Cinco experiencias en la isla de La Palma para vivir una Semana Santa diferente- TURISMO LA PALMA
MADRID 26 Feb. (EUROPA PRESS) -
La Semana Santa marca el primer gran periodo vacacional del año y una oportunidad idónea para desconectar de la rutina y descubrir destinos con identidad propia. En la isla de La Palma, el viaje se transforma en una experiencia de celebraciones tradicionales, senderos volcánicos, miradores astronómicos y paisajes naturales que definen la personalidad de la isla.
Este equilibrio entre cultura, tradición, naturaleza y tranquilidad convierte a la Isla Bonita en un destino clave para quienes buscan una escapada auténtica y diferente. La Palma invita a disfrutar de la Semana Santa sin prisas, conectando con su paisaje, su cultura y su estilo de vida sereno. Una escapada que permite redescubrir el valor de viajar desde la calma.
ADENTRARSE EN EL ORIGEN VOLCÁNICO DE LA PALMA
Los más aventureros encontrarán su lugar en la isla, pues su territorio cuenta con más de 1.000 kilómetros señalizados de senderos que recorren cada uno de sus rincones.
Además, gracias a rutas más conocidas, como la trepidante ruta de Los Volcanes o al sendero que lleva al volcán Tajogaite (siempre acompañado por alguna empresa autorizada), el viajero podrá entender mejor aún la potencia y energía que irradian del origen volcánico de la isla.

Para hacer de este camino una experiencia completa, es recomendable realizar una visita al Centro de Interpretación de Caños de Fuego, un lugar desde el que se pueden visualizar las coladas de lava del nuevo volcán, así como conocer todos los detalles para comprender cómo es La Palma desde su núcleo más interno.
PROCESIONES Y CIELOS PROTEGIDOS.
En Santa Cruz de La Palma, la Semana Santa es una celebración que cuenta con notables valores artísticos y sociales, además de históricos, pues entre las calles de la capital se pueden ver las procesiones que cargan al Señor de la Piedra Fría, el Señor de la Caída o el Santo Entierro, una fiesta que ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico de Canarias.

No se puede visitar la isla de Palma sin disfrutar de su maravilloso cielo protegido. Observar la inmensidad del firmamento es posible desde cualquier punto de la isla, pues, gracias a la ausencia de contaminación lumínica, La Palma es considerada como Destino y Reserva Starlight.
Algunos de los miradores astronómicos más recomendados para contemplar la belleza del cielo nocturno son: Mirador San Bartolo (Puntallana), Mirador al Infinito (Roque de Los Muchachos - San Andrés y Sauces), Mirador de los Llanos del Jable (El Paso), Mirador Volcán de San Antonio (Fuencaliente) o Mirador Montaña Buracas (Garafía).
Además, para vivir un auténtico recorrido por la historia astronómica de la isla, el Centro de Visitantes del Roque de los Muchachos permitirá adentrarse de lleno en el conocimiento de la astronomía, así como regalar al visitante una de las mejores vistas de la zona norte de La Palma.
EXPLORANDO EL PARAÍSO OCULTO DE LA ISLA BONITA
Al noroeste de la isla, en el municipio de Tijarafe, se encuentra el Porís de Candelaria, una pintoresca cueva de 50 metros de altura que alberga entre sus escarpadas rocas un idílico pueblo de pescadores donde el estrés y el tiempo no tienen cabida.
Este paraíso bañado por las aguas turquesas del atlántico es uno de los rincones con más tradición de la isla, pues sus pequeñas casas blancas fueron construidas hace aproximadamente un siglo por los lugareños que buscaban un lugar tranquilo donde disfrutar del mar durante los días más calurosos del verano.
Una de las visitas obligadas para los viajeros que quieran conocer la autenticidad de la población palmera.
HASTA EL FINAL DE LA ISLA EN LAS SALINAS DE FUENCALIENTE
El sur de la isla alberga las famosas Salinas de Fuencaliente, declaradas como Sitio de Interés Científico por ser lugar de descanso de muchas aves migratorias.

En este punto, tierra, agua y aire se convierten en los mejores aliados para hacer de las salinas un paisaje con gran valor humanístico, pues en ellas se encuentra el contraste perfecto del blanco de la sal, el negro de la tierra volcánica y el azul del mar.
Asimismo, los amantes de la buena gastronomía tienen la oportunidad de degustar y comprar productos tan selectos como la flor de sal, así como comprender su proceso de producción.