La Virreina recupera la figura de Claude Cahun y su ambigüedad sexual cercana al surrealismo

Claude Cahun, Autoportrait, Vers 1927
COLLECTION SOIZIC AUDOUARD
Actualizado 27/10/2011 16:52:56 CET

BARCELONA, 27 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Virreina Centre de la Imatge de Barcelona reflexionará a partir de este viernes sobre la identidad personal y colectiva a partir de las fotografías de Claude Cahun, una figura rompedora y amante de los juegos con la identidad sexual, vinculada a los movimientos surrealistas de la Francia del periodo de entre guerras.

La obra de Cahun --pseudónimo de Lucy Scwob-- fue desconocida durante un largo periodo, hasta que François Leperlier, que ejerce de comisario de la muestra junto a Juan Vicente Aliaga, la recuperó para exponerla en el Museo de Bellas Artes de Nantes (1994) y en el Museo de Arte Moderno de París (1995), donde recuperó parte de su popularidad.

Leperlier ha explicado en rueda de prensa que una de las cosas que más le llamó la atención fue la vida de la artista, que defendió los postulados del movimiento surrealista y estuvo vinculada al Frente Popular y a la resistencia francesa.

El comisario ha recordado que encontrar la colección de la fotógrafa no fue sencillo, ya que durante su vida no hizo ninguna exposición y en 1938 se trasladó a vivir junto a su pareja, Suzanne Melherbe, a la isa de La Rocquaise, donde dejó de tener contacto con los surrealistas que solía frecuentar, entre los que se encontraban los artistas Max Ernst y André Breton, el poeta Jacques Viot, y los filósofos Pierre Morhange y Charles-Henri Barbier.

La obra de Cahun se caracteriza por el cuestionamiento radical de la realidad, la inspiración simbólica, los autorretratos ambiguos y la reivindicación del objeto con el pensamiento surrealista.

Así lo ha explicado Aliaga, que ha señalado que la artista "subvierte el tema de la identidad como elemento fijo", ya que en sus autorretratos Cahun se muestra ambigua y se viste indistintamente de hombre y de mujer, tanto con el pelo corto, como con una larga melena e, incluso, con la cabeza totalmente afeitada, para jugar con la idea de la metamorfosis.

Sin embargo, a diferencia de otros artistas surrealistas, la fotógrafa huye de la visión del cuerpo como un elemento puramente sexual, y se introduce más en elementos como el deseo, la imaginación, lo andrógino y lo onírico.

Aliaga ha señalado que algunas de estas imágenes de sí misma pueden ser consideradas como un anticipo a las 'performances' contemporáneas, ya que se concentra en la escena, el travestismo, la experimentación, el juego de máscaras y los disfraces.

El teniente de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Ciurana, ha asegurado que esta exposición --que podrá verse hasta el 5 de febrero-- propone un debate sobre las identidades que continúa siendo muy vigente y que demuestra que el compromiso político y social hace que sea imposible "separar la obra del contexto en que fue creada".