Hallazgos arqueológicos en Turquía - TGA
MADRID 28 Ene. (EUROPA PRESS) -
Turquía se ha consolidado durante el último ejercicio como un referente mundial de la arqueología tras la salida a la luz de una serie de hallazgos que redefinen la historia de las civilizaciones en Anatolia.
El descubrimiento de un broche de oro en la antigua Troya, datado hacia el 2.500 a.C., encabeza una lista de hitos arqueológicos que el Gobierno turco ha calificado como uno de los descubrimientos tipológicos e históricos más importantes de los últimos cien años.
Bajo el marco del 'Proyecto Legado para el Futuro', el país ha impulsado una etapa de excavaciones más dinámica y ambiciosa que ha permitido recuperar piezas únicas de periodos que abarcan desde el Neolítico hasta la era otomana.
Esta iniciativa busca no solo avanzar en el conocimiento científico, sino también poner en valor estos tesoros y reforzar la visibilidad del patrimonio cultural para mejorar la experiencia de los visitantes en sus principales yacimientos y museos al aire libre.
En la provincia de Sanliurfa, el Proyecto Tas Tepeler ha vuelto a situar al Neolítico en el centro del debate internacional. En el yacimiento de Karahantepe se ha hallado la representación mitológica tridimensional más antigua conocida hasta la fecha, consistente en un recipiente con figuras de animales, además de un pilar con rostro humano.
Paralelamente, en Göbeklitepe, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, los investigadores han localizado una figura humana incrustada en un muro que ha sido interpretada como una ofrenda votiva.
Por su parte, las excavaciones en Troya han sorprendido con el hallazgo de un broche de oro de la Edad del Bronce en un estado de conservación excepcional. Se trata de uno de los tres únicos ejemplares de este tipo documentados en el mundo y se considera un símbolo de estatus y poder de la época, apareciendo junto a una pieza de jade de gran valor.
Estos descubrimientos ofrecen nuevas perspectivas sobre la sofisticación de las élites que habitaron la región hace más de cuatro milenios.
La arqueología subacuática también ha aportado datos clave a través del naufragio otomano de Kizlan, cerca de Datça. Se trata del único naufragio conocido del siglo XVII en Turquía y ha permitido recuperar una colección sin precedentes que incluye más de 30 rifles, 50 granadas y miles de balas, además de la mayor serie de pipas de tabaco de época otomana encontrada hasta el momento. Este hallazgo arroja una luz renovada sobre la historia naval y el comercio del Imperio durante dicho siglo.
En el ámbito de las creencias y la cultura, los descubrimientos se han sucedido en diversos puntos de la geografía turca. En Kütahya se han localizado ídolos de mármol y terracota de hace 4.500 años, mientras que en el Mar Negro se ha descubierto una inusual representación sonriente de la gorgona Medusa.
Asimismo, en Karaman, el hallazgo de cinco hogazas de pan carbonizadas y decoradas con cruces maltesas permite profundizar en el estudio de los rituales del cristianismo primitivo entre los siglos VII y VIII d.C.
Finalmente, el patrimonio de la época clásica y urartiana ha sumado importantes piezas. En Éfeso se ha descubierto un incensario de terracota dedicado al dios egipcio Serapis que confirma la existencia de talleres locales o rutas comerciales estables con Egipto.
En el este del país, el distrito de Van ha revelado el mayor complejo de almacenamiento identificado hasta el momento en la región, compuesto por 76 recipientes cerámicos con inscripciones cuneiformes utilizados por la civilización urartiana para organizar su logística de grano y aceite.