'El Camino Español', de Ferrer-Dalmau, protagoniza la exposición que repasará por Europa la historia de esta vía militar

Pérez Reverte (centro) y Augusto Dalmau (derecha) presentan el cuadro
EUROPA PRESS
Actualizado 14/05/2014 15:08:27 CET

El artista huye en su pintura de la "gloria imperial" para homenajear "al español" que "también recorre Europa para buscarse la vida"

VALLADOLID, 14 May. (EUROPA PRESS) -

'El Camino Español', cuadro del pintor catalán Augusto Ferrer-Dalmau, es el protagonista de la exposición 'El Camino Español. Una cremallera en la piel de Europa', que repasará a lo largo de un viaje por distintas ciudades del viejo continente la historia de esta vía militar que permitió conectar los tercios españoles de Italia y Flandes durante los siglos XVI y XVII.

En concreto, el cuadro refleja el paso de uno de esos tercios a lo largo del camino en su camino hacia Rocroi, batalla disputada en 1643 que marcó el fin de la hegemonía hispánica en Europa y el inicio de una nueva etapa de poderío militar francés.

Así, este cuadro muestra a las mismas tropas que en 2011 retrató en su lienzo 'Rocroi, el último tercio', aunque en este caso aparecen aún intactas y rumbo al combate, mientras que en la pintura de 2011 se encuentran diezmadas tras la pugna y a punto de ser derrotadas.

En la imagen, los soldados y su séquito aparecen de forma "dispersa, a su aire", mientras se encaminan a través de los campos de Europa hacia el frente, una escena que coincide con la imagen que el artista tiene de los tercios, según ha confirmado él mismo durante la presentación oficial del lienzo, celebrada este miércoles en el Palacio Real de Valladolid.

De esta forma, en la pintura de Ferrer-Dalmau pueden verse algunos aspectos costumbristas del día a día castrense, como los perros que merodean junto a los caballos, los botijos, los pellejos de vino, las pequeñas cantimploras de aguardiente holandesa o "caneco", los resplandecientes morriones y corazas de la tropa, o las elegantes plumas de los sombreros de ala ancha de los generales y oficiales.

Asimismo, los rostros de los soldados muestran los rasgos físicos característicos del español del siglo de oro, así como otros militares de aspecto noreuropeo, fruto de la inclusión en los tercios de mercenarios de otras naciones. Al hilo de esto, el autor ha bromeado con la presencia en la pintura de un joven tamborilero rubio "hijo de madre holandesa y de medio tercio".

Ha sido el periodista, escritor y académico de la Lengua Arturo Pérez Reverte, quien en declaraciones recogidas por Europa Press ha contado esta anécdota, ya que ha sido él el encargado de presentar este cuadro, en cuya realización ha colaborado como asesor de los detalles históricos y de la vestimenta militar.

HOMENAJE AL ESPAÑOL "DE SIEMPRE"

Pérez Reverte ha mostrado su admiración por Ferrer-Dalmau, con el que comparte amistad, al tiempo que ha advertido de que el pintor no busca en esta pintura homenajear a la "gloria imperial" y a la "bandera", sino "al español de siempre, el mismo que hoy se busca la vida con un ordenador y una mochila al hombro en los mismos lugares donde entonces lo hacía con un arcabuz y una alabarda". "Son los mismos que siguen haciendo hoy el camino español para buscarse la vida", ha sentenciado el escritor, que ha apuntado que "así" es como él entiende las pinturas del catalán.

Arturo Pérez Reverte ha destacado el papel jugado en este periodo por la "sufrida infantería" española de aquella época y que suponía, a su juicio, "la sangre del imperio". "Si la palabra España fue temida y odiada, muchas veces con motivo, fue gracias a estos tipos pequeños, barbudos, morenos e indisciplinados que, sin embargo, nunca se amotinaban antes del combate para que no se dudara de su valor", ha subrayado.

Asimismo, ha recordado las difíciles condiciones en las que se desarrollaba la vida en el frente flamenco y se ha preguntado "cómo sería la vida" en España para que prefirieran alistarse e ir a la guerra. "Eran hombres admirables, crueles, cainitas, valerosos y complejos hijos de la gran puta", ha aseverado.

La exposición, organizada por la Asociación Retógenes Amigos de la Historia Militar y los Amigos del Camino Español de los Tercios con la colaboración de las Fuerzas Armadas, de la que el cuadro de Ferrer-Dalmau forma parte, podrá verse en Madrid del 21 al 31 de mayo; en Estrasburgo (Francia), del 21 al 29 de julio; Bruselas (Bélgica), del 5 al 12 de septiembre, y Barcelona, en la segunda quincena de octubre. Todas estas paradas irán acompañadas de conferencias sobre el Camino Español que también se impartirán en las ciudades de Besanzón (Bélgica) --23 y 24 de julio-- y Breda (Países Bajos) --aún sin confirmar--.

El Camino Español fue una ruta terrestre creada en tiempos de Felipe II para trasladar dinero y tropas españolas a los Países Bajos. La ruta marítima por el Cantábrico, más rápida a priori, fue desechada a consecuencia del mal tiempo que reinaba con frecuencia en el Canal de la Mancha y de la enemistad de Inglaterra y Francia.

Por ello, se buscó una vía alternativa, para lo que se habilitó un corredor militar y logístico desde Milán hasta Bruselas a través de territorios que estaban bajo su poder o el de sus aliados.

La ruta comenzaba en el Milanesado y, después de cruzar los Alpes por Saboya, transcurría por el Franco Condado, Lorena, Luxemburgo, el Obispado de Lieja y Flandes hasta llegar a Bruselas. Este camino fue el utilizado por el duque de Alba en su viaje a los Países Bajos en 1567. A partir de los primeros años del siglo XVII, como consecuencia de la alianza defensiva entre Saboya y Francia, se comenzaron a utilizar otras rutas que pasaban por los valles suizos de la Engandina y la Valtelina. Tras sortear los Alpes, el camino bordeaba el sur de Alemania para cruzar el Rin en Alsacia y continuar hacia los Páises Bajos.

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