módulo de servicios de primer nivel equipado con duchas de alta presión, aseos y una zona integrada de lavamanos. A esto se suma una estancia independiente y segura, destinada de forma exclusiva al resguardo de equipajes, garantizando así una estancia cómoda, organizada y libre de preocupaciones.
Todo este engranaje residencial se distribuye de manera armónica a lo largo de 1.800 metros cuadrados de jardines, donde las palmeras canarias, la flora autóctona y los senderos de piedra invitan al huésped a caminar descalzo y a sintonizar con el ritmo orgánico de la isla.

EL FACTOR HUMANO: ANFITRIONES DE CORAZÓN Y GUARDIANES DEL SABOR.
Los proyectos inolvidables siempre tienen rostros detrás. En Finca Las Orillas, la magia se activa gracias a la sinergia perfecta de sus creadoras: Nayra Plo y Melanie Meier, mujeres, madres y terapeutas unidas por un propósito común.
Su filosofía se aleja por completo del trato frío de las grandes cadenas hoteleras; ellas practican una recepción intuitiva y sumamente atenta, adelantándose a las necesidades de cada grupo. "Acompañamos a otras almas en sus procesos de despertar, con el deseo de que nadie se sienta solo en su búsqueda", aseguran
Por su parte, Orlando Pérez es el alquimista culinario de la finca. La gastronomía en Las Orillas no es un servicio secundario, sino un pilar fundamental de la experiencia. Orlando, apasionado confeso de la cocina de kilómetro cero y la despensa ecológica de Gran Canaria, ha convertido el espacio en un referente de la restauración privada para eventos.
Su gran especialidad son los arroces, cocinados con maestría al fuego, donde los sabores de la tierra y el mar de las islas se concentran en cada bocado. Desde menús completamente veganos y ayurvédicos para retiros espirituales, hasta banquetes criollos o mediterráneos para celebraciones exclusivas, su cocina se adapta a la vibración del grupo, utilizando siempre vegetales e ingredientes de productores locales.

OCIO Y ESPIRITUALIDAD: DEL BAÑO DE SAL AL SANTUARIO DEL SHALA
La versatilidad de la finca es, sin duda, uno de sus mayores activos. Las transiciones entre el ocio vibrante y el recogimiento espiritual ocurren de manera orgánica gracias a unas instalaciones diseñadas con inteligencia espacial.
Alrededor de la espectacular piscina climatizada de agua salada --ideal para tratamientos terapéuticos o un baño relajante bajo el sol canario-- se despliega la zona de la barbacoa y su imponente cocina exterior, presidida por una barra de 9 metros. Este espacio está llamado a ser el epicentro de las sobremesas, los talleres de cocina en vivo (showcooking) o los cócteles al atardecer, donde la conversación fluye de manera natural.
Otra espacio destacado es el Shala de Yoga Sana Dharma. Con una superficie diáfana de 150 metros cuadrados, este santuario cubierto se erige como el corazón de las experiencias holísticas de la finca.
Su cuidada arquitectura y su atmósfera de aislamiento sagrado lo convierten en el lienzo perfecto para acoger todo tipo de disciplinas del bienestar integral: desde prácticas avanzadas de Vinyasa, Hatha o Yin Yoga, hasta sesiones transformadoras de breathwork y baños de sonido con gongs y cuencos tibetanos.
Además, el espacio acoge místicas ceremonias de cacao sagrado, talleres de mindfulness, terapias alternativas y consultas de sanación energética, consolidándose como un refugio clave para la reconexión personal.
UN SELLO DE CALIDAD Y SOSTENIBILIDAD GARANTIZADA
Finca Las Orillas no solo promete sostenibilidad, sino que la acredita. Su prestigiosa inclusión dentro del programa institucional Gran Canaria Natural & Active certifica que el espacio cumple con los más altos estándares de respeto medioambiental, fomento del turismo activo y preservación del patrimonio natural de la isla.
Es por ello que el abanico de posibilidades que ofrece el recinto es casi infinito. Desde una boda íntima de diseño boho-chic, bautizos y cumpleaños con un toque rústico y elegante, hasta retiros internacionales de reconexión y jornadas de team building empresarial donde las corporaciones buscan resetear el estrés de sus equipos en un entorno de paz absoluta.
Finca Las Orillas & Sana Dharma es la evolución del turismo en Canarias: un rincón donde la naturaleza salvaje conversa con el confort contemporáneo, donde el cuerpo se nutre y el alma descansa. Más que un destino, una experiencia transformadora que se queda grabada en la memoria mucho después de haber regresado a la rutina.