OVIEDO 2 Dic. (EUROPA PRESS) -
La Fiscalía solicita penas de prisión, inhabilitación para empleo o cargo público, multa y el pago de la correspondiente indemnización para un funcionario del Centro Penitenciario de Villabona, en Asturias, acusado de atentar contra la integridad moral de un interno de la prisión asturiana. La vista, celebrada ayer y hoy en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Asturias, ha quedado vista para sentencia.
El Ministerio Fiscal sostiene que el acusado, funcionario perteneciente al Cuerpo de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias, único funcionario de servicio en la enfermería del Centro Penitenciario de Villabona en la noche del viernes 20 de enero de 2012, subió a esta dependencia sobre las nueve y cuarto, acompañado de la médico de guardia, y se encontró con que el interno de la celda número 21, diagnosticado de esquizofrenia paranoide, se había logrado soltar de las esposas que se le habían colocado en las muñecas aproximadamente diez minutos antes.
Junto con correas en los pies, las esposas tenían por objeto servir de contención mecánica, por lo que el acusado le volvió a poner los grilletes para mantenerlo en posición de cúbito lateral derecho, en previsión de autolesiones y agresiones a otros internos y funcionarios.
Cuando la médico de guardia y el acusado abandonaron la enfermería, el preso reaccionó llamando a voces a médicos y a funcionarios, lo que motivó que el acusado, entre las diez y las diez y media de la noche, entrase en la celda y le diese dos bofetadas con las manos mientras le decía con malas palabras que se callase. A continuación, se marchó.
Como el interno no paraba de dar voces, entre la una y la una y media de la mañana del día 21, sábado, el acusado regresó a la celda, le dijo al interno, entre otros insultos, que era "un mierda y un maricón," y le dio una serie de puñetazos.
Siempre según el relato del Ministerio Fiscal, entre las tres y las tres y media, el acusado subió una vez más, se acercó a la cama y puso su rodilla sobre la espalda del interno para meterle en la boca un trapo o papel blanco, que anudó en la parte posterior de la cabeza. Acto seguido volvió a golpearlo e insultarlo.
Sobre las cinco menos veinte, el acusado regresó a la celda y, con una defensa de goma, golpeó en la espalda al interno dos veces, le quitó la mordaza, se sentó sobre su cabeza, y le estuvo golpeando con sus manos por el cuerpo, mientras lo insultaba. Después, aún le dio algunos golpes más con sus manos y con la porra de goma.
Más tarde, un interno de apoyo encargado de controlar al preso enfermo desde la celda número 20, que es acristalada, pulsó el timbre para avisar al acusado de que se le habían caído las mantas y tenía frío. El acusado no colocó unas mantas sobre el preso hasta horas después.
A consecuencia de estos hechos, el preso sufrió diferentes lesiones de las que tardó en curar ocho días. El interno presentaba además otras lesiones en cuya causa no está acreditado que haya participado el acusado.
La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de un delito de atentado contra la integridad moral y de una falta de lesiones. Solicita que se condene al acusado a un año y seis meses de prisión, inhabilitación especial para empleo o cargo público durante tres años y cuatro meses, multa de 450 euros, abono de las costas procesales y pago de una indemnización al preso de 1.200 euros por las lesiones y los daños morales. De esta cantidad responderá subsidiariamente el Estado.