EUROPA PRESS
MADRID, 30 Abr. (EPTURISMO) -
Jamaica es un destino turístico perfecto para quienes buscan verdadera desconexión. Más allá del regge y la cultura rasta este paraíso caribeño ofrece paisajes inigualables y da la oportunidad de disfrutar de una verdadera experiencia de contrastes.
En este enclave, punto de reunión entre la cultura africana, la asiática y la europea, se puede disfrutar de la magnificencia del Caribe y de sus aguas cristalinas, de montañas escarpadas, acantilados, cuevas y cascadas tropicales.
Pero además de tomar el sol en las que están consideras como unas de las playas más bonitas del mundo, Jamaica también ofrece la oportunidad de descubrir la naturaleza más salvaje y adentrarse en una verdadera aventura verde.
COCKPIT, EL CORAZÓN DE LO INHÓSPITO
Considerada como la región más inhóspita de Jamaica, Cockpit está compuesta por 500 kilómetros de zonas montañosas y piedra caliza porosa que dan forma a un inusual paraje laberíntico de cuevas, ríos y arrollos subterráneos que hacen la delicias de los espeólogos además de dar paso a una gran diversidad de plantas y animales endémicos únicos en el mundo.
Pero además de su gran valor natural, esta región es también rica en historia. En sus tierras se hallan 10 poblaciones en las que habitan los descendientes de un grupo de esclavos fugados que firmaron un tratado con la corona británica que les otorgó autonomía.
SAVANNA-LA MAR, LA BARRERA DE LOS PIRATAS
La Costa Sur de la isla es sin duda, la gran desconocida. La riqueza natural de esta zona, la belleza de sus paisajes y el poco desarrollo turístico de esta costa la convierte en un destino ideal para turistas con conciencia 'eco-friendly'.
#SavannalaMar
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En este recorrido por la Costa Sur, comenzamos por Savanna-La Mar, una ciudad portuaria reconocida por su fortaleza del siglo XVIII. Esta edificación servía de barrera contra los piratas y en la actualidad se encuentra rodeada de plantaciones de azúcar.
Por su ubicación, esta ciudad fue un importante centro de comercio en el Atlántico de azúcar y otras mercancías, así como de esclavos.
CIUDAD DE RÍO NEGRO, NATURALEZA Y ARQUITECTURA
Tras pasar por Savanna-La Mar nos adentramos en la ciudad de Río Negro, un bullicioso puerto que, en su día, fue una de las ciudades más desarrolladas del país, la primera en recibir electricidad y en tener automóviles y telefónos.
Los habitantes de esta ciudad, en su mayoría comerciantes adinerados, quisieron dejar constancia de sus posibilidades en la construcción de sus casas y en la cantidad de edificios históricos que pueblan la ciudad.
En esta ciudad portuaria, recomendamos un paseo por la calle principal, High Street, en donde se pueden observar algunos de los edificios georgianos más destacados de la zona.
NAVEGAR POR EL RÍO NEGRO Y ADENTRARSE EN LA JUNGLA
El siguiente paso es navegar por el río que da nombre a la ciudad, el Río Negro, el navegable más largo de la isla y en donde pueden observarse cocodrilos y aves exóticas.

Además, esta zona está llena de acantilados de más de 500 metros de altura y cascadas, como la YS Falls, compuesta por cerca de siete cascadas de ocho niveles y piscinas naturales. Todo ello, rodeado por un precioso bosque tropical, una verdadera experiencia para la desconexión y la relajación.
TREASURE BEACH Y EL ACANTILADO DE LOS ENAMORADOS
Por último, proponemos ver el atardecer en Treasure Beach, uno de los lugares de moda de la Costa Sur. Son casi diez kilómetros de arena de color coral (o negra, en algunas ocasiones) de calas privadas y costas rocosas.

Las principales bahías son Billy, Calabash, Great y Frenchman, que no pueden dejarse de visitar. Al este de Treasure Beach, el Salto de los enamorados es un precioso acantilado de casi 500 metros desde el cual puede divisarse todo el mar.
La cultura popular jamaicana dice que dos amantes esclavos prefirieron saltar y morir aquí antes que separase.
Una parada en Appleton Street para degustar el ron de la isla puede servir para poner el broche final al viaje.